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El Cuclillo ceniciento se caracteriza por su comportamiento discreto y esquivo, permaneciendo con frecuencia oculto entre la vegetación (Erritzøe et al., 2012:295), razón por la cual puede pasar fácilmente desapercibido. Un individuo observado forrajeando tranquilamente junto a una pequeña bandada mixta en un bosque seco cercano a Bolívar, Venezuela, permaneció inmóvil entre el follaje durante aproximadamente un minuto antes de emprender un vuelo repentino tras un movimiento ascendente de la cola (Hilty, 2003:350). La especie es típicamente solitaria, aunque ocasionalmente puede registrarse en parejas.
Si bien no suele considerarse una especie particularmente social, ha sido observada integrando bandadas mixtas activas en el dosel en Manaus, Brasil (Cohn-Haft et al., 1997:215), en las proximidades de Bolívar, Venezuela (Hilty, 2003:350), y en Kourou, Guayana Francesa, donde se encontraba asociada con Cotinga cotinga (Cotinga pechimorada), Xipholena punicea (Cotinga púrpura), Polioptila guianensis (Perlita guayanesa) y Cyanicterus cyanicterus (Frutero lamiazul; Claessens et al., 2017:4).
No se ha documentado directamente la depredación de nidos; sin embargo, la pérdida de un nido en la Guayana Francesa podría atribuirse a la acción de un grupo de monos ardilla comunes (Saimiri sciureus), que se encontraban activos en el área en ese momento (Claessens et al., 2017:8).
VOCALIZACIONES
Emite temprano por la mañana durante pocos minutos o en forma muy esporádica hasta las primeras horas de la tarde, siendo esta actividad notable durante pocos días entre los meses de octubre y noviembre
El canto primario del Cuclillo ceniciento, conocido como «Kuoup Call», consiste en una serie de notas fuertes, ásperas y de timbre semejante al de una rana, generalmente entre 5 y 15 emisiones, aunque en ocasiones supera las 20. Estas notas, que suelen producirse a un ritmo aproximado de una por segundo y con desaceleración hacia el final de la secuencia (Hilty, 2003:350), recuerdan a las notas terminales lentas del Cuclillo pico amarillo (Coccyzus americanus); sin embargo, esta última especie es típicamente silenciosa en sus áreas de invernada sudamericanas (Claessens et al., 2017:3). De manera complementaria, la especie emite una llamada de tipo cascabel ascendente, seguida de 4 a 9 notas acentuadas («tuctuctuctuc, tówlp»), similares a las de C. americanus (Hilty & Brown, 1986:217). Aunque el Tingazú (Piaya cayana) también produce un sonido de cascabeleo, carece de las notas terminales acentuadas (Bencke, 2010). El «rattle call» es menos frecuente que el «Kuoup Call» (Hilty & Brown, 1986:217).
Según Claessens et al. (2017:5), antes del inicio de la incubación se registran dos vocalizaciones principales: el canto, emitido por ambos sexos, y la llamada de cascabel, interpretada como señal de contacto o agresión, pues suele generarse en respuesta a la reproducción de vocalizaciones (playback), más que como señal de alarma. La actividad vocal es intensa durante el cortejo y la construcción del nido, pero disminuye marcadamente al comenzar la incubación (Claessens et al., 2017:5). Adicionalmente, responde de manera activa al playback, prolongando su actividad vocal y emitiendo particularmente la llamada de cascabel (Freile et al., 2013:B24; Claessens et al., 2017:4).
Asimismo, se han documentado interacciones vocales entre individuos: en la Guayana Francesa, un miembro de una pareja emitió el «Kuoup Call», mientras el otro respondió con la llamada de cascabel desde una percha ubicada a 5–6 m de altura (Claessens et al., 2017:4). Entre otras descripciones tempranas, Sick (1997:381) caracterizó la voz como ventrílocua (“kjoa”)
ALIMENTACIÓN
La información disponible acerca de la dieta del Cuclillo ceniciento es relativamente limitada. Sin embargo, al igual que muchas especies de la familia Cuculidae, es fundamentalmente insectívoro. Consume diversos invertebrados, con una clara preferencia por las orugas, y busca alimento principalmente en el dosel medio y superior del bosque, así como en zonas de borde forestal (Erritzøe et al., 2012:295). Su comportamiento alimentario es predominantemente solitario, aunque ocasionalmente puede integrarse en bandadas mixtas de especies (Erritzøe et al., 2012:295). En Brasil, se observó un individuo capturando una oruga cuya longitud era aproximadamente 1,5 veces la de su pico (Bencke, 2010).
