Yacú | Comportamiento


Beben principalmente al amanecer, en ríos, charcas y arroyos (del Hoyo & Kirwan, 2024). Asimismo, se ha registrado el consumo de agua acumulada en bromelias (Bromeliaceae) (Cestari, 2009:708; Sazima & Sazima, 2023). En cuanto a su dieta y procesos digestivos, se ha comprobado que los individuos pueden defecar gorgojos vivos tras ingerirlos accidentalmente dentro de los frutos de palmeras (Guix & Ruiz, 1997:522).
El comportamiento reproductivo comprende manifestaciones de cortejo, cópula y establecimiento del vínculo de pareja. Entre las conductas observadas destacan el levantamiento de la cola extendida e hinchar la bolsa gular roja, posiblemente asociadas a exhibiciones sexuales o territoriales.
Según (Belton, 1984:482), las vocalizaciones son más frecuentes durante las primeras horas de la mañana y al final de la tarde. Aunque la especie suele asociarse a ambientes boscosos, también incursiona en espacios abiertos. Se han observado individuos alimentándose en parejas en áreas despejadas, así como posados en arbustos altos y árboles bajos situados en los bordes del bosque.
Por otra parte, del Hoyo & Motis (2004:381) señalan que la especie es predominantemente arborícola en sus hábitos, aunque pasa una proporción considerable del tiempo en el suelo. Ante situaciones de alarma, vuela hacia los árboles cercanos como mecanismo de refugio. Puede encontrarse de manera solitaria, en parejas o formando agrupaciones gregarias de diez o más individuos (de la Peña et al., 2009:71). Durante el invierno, realiza actividades de forrajeo en áreas abiertas. Aunque se considera esencialmente sedentaria, existen evidencias de movimientos altitudinales estacionales.

VOCALIZACIONES

Fuerte y áspero «oaaaao» , llamadas ascendentes más melodiosas y un «wow» repetido, similar a un rebuzno o un ladrido, en señal de alarma (Belton, 1984:480 ; Sick, 1993:196; Sick, 1997:277; del Hoyo & Motis, 2004:381; del Hoyo & Kirwan, 2024).
Tiene una potente y áspera vocalización: «Kráhh..kráh..kráh..kráh»(de la Peña, 2015:190; de la Peña, 2025:276)
En comparación con las aves de distribución más septentrional, las llamadas de alarma de las poblaciones meridionales son, según se informa, más agudas y bisilábicas (del Hoyo & Motis, 2004:381).
Sonidos no vocales
Durante el cortejo en vuelo, al amanecer, produce fuertes ruidos de aleteo interrumpidos por una pausa a mitad de camino; El macho realiza un vuelo territorial con un fuerte batir de alas: “Tup, tup, tup, tup, tup, tup, tup,rrrrrrrr” (Sick, 1993:196; del Hoyo & Motis, 2004:381; de la Peña, 2015:190).

 

ALIMENTACIÓN

La dieta de la especie es predominantemente frugívora, basada principalmente en el consumo de frutos, aunque también incluye hojas, flores e invertebrados en menor proporción (del Hoyo & Kirwan, 2024). Los individuos forrajean de manera solitaria, en parejas o en pequeños grupos de hasta ocho ejemplares, aunque ocasionalmente se han registrado concentraciones de hasta treinta aves, especialmente durante el invierno o en sitios con alta disponibilidad de alimento. La búsqueda de alimento ocurre principalmente en árboles, sobre todo en los estratos medios e inferiores, aunque el forrajeo en el suelo parece incrementarse durante la estación invernal en ciertas regiones de su distribución (del Hoyo & Motis, 2004:381).

Diversos estudios señalan que los frutos constituyen el principal componente de la dieta. Entre las especies vegetales consumidas se encuentran Guabiyú (Eugenia uruguayensis, Myrtaceae), Espina de bañado o Tarumá (Citharexylum montevidense, Verbenaceae), Canelón (Rapanea lorentziana, Myrsinaceae), Guamirin ferro (Calyptranthes concinna, Myrtaceae) y Ibirá (Croton urucurana, Euphorbiaceae) (Cesari & Domínguez-Alonso, 1974). Asimismo, se ha documentado el consumo de frutos de Ambay (Cecropia pachystachya y Miconias (Miconia chartacea (Vasconcelos & Melo Jr., 2001:24; Parrini & Pacheco, 2011), además de palmeras, consideradas un recurso particularmente importante en Paraguay. También existen registros de individuos alimentándose de maíz en corrales avícolas de Rio Grande do Sul (Belton, 1984:480).

Investigaciones realizadas en São Paulo indican que la especie presenta cierto grado de especialización frugívora, con preferencia por frutos maduros de Myrtaceae de hasta 32 mm de diámetro, por encima de los pertenecientes a otras familias botánicas, como Lauraceae (Guix, 1994; Fadini & de Marco, 2004:101; del Hoyo & Motis, 2004:381). En el noreste de Argentina, la dieta invernal depende en gran medida de especies exóticas invasoras, particularmente Ligustrina (Ligustrum sinense) y Sereno (Ligustrum lucidum) (Oleaceae), debido a la escasa disponibilidad de frutos nativos durante esa estación (Merler et al., 2001:36; del Hoyo & Motis, 2004:381). En el Delta del Paraná, Césari & Domínguez-Alonso (1975:307) observaron individuos alimentándose de especies nativas como Guabiyú, Tarumá y Canelón. Sin embargo, análisis fecales posteriores demostraron una marcada predominancia de frutos de especies introducidas, especialmente Ligustrina, registrándose en L. sinense hasta 93,4 semillas ingeridas por muestra durante el invierno, además del consumo de naranjas, ciruelas y melocotones (Merler et al., 2001:34).

