• Cuclillo pico amarillo | Comportamiento


    La especie exhibe un comportamiento reservado y es difícil de observar cuando está posada, evitando deliberadamente el movimiento en presencia de observadores, especialmente durante el periodo reproductivo. Suele adoptar una postura con la espalda arqueada y el cuerpo agachado, lo que le permite ocultar las partes inferiores blancas (Hamilton III & Hamilton, 1965:408). Se desplaza de manera silenciosa entre las ramas y se interna rápidamente en el follaje cuando es perturbada. Además, puede mostrar fidelidad a un punto específico de percha, al cual retorna repetidamente después de ser molestada (Slud, 1964:124). De acuerdo con de la Peña (2020:96), la especie mantiene hábitos predominantemente solitarios.
    Alas largas y puntiagudas, con un batido profundo que contribuye a un vuelo rápido, directo y predominantemente horizontal, aunque este puede aparentar cierto esfuerzo. El estilo de vuelo, ágil y grácil, recuerda en parte al de los Apodidae. Durante el desplazamiento entre las ramas, el ave gira la cabeza de un lado a otro de manera frecuente, facilitando la exploración visual del entorno (Bent, 1940:62; Stiles & Skutch, 1989:184).
    Se desliza silenciosamente mediante un vuelo aerodinámico, dejando ver en ocasiones sus partes inferiores blancas y las marcas blancas de la cola. Su larga cola ondula hacia atrás mientras avanza. En sus refugios sombreados mantiene un comportamiento sumamente discreto: rara vez se posa en lugares expuestos, permaneciendo inmóvil durante largos períodos dentro del follaje denso, o bien desplazándose con sigilo en busca de alimento (Bent, 1940:62).
    La especie se acicala con frecuencia en perchas expuestas, actividad que también realiza durante la incubación en días cálidos (Hamilton III & Hamilton, 1965:410; Potter, 1980:19). Ha sido observada tomando el sol en mañanas estivales, a temperaturas aproximadas de 26 °C, mientras se mantiene posada en la vegetación a cierta altura. Durante esta conducta adopta una postura característica: alas extendidas y caídas, cola extendida y desviada lateralmente unos 80° respecto al eje corporal, plumas sin esponjar y pico cerrado. Puede permanecer inmóvil varios minutos o bien realizar ligeros movimientos de cabeza (Cracraft, 1964:187). Asimismo, es capaz de alternar la exposición del plumaje ventral y dorsal durante la termorregulación por insolación (Potter, 1980:19).
    La especie responde al peligro adoptando una conducta críptica: suele permanecer inmóvil y luego desplazarse silenciosamente hacia la vegetación densa, orientando la espalda —cromáticamente más discreta— hacia el observador y ocultando el vientre y la garganta blancos (Hamilton III & Hamilton, 1965:408). Ambos adultos participan activamente en la defensa del nido y su entorno inmediato, incluido el árbol que lo sostiene y el suelo circundante. Frente a depredadores pequeños, como el Arrendajo azul (Cyanocitta cristata), pueden emitir llamadas fuertes tipo “Kowlp” y realizar exhibiciones de distracción (Potter, 1980:22).

    La respuesta defensiva varía según el tipo y número de intrusos. Ante la aproximación de un depredador grande —por ejemplo, Halcón de cola roja (Buteo jamaicensis) o víbora ratonera (Elaphe obsoleta), el adulto que incuba permanece en el nido, mientras que la pareja puede volar hacia una percha visible, bajar las alas y elevar la cola sobre el dorso como señal distractora, o bien mantenerse tranquila en las proximidades (Potter, 1980:22).

    En copas cerradas, esta exhibición consiste en un descenso lento y aleteante por el árbol de nidificación, con las alas elevadas y abiertas sobre el dorso para exhibir el rufo brillante de las primarias y la cola parcialmente extendida. Tras finalizar, el adulto suele posarse a menos de 45 m del nido y emitir llamadas “Kowlp” (Hamilton III & Hamilton, 1965:415).
    En hábitats de nidificación abiertos, la exhibición adopta la forma de un vuelo lento, errático y vacilante, a aproximadamente un metro del suelo, alejándose del nido mientras hace destellar las manchas blancas de la cola y las manchas rufo de las alas. Esta conducta puede tener la función de inducir al depredador a perseguir al adulto y alejarse así del nido (Hamilton III & Hamilton, 1965:415).

    VOCALIZACIONES

    (Hughes, 2020)
    Las vocalizaciones son útiles para diferenciar a los cucos simpátricos. En comparación con el Coccyzus minor, la llamada más frecuente del Cuclillo pico amarillo es más aguda, menos gutural y finaliza en “kow-kow-kow” o “kowp-kowp-kowp” (Evans, 1990:79). Es también más fuerte y de mayor duración que la del Cuclillo de pico negro. A diferencia de ambos, ni el Cozzyzus minor ni el Cuclillo de pico negro (Coccyzus erythrophtalmus) terminan con un enfático “kowlp-kowlp-kowlp-kowlp”. Las llamadas del Cuclillo pico amarillo y del cuclillo de vientre blanco (Coccyzus euleri) presentan similitudes, especialmente en las sílabas finales, aunque el Cuclillo pico amarillo suele ser silencioso en sus áreas de hibernación (Hilty & Brown, 1986:217) y durante la migración.

    La intensidad vocal aumenta durante la formación de pareja y construcción del nido (abril–junio), continúa durante la nidificación (julio–agosto) y disminuye considerablemente tras el volantón de la última cría (Potter, 1980:24).
    Las vocalizaciones —Kowlp, Knocker y Coo— pueden emitirse desde perchas altas (hasta 12 m; Hamilton III & Hamilton, 1965:409), en vuelo o al aterrizar (Bent, 1940:63).
    Ya el primer día el polluelo produce un zumbido continuo de chasquidos cortos («qua-a-a-a»), similar al sonido de insectos cuando vocalizan varios pichones a la vez; es audible hasta 1,5 m. Este zumbido permanece hasta que crece el volantón, intensificándose a los 2–3 días (Hamilton III & Hamilton, 1965:417).
    Demandan alimentos con un “cuk-cuk-cuk-cur-r-r-rrr”, seguido de un breve “curr” o “cuk-currrrr” tras alimentarse (Bent, 1940:58).
    El pichón mayor produce un “croar” semejante al de la rana arbórea gris (Hyla versicolor).
    Un día antes del emplumamiento, los pichones emiten entre 1 y 9 llamadas por minuto, tipo graznido,  hasta el anochecer y nuevamente al amanecer (Potter, 1980:23).
    También emiten llamadas de socorro, persistentes y ásperas «skwa-skwa-skwa-skwa-skwa» (Hughes, 2020).