REPRODUCCIÓN
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Según los autores (Hughes, 2022; Payne, 2005:345; Erritzøe et al., 2012:295; Hilty, 2003:350; Hilty & Brown, 1986:217; Brito et al., 2016:179)
La especie es sexual y estacionalmente monomórfica.
Adulto: Las partes superiores presentan un tono marrón grisáceo uniforme, con un ligero brillo bronceado. La región facial muestra un gris más oscuro por encima y detrás del ojo, lo que confiere una apariencia semejante a una máscara. El iris varía de marrón a negro. El anillo ocular es gris a negro en la hembra adulta, aunque ocasionalmente puede ser amarillo o rojo.
El pico moderadamente largo y decurvado con la punta ganchuda. El maxilar (mandíbula superior) es predominantemente marrón a negro. La mandíbula inferior y la base del maxilar son amarillas a anaranjadas, con la punta de la mandíbula inferior de color negro. El interior de la cavidad bucal en el adulto es también negro. El iris, el pico y las patas del juvenil son equivalentes a los del adulto.
Las alas son marrón grisáceo, con las secciones internas de las primarias blancas y las cubiertas alares inferiores blanco nacarado.
La cola, larga y graduada, es marrón grisáceo por arriba y negruzca por debajo. Las cubiertas infracaudales presentan un tono gris nacarado claro. La parte inferior de la cola es generalmente negruzca, con grandes manchas blancas y redondeadas en las puntas de las timoneras: T3 (13 mm), T4 (18 mm) y T5 (22 mm). T1 es gris parduzco y carece de punta blanca, mientras que T2 es negruzca con estrechas manchas blancas (3 mm).
Las partes inferiores, desde la garganta hasta el pecho, exhiben un color blanco grisáceo nacarado; el vientre es blanco, mientras que las axilares y las cubiertas infraalares son blanco nacarado.
Los pies zigodáctilos (dos dedos internos dirigidos hacia adelante y dos externos invertidos) presentan coloración gris a gris azulada, con la suela amarillenta y las garras negras.
Juvenil: El juvenil es similar al adulto, aunque presenta bordes finos y pálidos en las alas. Las remeras son más estrechas y puntiagudas, con manchas blanquecinas inferiores menos definidas que gradúan hacia el marrón. La cola carece de manchas en R1; R2 muestra un tenue rastro blanco en la punta; y R3 (8 mm), R4 (15 mm) y R5 (15 mm) presentan manchas blancas. Las cubiertas auriculares no son más oscuras que la corona, por lo que no exhiben la apariencia de máscara facial característica del adulto.
Medidas (Payne, 2005:345; Erritzøe et al., 2012:295; Hilty, 2003:350; Hilty & Brown, 1986:217; Brito et al., 2016:179; de la Peña, 2020:98)

Mudas
Poco conocida. Probablemente muda una vez al año (Payne, 2005:345). Las primarias se mudan siguiendo un patrón de muda irregular, en el que la muda avanza o retrocede saltándose una o más primarias adyacentes (Payne, 2005:345).

Monotípico (del Hoyo, 2020:169)
El Cuclillo ceniciento (C. euleri) presenta una gran similitud morfológica con su especie hermana Coccyzus americanus (Cuclillo pico amarillo), migrante o invernante en amplias zonas de su distribución. No obstante, puede diferenciarse con mayor fiabilidad por la ausencia de la mancha rufo brillante en las primarias (visible en vuelo), su menor tamaño, su tonalidad más oscura y grisácea, y las cubiertas infraalares completamente blancas (Erritzøe et al., 2012:295). Otros rasgos de diferenciación propuestos, como el pecho gris perla o el anillo ocular gris (Hilty, 2003:350; Restall et al., 2003), resultan menos consistentes, dado que individuos de primer año e incluso algunos adultos de C. americanus también presentan anillos oculares grises (Payne, 2005:345), y la coloración ventral de esta última especie varía del blanco puro al gris pálido (Claessens et al., 2011:129).
El comportamiento puede ser igualmente útil para la identificación. El C. americanus no suele encontrarse en el área de distribución del Coccyzus euleri entre abril y agosto, debido a su condición migratoria (Hughes, 2020). Además, durante el invierno austral tiende a ocupar hábitats semiabiertos y arbustivos, mientras que el Cuclillo ceniciento (C. euleri) se asocia preferentemente al dosel forestal (Claessens et al., 2011:130). Asimismo, el C. americanus suele permanecer silencioso en Sudamérica (Hilty & Brown, 1986:217; Hilty, 2003:350).