Desde un enfoque cuantitativo, se estima que la dieta general está compuesta aproximadamente por un 77 % de frutos, un 16,7 % de hojas y un 6,3 % de flores (Muñoz & Kattan, 2007:25). Los insectos representan una fracción reducida de la alimentación, aunque se ha señalado que la especie consume activamente acridios y otros artrópodos (Liebermann, 1935:87). Entre los invertebrados registrados se encuentran coleópteros de las familias Dytiscidae, Curculionidae y Scarabaeidae, así como ortópteros de las familias Grillotalpidae y Acrididae (Malzof et al., 2006:4).

En ambientes altamente modificados del Delta del Paraná, donde los bosques ribereños han sido reemplazados por forestaciones y especies vegetales exóticas, la especie ha incorporado extensamente frutos invasores a su dieta (Malzof et al., 2005). A través de análisis estacionales de heces se determinó un predominio de Ligustrina en otoño e invierno, así como de mora y zarzamora en primavera y verano. Los artrópodos representaron apenas un 3 % del contenido alimentario total, mientras que la materia vegetal osciló entre el 23 % y el 42 %. Estos resultados sugieren una estrecha relación entre la dieta y la fenología de las plantas disponibles, además de una fuerte adaptación a ecosistemas antropizados dominados por especies introducidas (Malzof et al., 2005).

Se han documentado numerosos recursos vegetales consumidos por la especie, entre ellos frutos de Pindó (Arecastrum romanzoffianum), Sandía  (Citrullus lanatus), Naranja amarga (Citrus aurantium), Mandarino (Citrus reticulata),  Moras (Morus alba), Morera negra (Morus nigra), Laurel negro (Nectandra megapotamica), Hierba carmín (Phytolacca americana), Zarzamora (Rubus* sp.), Aguai-guazú (Pouteria glomerata), Ciprés de los pantanos (Taxodium distichum), Frutilla (Duchesnea indica), Higuera (Ficus carica), Ciruelo (Prunus domestica), Cuaresmillo (Prunus persica) y Peral (Pyrus sp.) (Lartigau et al., 2001; Ramírez Llorens et al., 2003:37; Malzof et al., 2005; Malzof et al., 2006:4; Malzof et al., 2010). También se registró el consumo de hojas de Guasú ka’á (Desmodium uncinatum), gramíneas, brotes y flores de Sauce (Salix humboldtiana), además de restos de verduras, frutas y grasa vacuna en ambientes antrópicos (Giménez, S. en De la Peña y Salvador, 2010:3).

En cuanto al comportamiento alimentario, se ha observado que los machos desentierran alimentos previamente ocultos para ofrecerlos a las hembras, llegando incluso a alimentarlas directamente, lo que podría constituir una conducta asociada al cortejo o fortalecimiento del vínculo de pareja (Sazima, 2015:317).

REPRODUCCIÓN

La reproducción en Argentina ocurre principalmente entre octubre y diciembre (de la Peña, 2015:190; de la Peña et al., 2009:71). En Brasil se registraron juveniles y polluelos entre septiembre y enero, además de exhibiciones reproductivas en septiembre (Belton, 1984:480; del Hoyo & Motis, 2004:382; del Hoyo & Kirwan, 2024).

El nido se construye en árboles, generalmente oculto entre vegetación densa a 3–10 m de altura (Cesari & Domínguez-Alonso, 1975:307; del Hoyo & Motis, 2004:382). Tiene forma de copa, cuenco o plataforma de aproximadamente 60 cm de diámetro, elaborada con ramitas y tallos y revestida internamente con hojas (Sick, 1993:196; de la Peña, 2015:190; de la Peña et al., 2009:71). Se ha sugerido que la especie pisotea hojas o bromelias arbóreas para conformar la plataforma del nido (Sick, 1993:196; del Hoyo & Motis, 2004:382).

La puesta es normalmente de 2–3 huevos, ocasionalmente cuatro (Nores & Yzurieta, 1988; Salvador, 1991; del Hoyo & Motis, 2004:382). Los huevos son elípticos, blancos o crema pálido, con cáscara poco rugosa o casi lisa (de la Peña, 2015:190; Césari y Alonso, 1975:307). Son depositados en días alternos y el período de incubación dura entre 26 y 28 días (Césari & Domínguez- Alonso, 1975:307; Sick, 1993:196). Asimismo, se ha señalado que la especie puede producir dos nidadas en un mismo año (Sick, 1993:196).

Los juveniles presentan plumón oscuro en la parte superior, con marcas rojizas, beige y negras en la cabeza, manchas claras en alas y cola, y partes inferiores amarillo cremoso.