    Se reconocen al menos seis vocalizaciones principales (Bent, 1940:63; Hamilton III & Hamilton, 1965:409; Potter, 1980:18, 23; Clark et al., 2014:142; Hughes, 2020)
    1. Llamada Kowlp
    Secuencia de 8–12 notas guturales similares al golpeteo de madera: “ka-ka-ka-ka-kow-kow-kowlp-kowlp-kowlp-kowlp”. Las sílabas ka son más rápidas; las kowlp, más marcadas y espaciadas. Audible a 150–200 m; algo más fuerte y gutural que la del Cuclillo de pico negro (Coccyzus erythrophtalmus). Generalmente atribuida al macho, emitida durante la búsqueda de alimento, interacciones territoriales y cortejo. Puede funcionar como mecanismo de distanciamiento entre individuos o para atraer a la hembra.

    2. Llamada de aldaba (Knocker Call)
    Serie rápida y áspera de “kow-kow-kow-kow-kow”, similar a una aldaba metálica. Audible hasta 40 m; emitida por ambos sexos, especialmente desde el nido y perchas cercanas. Parece coordinar las actividades parentales y atraer al individuo ausente hacia la pareja.

    3. Llamada de arrullo (Coo Call)
    Secuencias suaves de 5–11 notas repetidas durante 3–7 s, con intervalos de 7–10 s. La región gular se infla con cada nota; el pico permanece cerrado (Lámina en Hamilton III & Hamilton, 1965:413). Emitida desde perchas expuestas, incluso lejos del hábitat de nidificación. La hembra produce una “versión suave” durante el cortejo, la cual puede inducir la cópula (Wilson, 2000:535).

    4. Cuk-cuk Call
    Rápido “cuk-cuk” emitido por el adulto al polluelo al eclosionar o al regresar al nido con alimento (Preble, 1957:476).

    5. Llamada Mew
    Vocalización quejumbrosa emitida durante exhibiciones de distracción frente a depredadores; se intercala con llamadas de aldaba.

    6. Llamada de alarma
    Sonido grave, similar al golpeteo de madera, sostenido mientras persista la amenaza. Común en las inmediaciones del nido o ante polluelos.

     

    ALIMENTACIÓN

    La dieta consiste principalmente en insectos grandes (orugas, cigarras, saltamontes y grillos) (Nolan & Thompson, 1975:496; Laymon, 1998:4), aunque ocasionalmente incluye pequeñas ranas arborícolas (Hamilton III & Hamilton, 1965:419), así como huevos y crías de aves (Beal, 1898:11; Bent, 1940:61). El consumo de frutos y semillas es escaso durante el verano (Bent, 1940:60), pero aumenta en las áreas de invernada (Rappole et al., 1983:15). También se han registrado presas específicas como orugas “gata peluda” (Hylesia nigricans) (Zotta, 1934:383; de la Peña, 2020:96), termitas en el Chaco (Bodrati & Salvador, 2015:82) e insectos de Lepidoptera y Orthoptera (Salvador et al., 2017:47). Durante la invernada consume además invertebrados terrestres y arbóreos, como chinches asesinas (Reduviidae) y saltamontes (Tettigoniidae) (Haverschmidt & Mees, 1968:150).

    En la temporada reproductiva, las áreas de alimentación de las parejas pueden solaparse. El ave se posa discretamente mientras examina la vegetación (Stiles & Skutch, 1989:184) y frecuentemente espera a que el movimiento revele a la presa (Hamilton III & Hamilton, 1965:408). Obtiene alimento principalmente espigando insectos de hojas y tallos, por lo general desde una percha, aunque también puede revolotear de forma estacionaria. Es capaz de saltar hacia ramas inferiores para luego elevarse torpemente y capturar orugas agregadas, o bien caminar por las ramas hasta alcanzarlas mediante un estiramiento (Bender, 1961:214). Asimismo, captura insectos voladores, persigue presas desde el nido, e incluso utiliza las alas para rozar el follaje y desalojar insectos; rara vez caza saltamontes desde el suelo (Laymon, 1998:3). También persigue ranas y lagartijas tanto en árboles como a nivel del suelo, picoteándolas repetidamente hasta darles muerte (Clay, 1929:190). Ocasionalmente consume huevos y polluelos de aves (Beal, 1898:11).

    En verano y otoño puede ingerir frutos silvestres, moras (Rubus spp.), saúcos (Sambucus canadensis),  y uvas silvestres (Vitis spp.) (Bent, 1940:60). Los recursos alimentarios varían considerablemente interanualmente, afectando el éxito reproductivo (Laymon et al., 1997). En estudios sobre provisión de alimento a crías se identificaron 2.420 presas: orugas verdes (44,9%), saltamontes (21,8%), ranas arbóreas (23,8%) y saltamontes adicionales (8,7%), además de cigarras, libélulas, mariposas, escarabajos y arañas (Laymon, 1998:3). La dieta suministrada se compone de presas enteras salvo en las primeras horas pos-eclosión, cuando se utiliza alimento regurgitado. La composición de la dieta se correlaciona con el número de huevos y con la productividad reproductiva: un tiempo de captura más corto se relaciona con un mayor número de volantones (Laymon et al., 1997). Las orugas y los saltamontes constituyen las presas preferidas, mientras que ranas y saltamontes permiten respuestas rápidas al reclamo de las crías.

    Se ha observado que dos especies del género (Coccyzus americanus y C. erythropthalmus) emplean técnicas similares para capturar orugas peludas, con comportamientos agresivos principalmente por parte del Cuclillo de pico negro (Bender, 1961:214). La especie probablemente no requiere agua potable (Laymon, 1998:3). En general, los cucos se alimentan de una amplia variedad de presas, y la disponibilidad de ciertos recursos puede influir notablemente en la dinámica poblacional y el éxito reproductivo (Clay, 1929:189; Bent, 1940:59; Preble, 1957:476; Hamilton & Hamilton, 1965:419; Nolan & Thompson, 1975:496; Laymon, 1980:11; Halterman, 2009; McNeil et al., 2012:141; Halterman et al., 2015:7).

    REPRODUCCIÓN

    La especie presenta una larga temporada reproductiva, con variación geográfica marcada. Abarca el oeste y centro-sur de Norteamérica, extendiéndose hacia México y las Antillas Mayores (AOU 1998; Raffaele et al., 2003:98), con mayor abundancia en el centro-sur de EE. UU. (Sauer et al., 2008). Durante la temporada no reproductiva se desplaza hasta el norte de Sudamérica.
    En EE. UU. comienza entre abril y agosto, retrasándose hasta junio en el norte (Hamilton III & Hamilton, 1965:427) y posponiéndose 2–12 semanas en poblaciones occidentales respecto de las orientales a igual latitud (Franzreb & Laymon, 1993:25). El inicio de la reproducción parece responder a la abundancia local de alimento (Nolan & Thompson, 1975:500) o a picos de pluviosidad (Hamilton III & Hamilton, 1965:428). En Canadá y el noreste de EE. UU., el pico reproductivo ocurre entre junio y julio, con fechas extremas de puesta que van de finales de mayo a mediados de agosto según región (Bent, 1940:66; Peck & James, 1983:227; Wenger, 2013:272; Peterjohn, 1989:104; Nolan & Thompson, 1975:498). En el centro de EE. UU. la reproducción abarca de marzo a octubre en casos excepcionales (Johnsgard, 1979:189; Pulich, 1988), mientras que en Florida y las Antillas la actividad se concentra entre abril y julio (Bent, 1940:66; Raffaele et al., 2003:98). En México se registran hembras con huevos entre mayo y julio (Sutton et al., 1950:47; Short, 1974:24).

