Chajá | Conservación


ESTADO DE CONSERVACIÓN: PREOCUPACIÓN MENOR

La Chauna torquata (Chajá) es considerado una especie de “Preocupación Menor” por BirdLife International debido a su amplia distribución geográfica, gran tamaño poblacional y tendencia poblacional estable, factores que lo mantienen lejos de los umbrales de amenaza establecidos (BirdLife International 2010). En este sentido, no cumple criterios de vulnerabilidad asociados a reducciones significativas de distribución, población o declives superiores al 30 % en el corto o mediano plazo, lo que refuerza su clasificación como especie no amenazada (Brady, 2020).
Aunque no se encuentra en riesgo, esta especie presenta interacciones relevantes con la actividad humana: puede ser domesticada y es utilizada como animal de guardia debido a su potente vocalización, mientras que en contextos agrícolas es frecuentemente considerada una especie problemática por su comportamiento gregario. Asimismo, la desecación de humedales afecta sus áreas de reproducción, aunque la especie muestra cierta capacidad de adaptación a estas modificaciones ambientales (Carboneras, 1992:533).
En relación con sus depredadores, se han registrado diferentes amenazas según las etapas del ciclo de vida. En estado adulto, se ha documentado la depredación por el zorro pampa o gris en Maipú, Buenos Aires (Argerich, E., 31/12/2017; EcoRegistros 2019). En etapas tempranas, los huevos y pichones pueden ser depredados por la musurana en Formosa (Gallardo et al., 2006) por el curiyú en Formosa (Waller et al., 2007).

En Argentina, a pesar de no estar considerada una especie amenazada (López Lanús et al., 2008:46), enfrenta múltiples presiones antrópicas que pueden generar consecuencias significativas sobre sus poblaciones. Entre ellas se destaca la caza sostenida, que ha provocado disminuciones locales evidentes en áreas de persecución activa y un descenso general en regiones como la Provincia del Chaco (Contreras et al., 1990). Además, su sensibilidad a las modificaciones drásticas del hábitat, particularmente aquellas vinculadas a la alteración de recursos hídricos, constituye un factor crítico. También se señala su exposición a los efectos directos e indirectos de agroquímicos debido a su frecuente presencia en arrozales, lo que incrementa su vulnerabilidad ambiental y refuerza la necesidad de medidas de protección legal (Contreras et al., 2014:74).
Finalmente, las estimaciones poblacionales globales para la Argentina indican un rango aproximado entre 100.000 y 1.000.000 de individuos (Delaney & Scott, 2002; Di Giácomo et al., 2007:496), lo que confirma su amplia abundancia relativa a escala regional.

Estado de conservación en Argentina (SIB)
No Amenazada (NA): según AA y SAyDS, 2008 (Aves Argentinas y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable). López-Lanús, B., P. Grilli, E. Coconier, A. Di Giacomo y R. Banchs. Categorización de las aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe de Aves Argentinas /AOP y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Buenos Aires, Argentina. 1 ed. AOP: Buenos Aires, Argentina
No Amenazada (NA): según MADS y AA, 2017 (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y Aves Argentinas). Categorización de las Aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y de Aves Argentinas. 146 p. 2017
Preocupación Menor (LC): según UICN (API) (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Lista Roja de la UICN publicada en https://www.iucnredlist.org. Actualización en tiempo real