Del género Coccyzus, el Coccyzus euleri (Cuclillo ceniciento) constituye una de las especies menos conocidas, pese a su amplia distribución en el norte y centro de Sudamérica. El limitado conocimiento sobre su ecología y comportamiento se ha visto reforzado por su marcada similitud con el Coccyzus americanus (Cuclillo pico amarillo), especie boreal que inverna en Sudamérica y con la cual comparte rasgos morfológicos y vocales. Esta semejanza llevó a ornitólogos de los siglos XIX y XX a considerarla una subespecie meridional del Cuclillo pico amarillo. La situación se complicó aún más por la existencia de un polémico espécimen tipo, un juvenil colectado en la isla del Sombrero, en las Antillas Menores, muy distante de su distribución habitual. Como resultado, la especie recibió múltiples denominaciones comunes y científicas hasta que la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica estableció oficialmente su epíteto específico en 1990.
Nota: El espécimen tipo, recolectado en la isla Sombrero y descrito originalmente como Coccyzus julieni (Lawrence, 1864:42), generó prolongadas controversias con respecto a la nomenclatura. En 1873, Cabanis (Cabanis, 1873:72) describió independientemente a Coccygus euleri (= Coccyzus euleri) a partir de un ejemplar brasileño, sin advertir que se trataba de la misma especie. Aunque julieni poseía prioridad taxonómica, euleri prevaleció en la literatura del siglo XX. La Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica suprimió formalmente el nombre julieni en favor de euleri tras la solicitud de Willis & Oniki (1990:195), decisión ratificada en 1992 (Opinión 1688). Por otra parte, el nombre Coccygus lindeni (Allen, 1876:81), basado en un ejemplar colectado cerca de Santarém (Brasil), se reconoce actualmente como sinónimo posterior de Coccyzus euleri (Erritzøe et al., 2012:295).
Nombres comunes: Cuclillo ceniciento (Argentina, Paraguay); Cuco buchiblanco (Colombia); Cuclillo ventriblanco (Venezuela); Cuclillo chico, Cuclillo gris grande. Papa-lagarta, papa-lagarta-de-barriga-branca, papa-lagarta-de Euleri (Brasil) (Sick, 1997:387); En guaraní le llaman “Tuja kue” (de la Peña, 2020:98; Avibase, 2025).
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Breves apuntes históricos:
ESTADO DE CONSERVACIÓN SEGÚN BIRDLIFE INTERNACIONAL: PREOCUPACIÓN MENOR.
La especie presenta un rango de distribución extremadamente amplio y, en consecuencia, no se aproxima a los umbrales de la categoría Vulnerable según los criterios de extensión de ocurrencia (<20.000 km²), reducción del área de ocupación o fragmentación severa. Aunque existen evidencias de un declive poblacional, este no alcanza el umbral exigido por la UICN para considerar la especie como Vulnerable (disminuciones >30 % en diez años o tres generaciones). Su población global es muy numerosa y supera ampliamente el límite crítico de 10.000 individuos maduros, sin indicios de un declive acelerado que permita clasificarla en una categoría de mayor riesgo. Por estas razones, la especie se evalúa como de “Preocupación Menor”. No obstante, se ha registrado un descenso significativo promedio del 1,6 % anual entre 1970 y 2017 (Partners in Flight 2019) y una reducción del 7 % en Norteamérica durante la última década (Pardieck et al. 2018).
El cuclillo pico amarillo (Coccyzus americanus) es un migrante neotropical que se reproduce en Norteamérica y México y pasa el invierno en Sudamérica (Halterman, 2009:1; Hughes, 2020). Aunque común en el este del continente, sus poblaciones occidentales han experimentado declives severos asociados a la pérdida histórica de más del 95 % del hábitat ribereño (Gaines & Laymon, 1984:49), en un patrón similar al de otras especies ribereñas obligadas del oeste (Hughes, 2020; Laymon & Halterman, 1989:273). Este deterioro ha impulsado acciones de conservación que culminaron en su designación como “amenazada” bajo la «Endangered Species Act».
La especie depende de vegetación ribereña nativa, como álamos y sauces; sin embargo, la pérdida de hábitat alcanza entre 90–99 % en Arizona, Nuevo México y California. Entre los factores principales se encuentran represas, desvíos de agua, ganadería, canalización de ríos y expansión de vegetación exótica como Tamarix y Russian olive, agravados por el cambio climático y la sequía (USFWS 2013; Hughes, 2020).