    En el oeste de EE. UU., la cría se desarrolla principalmente entre junio y agosto, con picos a mediados de julio–principios de agosto; las fechas extremas de puesta varían entre mediados de mayo y finales de agosto según región (Bent, 1940:66; Howe, 1986; Groschupf, 1987; USFWS, 2013).

    Puede tener “doble nidada” que ocurre en el centro y este de EE. UU., con segundas puestas iniciadas en agosto o septiembre (Sutton, 1967; Potter, 1980:25; Mengel, 1965:271). Aunque existen nidos tardíos en diversas zonas, no siempre se asocian a segundas nidadas. Algunas poblaciones occidentales parecen tener una sola puesta debido a temporadas reproductivas más cortas (Hamilton III & Hamilton, 1965:427; Laymon et al., 1997:11), mientras que en el sureste de Arizona se documentan dos e incluso tres nidadas bajo condiciones favorables (Halterman, 2009). La hipótesis de doble cría posmigratoria en el noroeste de México ha sido descartada tras análisis del estado de la placa incubatriz (Rohwer et al., 2009:19053; 2012:5; Rowher & Wood, 2013).

    La formación de parejas está pobremente documentada, pero se estima que ocurre entre mayo y junio en el este y centro de EE. UU. (Johnsgard, 1979:189; Vega & Rappole, 1994:374). Se han registrado cópulas el 20 de mayo (Eaton, 1979:154), entre el 28 y el 30 de mayo (Hughes, 2020) y el 12 de junio en Puerto Rico (Kepler & Kepler, 1978:418). En poblaciones occidentales, el emparejamiento tiene lugar desde mediados de junio o más tarde (Hamilton III & Hamilton, 1965:424). Wilson (2000:535) observa “el cuclillo de pico amarillo emite vocalizaciones distintivas (“coo”) en el momento del apareamiento. Ademas, incorporan palitos al nido (entregrados por el macho durante el apareamiento). Creo que estos comportamientos sirven para fortalezer la unión de la pareja”

    En cuanto a los sitios de nidificación, las parejas visitan repetidamente ubicaciones potenciales antes de iniciar la construcción (Hamilton III & Hamilton, 1965:411; Wilson, 2000:535). El microhábitat típico consiste en arboledas de frondosas caducifolias con sotobosque denso a menos de 10 m del suelo (Laymon, 1980:11). En áreas áridas, la especie se restringe a ambientes húmedos como fondos de ríos, estanques y matorrales riparios, mientras que en bosques orientales no requiere proximidad al agua debido a la humedad estival constante (Gaines & Laymon, 1984:49). En el centro y este de EE. UU. y el sur de Canadá, los nidos se asocian principalmente a robles, hayas, olmos, cornejos, espinos y fresnos, y con menor frecuencia a coníferas (Bent, 1940:55–56; Preble, 1957:476; Eaton, 1979:155).
    En el oeste de EE. UU. se utilizan sauces, álamos de Fremont, mezquites, almezes, jaboneros, alisos y árboles frutales (Hanna, 1937:57; Laymon, 1980:11; Hughes, 2020). Las especies de sauce preferidas incluyen Salix gooddingii, S. laevigata y S. exigua. En el Caribe se han registrado nidos en manglares y cashaw en Jamaica (Downer & Sutton, 1990:68) y en Adelia ricinella en Puerto Rico (Kepler & Kepler, 1978:418). Los nidos pueden quedar ocultos por musgo, muérdago, roble venenoso o parras de uva (Bent, 1940:56; Hanna, 1937:57).
    El cuclillo piquigualdo construye nidos desde finales de mayo hasta agosto según la región (Tejas: Hughes, 2020; Puerto Rico: Kepler & Kepler, 1978:418; Tamaulipas: Sutton et al., 1950:47).

    El nido, elaborado por ambos adultos, consiste en una plataforma laxa de ramitas secas y escasas fibras, ubicada típicamente en ramas horizontales o bifurcaciones a 1–6 m del suelo, aunque con variación latitudinal significativa (por ejemplo, Arkansas: 4,9–8,2 m; Ontario: 1–2 m; Peck & James, 1983:227; Arizona: hasta 13 m). Los materiales se recogen a corta distancia (≤10 m) y la construcción puede extenderse tras la puesta (Eaton, 1979:155; Bent, 1940:57). Las dimensiones del nido son variables (diámetro interior ∼12,3 cm; exterior ∼20,9 cm; Bent, 1940:57; Hamilton III & Hamilton, 1965:420; Potter, 1980:18; Hughes, 2020). Los emplazamientos presentan microclimas más frescos y húmedos que el entorno (McNeil et al., 2012:141). La reutilización intraestacional es ocasional, y se registran usos esporádicos de nidos de otras especies (Sutton, 1967; McNeil et al., 2012:109).
    Pueden trabajaeen la construcción durante 1-2 h seguidas hasta completar el nido (Bent, 1940:57). La construcción continúa durante varios días tras la puesta del primer huevo. Una vez iniciada la incubación, el macho es más propenso que la hembra a añadir o reorganizar los materiales del nido (Potter, 1980:18; el adulto suele llevar ramitas cuando regresa al nido para relevar al ave incubadora (Halterman, 2009).

    Los huevos, elípticos a subelípticos, miden ≈30,4–31,1 × 23,0–23,4 mm (Bent, 1940:57; Schönwetter, 1967; Fleischer et al., 1985; WFVZ 2025), presentan color verde azulado pálido y cáscara delgada. El tamaño de nidada es de 1–5 huevos, generalmente 2–3 (Potter, 1980:20). La puesta ocurre cada 1–5 días y la incubación comienza con el primer huevo, durando 9–11 días (Hamilton III & Hamilton, 1965:414; Potter, 1980:20). Ambos padres incuban, con predominio nocturno del macho. Los cambios son frecuentes y suelen incluir la adición de material (Halterman, 2009).

    Las crías, altriciales pero activas poco después de la eclosión, muestran un desarrollo extremadamente rápido: volantones a los 7–9 días (Potter, 1980:23; Preble, 1957). Ganan ≈4,5–4,9 g/día y rompen las vainas de las plumas hacia los 6–7 días (Preble, 1957:476; Halterman, 2009). Ambos padres alimentan; la dieta se compone principalmente de orugas e insectos, con ocasionales vertebrados pequeños (Laymon, 1980:7; Halterman, 2009). La frecuencia de alimentación aumenta con la edad del pichón, pero los últimos en eclosionar pueden recibir menos alimento y ser retirados del nido (Laymon, 1980:8).

    Se registra ayuda cooperativa ocasional, con individuos adicionales incubando o alimentando (Laymon et al., 1997; Halterman, 2009). El parasitismo de nidada es principalmente intraespecífico, asociado a puestas grandes e intervalos irregulares; el parasitismo interespecífico es raro pero documentado en diversas especies (Hughes, 1997; Yasukawa, 2010:404). Los volantones se dispersan rápidamente y reciben atención parental (principalmente del macho) durante los primeros días fuera del nido (Halterman, 2009; Potter, 1980:24).

  • Cuclillo pico amarillo | Descripción


    © Alan Schmierer. Yellow-billed cuckoo. Patagonia Lake, Arizona. Junio 2012. Algunos derechos reservados

     

     

    Especie sexual y estacionalmente monomórfica en el plumaje, aunque la hembra presenta un tamaño ligeramente mayor que el macho. Los individuos juveniles son similares a los adultos, pero exhiben cubiertas alares teñidas de marrón canela y un patrón caudal inferior menos definido (de la Peña, 2020:96; Ridgway, 1916:12; Bent, 1940:58; Oberholser, 1974:435; Nolan, 1975:341; Potter, 1980:18; Payne, 2005:339; Pyle, 1995:19; Hughes, 2020).
    La coloración dorsal comprende corona, auriculares superiores, nuca, espalda, rabadilla y supracaudales en tonos de marrón claro con un débil lustre oliváceo; la frente y los lores son marrón grisáceo a glaucos. Las regiones suborbital y malar, junto con auriculares inferiores, garganta, pecho, vientre, flancos y subcaudales, muestran un blanco apagado suavemente sombreado de gris azulado pálido, ocasionalmente con matices beige; las cubiertas infraalares van de blanco ante a beige rosado pálido.
    El pico, moderadamente largo y decurvado, presenta una punta ganchuda: la mandíbula superior es negra y la inferior amarilla a amarillo anaranjado en la base, con punta oscura. En el pichón, ambas mandíbulas son azul pizarra claro, con la punta superior blanca y la inferior negra (Preble, 1957:476). En el volantón, la mandíbula superior se torna gris oscuro, mientras que la inferior es mayormente gris claro, oscurecida hacia la punta; el patrón adulto de amarillo y negro se adquiere hacia los 60 días (Potter, 1980:24). Además, el interior del pico es rojo con matices rosados en los márgenes. La especie presenta un complejo patrón palatal formado por diversas estructuras blancas, incluyendo un disco medial en la base apical de la lengua y un par de almohadillas lenticulares provistas de espinas dirigidas posteriormente, las cuales aumentan en tamaño y número con la madurez (Preble, 1957:476).
    El anillo ocular es amarillo y el iris pardo. El dorso exhibe un gris pardusco, mientras que las partes inferiores son blanco opaco, débilmente matizadas de gris azulado o beige. Las alas muestran un marrón grisáceo suave con brillo oliváceo; las remeras primarias combinan secciones externas de rufo canela apagado con puntas marrones y secciones internas de rufo brillante, configurando una extensa mancha alar rufo visible en vuelo.
    La cola, larga y graduada, presenta manchas blancas prominentes: las timoneras centrales (t1) son pardas en el dorso y marrón oliva ventralmente, con puntillado oscuro; las timoneras laterales (t2–t5) son negras con brillo verdoso, tornándose marrón grisáceo hacia la base y ampliamente punteadas de blanco. Las áreas terminales blancas disminuyen progresivamente desde t5 a t2, generando seis grandes manchas ventrales visibles cuando la cola está cerrada.
    Patas, zigodáctilas, azul pizarra claro en el pichón (Preble, 1957:476) y gris pizarra o plomizo en los adultos, con garras de tonalidad negro pardusca.

    Las poblaciones reproductoras ubicadas al oeste de la divisoria continental presentan, en promedio, un tamaño mayor que aquellas situadas al este (Ridgway, 1916:12). Además, las aves occidentales suelen exhibir una tonalidad dorsal ligeramente más grisácea, especialmente en la corona (Wetmore, 1968:325), y con mayor frecuencia muestran matices anaranjados en la porción amarilla de la mandíbula inferior (Franzreb & Laymon, 1993:26). Aunque el ADN mitocondrial difiere poco entre las poblaciones orientales y occidentales, sí se observan variaciones genéticas entre poblaciones del oeste que se encuentran geográficamente aisladas (Pruett et al., 2001:230; Farrell, 2014:169).

    En términos morfológicos, se reconoce fácilmente por su silueta alargada y esbelta, así como por su distintiva cola larga, de color marrón oliva en la superficie dorsal y blanca en la zona ventral (Bent, 1940:63–64). No obstante, las dos especies del grupo presentan gran similitud, y su diferenciación requiere observar rasgos diagnósticos específicos. La mandíbula inferior amarilla solo es perceptible a corta distancia, mientras que el tono rufo de las plumas alares resulta evidente en vuelo. Asimismo, las plumas laterales de la cola, negras con amplias áreas terminales blancas, se distinguen claramente a muy poca distancia, al igual que los párpados amarillos característicos de la especie.

    Medidas (Haverschmidt, 1968:150; Mengel, 1965:272; Grocki & Johnston, 1974:187; Hughes, 2020; del Hoyo, 2020:169).

    Datos procedentes de especímenes del Museo Real de Ontario, del Museo de Zoología de la Universidad de Michigan, del Museo Bell de Historia Natural y de Ridgway (Ridgway, 1916:12). La hembra puede ser ligeramente mayor que el macho. Sin embargo, se ha observado un solapamiento sustancial en las medidas corporales entre machos y hembras; por lo tanto, el tamaño no se considera un medio fiable para diferenciar entre sexos (Halterman, 2009:7).

  • Cuclillo pico amarillo | Taxonomía


    Monotípico (del Hoyo, 2020:169)

    La monofilia del orden Cuculiformes se encuentra sólidamente respaldada. Este orden, relativamente poco diverso, comprende una única familia, Cuculidae, que a su vez se subdivide en cinco subfamilias (Sorenson & Payne, 1997:91; Hughes, 2020): Cuculinae (cucos típicos y malkohas), Neomorphinae (cucos terrestres del Nuevo Mundo), Crotophaginae (anis), Centropodinae (coucales) y Couinae (couas y cucos terrestres asiáticos). Dentro de esta estructura taxonómica, el género Coccyzus, que agrupa a los “cucos americanos” típicos, se integra plenamente en la subfamilia Cuculinae (Payne, 1997:91; Sorenson & Payne, 2005:91).
    Dentro del género Coccyzus, compuesto por 13 especies (Banks et al., 2006:927; Hughes, 2006:483), el C. americanus se identifica como especie hermana del C. euleri (Cuclillo ceniciento) según evidencias tanto osteológicas (Hughes, 2020) como derivadas de secuencias de ADN mitocondrial (Hughes, 2006:485). Las similitudes en plumaje y morfología entre ambas especies fueron consideradas por Ridgway (1916:12) como suficientes para clasificar al C. euleri como una subespecie del C. americanus. Asimismo, el C. minor, cuya distribución abarca desde el sur de Florida y el norte de México hasta Sudamérica a través de las Antillas, constituye el linaje hermano del clado C. americanus + C. euleri (Hughes, 2006:486).

  • Cuclillo pico amarillo (Coccyzus americanus)


    Iconographia zoologica. Special collections University of Amsterdam.  (Coccyzus americanus)

    Nombres comunes: Cuclillo pico amarillo (Argentina, Perú, Uruguay, Venezuela), Cuco americano (Colombia), Cuclillo piquigualdo (Costa Rica, Nicaragua), Primavera de pico amarillo (Cuba), Pájaro bobo pico amarillo (República Dominicana), Cucu pico amarillo (Honduras), Cuclillo alas rojizas (Paraguay); Ahogado, Tuyá-pucá; En guaraní: “Toutou” (de la Peña, 2020:96).

    En otros idiomas:

    Breves apuntes históricos:

  • Tingazú | Bibliografía


    1. Administración de Parques Nacionales (SIB). (2025); Ficha: Piaya cayana; recuperado en junio 2025 de https://sib.gob.ar/especies/piaya-cayana?tab=avistajes
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  • Tingazú | Conservación


    ESTADO DE CONSERVACIÓN SEGÚN BIRDLIFE INTERNACIONAL: PREOCUPACIÓN MENOR.

    Esta especie tiene un rango extremadamente grande, y por lo tanto no se acerca a los umbrales de Vulnerable bajo el criterio de tamaño del rango (Extensión de Ocurrencia <20,000 km2 combinado con un tamaño del rango decreciente o fluctuante, extensión/calidad del hábitat, o tamaño de la población y un pequeño número de ubicaciones o fragmentación severa). A pesar del hecho de que la tendencia de la población parece estar disminuyendo, no se cree que la disminución sea lo suficientemente rápida como para acercarse a los umbrales de Vulnerabilidad bajo el criterio de tendencia de la población (>30% de disminución durante diez años o tres generaciones). El tamaño de la población no ha sido cuantificado, pero no se cree que se acerque a los umbrales de Vulnerable bajo el criterio de tamaño de la población (<10,000 individuos maduros con una disminución continua estimada en >10% en diez años o tres generaciones, o con una estructura de población específica). Por estas razones la especie es evaluada como Preocupación Menor.
    La población mundial no ha sido cuantificada debido a recientes divisiones taxonómicas (Birdlife International, 2025).

    La abundancia relativa del cuco ardilla se clasifica como «poco común a bastante común» en Ecuador (Ridgely & Greenfield, 2001), «bastante común» en Trinidad (ffrench, 1991:190), «común a bastante común» en México (Howell & Webb, 1995:348) o «común» en Honduras (Monroe, 1968:330), Costa Rica (Stiles & Skutch, 1989:186), Panamá (Ridgely & Gwynne, 1989:183),  Venezuela (Hilty, 2003:352), Colombia (Hilty & Brown, 1986:221) y Surinam (Haverschmidt & Mees, 1967:151).

    Estado de conservación en Argentina (SIB)
    AvA-SADS-NA: No amenazada según AvA SAyDS 2008 (Aves Argentinas y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable). López-Lanús, B., P. Grilli, E. Coconier, A. Di Giacomo y R. Banchs. Categorización de las aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe de Aves Argentinas /AOP y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Buenos Aires, Argentina 1 ed. AOP: Buenos Aires, Argentina
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    Efectos de la actividad humana
    La actividad humana tiene poco efecto directo sobre el cuco ardilla, salvo los efectos locales de la destrucción del hábitat. Sin embargo, toleran relativamente bien las perturbaciones del hábitat, siempre que se mantenga vegetación leñosa de altura moderada (Fitzgerald et al., 2020).

  • Tingazú | Distribución


    InfoNatura: Animals and Ecosystems of Latin America 2007

    Especie endémica de América presente en la mayor parte de la América tropical continental, desde el norte y centro de México hasta el sur de Panamá y en América del Sur desde el suroeste de los Andes hasta el noroeste de Perú y, al este de los Andes, en Trinidad y desde el norte hasta el sur de Argentina (Skutch, 1966:139). En América Central habita tanto distritos húmedos como secos, desde el nivel del mar hasta zonas montañosas.
    Su distribución altitudinal es notablemente amplia, ocupando desde tierras bajas hasta zonas montañosas. Sin embargo, generalmente es más abundante en altitudes bajas y raro por encima de los 1200-1400 msnm (Schafer & Phelps, 1954:61). Es una especie residente en toda su área de distribución (Howell & Webb, 1995:348).
    En México alcanza los 2000 msnm (Friedmann et al., 1950:133; Howell & Webb, 1995:348; Skutch, 1966:139); en Guatemala y Costa Rica, los 2450 msnm (Land, 1962:272), y hasta los 2000 msnm en las laderas húmedas del volcán Irazú. En otras zonas como Vara Blanca, no parece ser residente por encima de los 1600 msnm (Land, 1962:272; Stiles & Skutch, 1989:186); en Panamá, más de 1800 msnm (Ridgely & Gwynne, 1989:183); en Colombia, hasta aproximadamente 2000 msnm, y en menor número hasta los 2700 msnm, incluyendo la península de La Guajira y el sur de Florida (Hilty & Brown, 1986:221). En Venezuela, se observa hasta los 2500 msnm (Schafer & Phelps, 1954:61), aunque generalmente por debajo de los 1200 msnm al norte del Orinoco y hasta los 1800 msnm al sur de este río (Hilty, 2003:352). En Ecuador, se registra regularmente hasta los 1500 msnm, en menor cantidad hasta los 2000–2200 m, y ocasionalmente hasta los 2500 m e incluso 2700 m en Loja (Ridgely & Greenfield, 2001). En Perú, habita hasta los 2800 msnm, siendo la especie del género Piaya más común y ampliamente distribuida en bosques húmedos y semihúmedos del oriente peruano (Schulenberg et al., 2007:184). En El Salvador, también ha sido documentada (Dickey & van Rossem, 1938:213–215).

    Hábitat
    El Tingazú es una especie que ocupa diversos hábitats boscosos dentro de su rango de distribución. Se encuentra en bosques húmedos y semihúmedos, bosques caducifolios, bordes de bosques, bosques secundarios y plantaciones, así como en áreas con árboles dispersos en campos abiertos (Haverschmidt, 1967:151; Hilty & Brown, 1986:220; Binford, 1989:127; Stiles & Skutch, 1989:186; Howell & Webb, 1995:348; Ridgely & Greenfield, 2001). También está presente como residente permanente en las regiones Atlántica y Pacífica, en bosques siempreverdes tropicales, semideciduos, deciduos y pantanosos del Pacífico, así como en bosques de galería dentro de zonas de matorral tropical árido, como en la cuenca del río Verde (San Pedro Juchatengo) y en áreas de matorral subtropical árido cerca de Huajuapan de León, desde el nivel del mar hasta los 1600 msnm (Binford, 1989:127).
    Evita los bosques densos e ininterrumpidos, mostrando predilección por áreas abiertas o semiabiertas con árboles dispersos. Se lo observa frecuentemente en zonas cultivadas, setos, cafetales con sombra, pastizales, patios con árboles espaciados y claros abandonados con vegetación densa. Se alimenta en los bordes del bosque, entre enredaderas o en las copas de los árboles próximos, aunque evita la vegetación sombría y cerrada (Skutch, 1966:139). En regiones semidesérticas, se lo observa principalmente en árboles altos ubicados cerca de cursos de agua o en zonas bajas. En Trinidad es considerado residente común, distribuido tanto en bosques como en áreas cultivadas semiabiertas (ffrench, 1991:190).
    En Argentina, específicamente en la Reserva El Bagual, el cuco ardilla habita isletas de urundayzal y bosques ribereños, ocupando principalmente los estratos alto y medio de la vegetación. Su abundancia relativa en esta región se considera poco común (Di Giácomo, 2005:290).

    En Argentina, el Tingazú se distribuye en dos subespecies principales. Piaya cayana macroura Gambell, 1849 se encuentra en las provincias de Misiones, Corrientes, Entre Ríos, este de Formosa y Chaco, norte y este de Santa Fe, este de Córdoba y noreste de Buenos Aires. Por su parte, Piaya cayana mogenseni J. L. Peters, 1926 habita en Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, Salta y Jujuy (de la Peña, 2016:328; de la Peña, 2020:89; Antelo & Brandán Fernández, 2013:91). (Citas y observaciones en los enlaces por provincias)

  • Tingazú | Comportamiento


    Según Fitzgerald et al. (2020), buscan alimento principalmente en el estrato medio y el dosel del bosque, donde, pese a su tamaño considerable, pueden pasar desapercibidos. Se desplazan saltando entre ramas y su movimiento, junto con su coloración, recuerda al de una ardilla, lo que explica su nombre común en inglés. Frecuentemente se trasladan de un árbol a otro mediante planeos prolongados interrumpidos ocasionalmente por breves aleteos.

    Estos cucos pueden alimentarse ocasionalmente en asociación con hormigas guerreras. Willis & Eisenmann (1979:14) indicaron que P. minuta, P. melanogaster y P. cayana rara vez siguen a estas hormigas para capturar presas espantadas, ya que están mejor adaptadas al forrajeo entre el follaje que cerca del suelo. Willis (1983:29) añadió que la mayoría de los registros de esta conducta corresponden a P. cayana, especialmente en bordes de bosque o en el interior de bosques panameños al final de la temporada lluviosa y reproductiva. En la isla Barro Colorado, Panamá, esta conducta es estacional, con mayor frecuencia entre noviembre y diciembre (Willis, 1983:29). Las observaciones se concentran en individuos buscando alimento sobre enredaderas de lianas o en el dosel de árboles secundarios, más que en el suelo o sotobosque.

    En cuanto a las interacciones reproductivas, la cópula es precedida por alimentación nupcial, sin exhibiciones adicionales ni vocalizaciones (Skutch, 1966:142). En Costa Rica, Skutch (1966) observó adultos alimentando a sus parejas, conducta que en ocasiones antecedía inmediatamente a la cópula, durante la cual ambos sostenían insectos en sus picos.

    Respecto a la estructura social, son generalmente solitarios, aunque habitualmente se observan en parejas y ocasionalmente forman pequeños grupos (ffrench (1991:191; Fitzgerald et al., 2020). Pueden seguir bandadas mixtas, aunque a menudo se alimentan de manera independiente. Skutch (1966:140) destacó que no realizan vuelos prolongados, prefiriendo desplazarse entre árboles mediante saltos o cortos planeos (de la Peña, 2016:327). Para ganar altura, ascienden gradualmente de rama en rama, pero para descender ejecutan largos planeos con las alas extendidas y la cola desplegada, emitiendo sonidos metálicos. También señaló que no forman bandadas, sino que viven en parejas todo el año, aunque los individuos no permanecen juntos constantemente; suelen separarse por varios árboles y mantener contacto mediante vocalizaciones.

    VOCALIZACIONES

    El cuco ardilla (Piaya cayana) vocaliza con poca frecuencia, pero presenta un repertorio amplio y distintivo (Fitzgerald et al., 2020). Sus llamadas incluyen un reclamo áspero descrito como “jicaro”, “eee-kah” o “kweep-kweep” (Skutch, 1966:141), “kikerah” o “geep-kareer” (Ridgely & Gwynne, 1989:183), y “chek-e-rehr” (Howell & Webb, 1995:348). También emite un llamado bisílabo “eee-kah” o “chick-kwah” (Skutch, 1966:141; Howell & Webb, 1995:348), y un canto explosivo “KEEK! wahh” (Lane in Schulenberg et al., 2007:184).
    Durante el vuelo produce notas cortas como “trrt-trrt-trrt” (Ridgely & Gwynne, 1989:183) o “djet!-djet!” (Hilty, 2003:351), y un cascabeleo seco y gutural (Howell & Webb, 1995:348). Su canto consiste en una serie de notas repetidas  “whip-whip-whip…” o “wheep” que pueden ser fuertes o suaves (Skutch, 1966:141; Willis & Eisenmann, 1979:14).
    Belton (1984:542) lo describió como una voz alta y abrupta, que incluye gruñidos ásperos y sonidos nasales. de la Peña, (2016:327) y Straneck (in litt.) mencionan secuencias de silbidos cortos “juit-juit-juit” y un llamado fuerte “chrrrrr”. Estas vocalizaciones cumplen funciones tanto territoriales como de comunicación entre los individuos.

     

    ALIMENTACIÓN

    Según Fitzgerald et al. (2020), el tingazú o cuco ardilla (Piaya cayana) es principalmente insectívoro. Aunque los datos disponibles son escasos, se han registrado como presas diversas orugas —incluidas especies con pelos urticantes—, insectos palo, saltamontes, escarabajos, avispas, abejas, hormigas grandes, cigarras, hemípteros, odonatos, insectos no identificados y arañas de gran tamaño (Todd & Carriker, 1922:212; Dickey & van Rossem, 1938:215; Schubart et al., 1965:151). También se ha documentado el consumo de restos quitinosos de escarabajos y pulpa de frutos pequeños (Blake & Hanson, 1942:529).
    Adicionalmente, esta especie puede capturar pequeños vertebrados. Wetmore (1968:118) registró la depredación ocasional de lagartijas pequeñas, y Cintra & Sanaiotti (1990:470) observaron a un individuo capturando y matando una rana arbórea (Osteocephalus taurinus), la cual no fue consumida, probablemente debido a su tamaño (10 cm), lo que sugiere que podrían alimentarse de ranas más pequeñas. También se ha planteado la posible depredación de huevos de aves, aunque no existen observaciones directas que lo confirmen (Gibbs, 1991). En cuanto al consumo de frutos, se han registrado especies como Plinia trunciflora (guapurú – ibá porú – îwa purú – yvapuru) (Bodrati, 2006), Allophylus edulis (chalchal, cocó, cocú, kokú, wakú) (Bodrati & Haene, 2008) y semillas de Cassia chrysocarpa (Schubart et al., 1965:151).
    Skutch (1966:140) afirmó que el cuco ardilla es, en su experiencia, exclusivamente insectívoro, y describió su método de caza como una combinación de movimientos pausados y escrutinio minucioso, seguidos de saltos repentinos, a veces de gran longitud. El ave examina lentamente el follaje con sus ojos rojos, y una vez que detecta una presa, la captura con rapidez. Posteriormente, la golpea contra una rama o la tritura con el pico antes de ingerirla. Este comportamiento fue reiterado por Skutch (1983:55–56), quien también destacó la captura de insectos palo de hasta 10–12 cm de longitud.
    Todd & Carriker (1922:212) señalaron que la dieta de Piaya columbiana, especie en ocasiones considerada conespecífica con P. cayana, se compone casi exclusivamente de insectos palo (Phasmatodea), particularmente los de mayor tamaño. No obstante, en Centroamérica, P. cayana consume una mayor variedad de insectos, incluidas orugas verdes y polillas, a pesar de que algunas orugas pueden poseer espinas venenosas irritantes.
    Registros adicionales confirman la ingestión de diversas órdenes de insectos, como Coleoptera (Chrysomelidae), Hemiptera (Pentatomidae), Homoptera (Cicadidae, Fulgoridae), Hymenoptera (Pergidae, Meliponidae), Lepidoptera, Orthoptera (Acridiidae, Tettigoniidae), así como arácnidos (Araneidae) (Repenning et al., 2009; Schubart et al., 1965:151; Haverschmidt & Mees, 1967:151; Wetmore, 1968:118; de la Peña, 2016:327).

     

    REPRODUCCIÓN

    La biología reproductiva ha sido ampliamente estudiada en diversas regiones de su distribución (Payne, 2005:334; Fitzgerald et al., 2011).
    El cuco ardilla construye nidos en árboles, arbustos o vegetación densa y baja (Skutch, 1966:143; Rowley, 1984). El nido consiste en una plataforma suelta de ramas gruesas cubierta por hojas, algunas frescas, y mide aproximadamente 15–18 cm de diámetro y 6–9 cm de profundidad (Skutch, 1966:143; 1983:57). La construcción es realizada por ambos miembros de la pareja, uno aportando materiales y el otro acomodándolos (Skutch, 1966:144).
    La puesta suele ser de dos huevos blancos, ocasionalmente manchados por el material del nido. Las dimensiones registradas son 34,6 ± 1,04 × 25,3 ± 0,88 mm (n=8) (Cherrie, 1892:326; Skutch, 1966:146; Rowley, 1984). En algunos casos se han reportado hasta tres huevos y tonalidades grisáceas recubiertas de material calcáreo (de la Peña, 2016:327). La incubación, compartida por ambos sexos, dura 18–19 días (Skutch, 1966:149).
    Ambos progenitores alimentan a los polluelos con pocas presas grandes por la mañana, mantienen el nido limpio y aportan hojas frescas (Skutch, 1966:149; 1983:58). Los juveniles comienzan a salir gradualmente del nido hacia los ocho días, permaneciendo cerca en ramas próximas antes de independizarse progresivamente (Skutch, 1966:149; 1983:58).
    El cortejo incluye alimentación entre la pareja, en ocasiones seguida de cópula (Skutch, 1966:142). Este comportamiento ha sido observado en Costa Rica y se caracteriza por el intercambio de insectos durante la monta. La reproducción ocurre en distintas épocas según la región: de enero a octubre en Trinidad (ffrench, 1991:191), y entre noviembre y enero en Argentina (de la Peña, 2016:327).
    Los nidos han sido registrados en diversos hábitats y alturas: desde 0,7 hasta 12 m sobre el suelo, en árboles, helechos, bambúes, palmeras y ombúes (Skutch, 1966:143; de la Peña, 2016:327; Di Giacomo, 2005:289-290). En Argentina se documentaron nidos en Salta, Formosa y Misiones, con estructuras semiesféricas de ramitas y hojas (de la Peña, 2016:327).
    Depredadores incluyen Accipiter bicolor y Bubo virginianus (Di Giacomo, 2005:289). Además, se han registrado casos de parasitismo por moscas del género Philornis (Bodrati en Salvador & Bodrati, 2013).

  • Tingazú | Descripción


     

     

    © Sebastián Marjanov. Tingazú (P. c. macroura). Chacra del Agua. El Soberbio. 4 de Febrero 2022. Algunos derechos reservados
    © Alejandro Bayer Tamayo. Piaya cayana (Cuco ardilla). Armenia, Colombia. Febrero de 2017. Algunos derechos reservados
    © Barloventomágico. Piscua. (Piaya cayana mehleri) Sabaneta, El Hatillo, Estado Miranda, Norte de Venezuela. Algunos derechos reservados.

     

     

     

     

    De gran tamaño, y hábitos arborícolas, caracterizadas por una cola muy larga y escalonada. Presentan partes superiores de color castaño rojizo, garganta y pecho beige, y vientre gris claro. La cola es rojiza por encima, mientras que la superficie inferior de las timoneras muestra tonalidades negruzcas con amplias puntas blancas. El nombre común “cuco ardilla” deriva tanto de su coloración como de sus movimientos entre la vegetación, los cuales recuerdan a los de una ardilla (de la Peña, 2016: 326; Fitzgerald et al., 2020)
    La descripción morfológica se basa principalmente en Ridgway (1916:45), Dickey & van Rossem (1938:213-215) y Wetmore (1968:116), con especial referencia a Piaya cayana thermophila. Los adultos presentan partes superiores de castaño a castaño rojizo, generalmente más pálidas en la cabeza. Las remeras poseen puntas de color marrón grisáceo. La cola, larga y graduada, es rojiza dorsalmente, con una banda subterminal negra y una mancha terminal blanca en cada timonera; ventralmente, las timoneras son de color negro parduzco con puntas blancas. La garganta y el pecho son canela; el abdomen es gris, con variaciones hacia tonos pizarra o negro pizarroso en los flancos, el crissum y las cubiertas subcaudales. El iris es rojo carmín o rojo oscuro (Ridgway, 1916:45; Haverschmidt, 1967:151; Wetmore, 1968:116). El pico es amarillo verdoso (Haverschmidt, 1968:151) y los tarsos y dedos muestran color gris azulado o gris plomo (Ridgway, 1916:45; Haverschmidt, 1968:151).
    El plumaje definitivo adulto se adquiere mediante una muda prebásica completa. En El Salvador, esta muda se observa principalmente entre julio y septiembre (Dickey & van Rossem, 1938:213).
    El color de la piel orbital desnuda presenta variación geográfica. Desde el sur de México hasta el noroeste de Sudamérica, así como en el oeste de los Andes, el anillo ocular es verde amarillento a verde oliva claro (subespecies mexicana, thermophila y nigricrissa (Ridgway, 1916:45; Wetmore, 1968:116; Howell & Webb, 1995:348; Ridgely & Greenfield, 2001; Schulenberg et al., 2007:184). En el norte de Colombia, noroeste y norte de Venezuela (subespecies mehleri, circe), y en Trinidad (insulana), también se ha registrado coloración amarilla (Restall et al., 2006; ffrench, 1991:190). Desde Venezuela al sur del río Orinoco y hacia el extremo meridional de la distribución, el anillo ocular es carmesí (Haverschmidt, 1967:151; Wetmore, 1968:116; Belton, 1984:541; Hilty & Brown, 1986:220; Ridgely & Greenfield, 2001; Hilty, 2003:351; Schulenberg et al., 2007:184).

    En cuanto a las medidas, se basan en las descripciones de P. c. thermophila

    (Wetmore, 1968:116; Ridgway, 1916:45; Howell & Webb, 1995:348; Hilty & Brown, 1986:220; Hilty, 2003:351; Payne, 2005:332)

    Para la subespecie nominal cayana, tanto machos como hembras registran en Surinam una media de 95 g (machos: 84–103 g, n=10; hembras: 82–103 g, n=6) (Haverschmidt & Mees, 1967:151).

  • Tingazú | Taxonomía


    Se han descrito diversas subespecies de Piaya cayana, reconociéndose actualmente catorce (Payne, 2005:332). La delimitación de estas subespecies se fundamenta principalmente en diferencias de tamaño corporal y coloración del plumaje, aunque no siempre es evidente la correspondencia entre estas variaciones y el color del anillo ocular. En este sentido, se considera necesaria una revisión moderna y exhaustiva de la variación geográfica de Piaya cayana, basada en múltiples caracteres, incluida la evidencia genética.
    La mayoría de las subespecies presumiblemente se intergradan en las zonas donde sus áreas de distribución entran en contacto. No obstante, en el sur de México, Binford (1989:128) observó especímenes intermedios entre P. c. thermophila y P. c. mexicana, pero destacó que lo abrupto y raro de dicha intergradación sugieren que estas dos formas podrían representar especies distintas.
    Con base en un análisis filogenético de secuencias de ADN mitocondrial, Sorenson & Payne (2005:91) propusieron la división de la familia en cinco subfamilias. Piaya fue ubicada dentro de Cuculinae, subfamilia de distribución global, y su género hermano identificado como Coccyzus, de distribución neotropical. Tradicionalmente, Piaya incluía tres especies; sin embargo, los autores demostraron que Coccycua minuta forma un clado junto con dos especies anteriormente asignadas a Coccyzus. Estas tres especies constituyen actualmente el género Coccycua. En consecuencia, Piaya comprende solo dos especies válidas: P. cayana y P. melanogaster (Alma de gato negro).
    El siguiente resumen de la distribución y los caracteres de las subespecies se basa en Peters (1940:44) y Payne (2005:332):

    • Piaya cayana mexicana, Swainson 1827; (monotípica)
      Se encuentra en la vertiente del Pacífico de México, al sur del Istmo de Tehuantepec.
      Color castaño rojizo más claro en el haz; envés de las timoneras rojizo, con barras subterminales negras y puntas blancas anchas.
    • Piaya cayana thermophila, Sclater 1859; (monotípica)
      Este de México, a través de Centroamérica hasta Panamá y el noroeste de Colombia.
      Color castaño rojizo relativamente oscuro en el dorso; vientre y cubiertas subcaudales de gris oscuro a negro; parte inferior de las timoneras negra; puntas blancas de las timoneras relativamente estrechas.
    • Piaya cayana nigricrissa, Cabanis 1862; (monotípica)
      Oeste de Colombia (y al este hasta las laderas de los Andes centrales), oeste de Ecuador y noroeste de Perú.
      Similar a la thermophila, pero con plumaje más oscuro; vientre y cubiertas subcaudales negruzcas.
    • Piaya cayana mehleri, Bonaparte 1850
      Se encuentra en el noreste de Colombia, desde el Golfo de Urabá hasta el valle del Magdalena y la vertiente occidental de los Andes orientales, al este a lo largo de la costa norte de Venezuela hasta la Península de Paria.
    • Piaya cayana mesura, Cabanis & Heine 1863
      Colombia al este de los Andes, este del Ecuador y noreste del Perú.
    • Piaya cayana circe, Bonaparte 1850
      Se encuentra en Venezuela, al sur del lago Maracaibo.
    • Piaya cayana cayana, Linné 1766
      Este y sur de Venezuela a través de las Guayanas y ribera sur a norte del bajo Amazonas.
    • Piaya cayana insulana, Hellmayr 1906
      En Trinidad.
    • Piaya cayana obscura, Snethlage 1908
      Centro de Brasil, sur del Amazonas  hasta el alto Ji-Paraná, este de Perú y norte de Bolivia.
    • Piaya cayana hellmayri, Pinto 1937
      En Brasil al sur del Amazonas, desde Santarem al este hasta la desembocadura del Amazonas, y costa norte de Maranhão.
    • Piaya cayana pallescens, Cabanis & Heine 1863
      Este de Brasil.
    • Piaya cayana cabanisi, Allen 1893
      Sur y centro de Brasil (Centro de Mato Grosso y Goiás a norte de São Paulo).
    • Piaya cayana macroura, Gambel 1849
      Sureste de Brasil a Paraguay, noreste de Argentina y Uruguay.
      Parte superior oscura; vientre y cubiertas subcaudales negruzcas.
    • Piaya cayana mogenseni, Peters 1926
      Sur de Bolivia a noroeste de Argentina.
      Parte superior rojiza más clara; garganta rojiza; parte inferior gris oscuro (no negruzca).