Las designaciones estatales han variado en función de revisiones taxonómicas (Banks 1988a; Ehrlich et al., 1992). La población occidental fue finalmente incluida como “amenazada” a nivel federal en 2014 (USFWS 2014b), pero persisten categorías divergentes entre estados, desde “en peligro crítico” en Nevada hasta “especie sensible” o “de preocupación” en otros estados del oeste (USFWS 2013, 2014b).
Entre las amenazas antrópicas destacan los efectos de pesticidas (mortalidad directa, adelgazamiento de cáscaras y bioacumulación de DDT) (Laymon, 1980:11; Wallace et al., 1961:31; Grocki & Johnston, 1974:186), así como colisiones con torres y edificios durante la migración nocturna (Howell et al., 1954:212; Shire et al., 2000:8). La degradación y fragmentación del hábitat reduce las características del entorno reproductivo, con requerimientos mínimos de 40–80 ha de bosque ribereño continuo en California (Laymon & Halterman, 1989:274). Las obras hidráulicas, la agricultura, el pastoreo y la expansión de Tamarix han contribuido significativamente a estos declives (Dobkin, 1994:B24; Groschupf, 1987).
Adicionalmente, la especie enfrenta perturbaciones acústicas en zonas urbanas (Goodwin & Shriver, 2011), fluctuaciones climáticas asociadas a la Oscilación del Atlántico Norte y El Niño (Anders & Post, 2006), depredación por aves rapaces y mamíferos, y parasitismo ocasional por Molothrus spp. (Hughes, 1999). El descenso anual de 1,7 % entre 1966 y 2007 (Sauer et al., 2008) refleja una tendencia negativa marcada, en especial en regiones occidentales.
Las estrategias de conservación recomiendan mantener rodales ribereños de álamos y sauces de 10–15 m en el oeste (Anderson & Laymon, 1989) y bosques abiertos con sotobosque denso en el este, junto con la restauración del hábitat y la eliminación del uso de pesticidas en zonas cercanas. Aunque la población global se estima en 9.200.000 individuos y se clasifica como de “preocupación menor” (Rich et al., 2003), la población occidental continúa en declive debido a la destrucción del hábitat, alteraciones hidrológicas, expansión de vegetación no nativa, sequías prolongadas y efectos del cambio climático (Halterman et al., 2015:8).
En Argentina:
AvA-SADS-NA: No amenazada según AvA SAyDS 2008 (Aves Argentinas y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable). López-Lanús, B., P. Grilli, E. Coconier, A. Di Giacomo y R. Banchs. Categorización de las aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe de Aves Argentinas /AOP y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Buenos Aires, Argentina 1 ed. AOP: Buenos Aires, Argentina
Res 348 SA-NA: No Amenazada según SAyDS Res 348 (Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable). Categorización de aves autóctonas de Argentina. Lista de aves no registradas, endémicas y exóticas de Argentina 2010.

El Cuclillo pico amarillo presenta un área de reproducción muy amplia que abarca la Norteamérica templada hasta México y las Antillas Mayores (Hughes, 2020), con posibles núcleos reproductivos en América Central y el noroeste de Sudamérica. Su distribución puede confundirse debido a la presencia de adultos no reproductores fuera de los rangos conocidos durante la época reproductiva. Según Bent (1940:54), junto con su subespecie occidental, ocupa prácticamente todo Estados Unidos y parte del sur de Canadá, siendo más común en los estados australes.
El área de invernada se concentra casi totalmente en Sudamérica al este de los Andes, con la mayoría de registros invernales (diciembre–febrero) en el sur del continente, particularmente en este de Bolivia, centro y este de Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y norte de Argentina, pero no en Chile (Stotz et al., 1992:614; Remsen et al., 1986:24; Hayes et al., 1990:955; Meyer de Schauensee, 1982:111; Rappole et al., 1983:245). Se reporta en Colombia entre septiembre y mayo (Hilty & Brown, 1986:217) y en Venezuela es de común a frecuente pero muy localizada, transitoria y rara residente invernal del norte, registrada principalmente entre finales de agosto y principios de mayo, desde el nivel del mar hasta 1.400 m, alcanzando 4.200 m al cruzar pasos montañosos (Hilty, 2002:349; Meyer de Schauensee & Phelps, 1978:111; Hilty, 2002:349). Es localmente común en Surinam (Haverschmidt & Mees, 1994:150), rara en Guyana (Tostain et al., 1992) y transitoria y muy rara en Ecuador (Ridgely & Greenfield, 2010:181). En Perú es un migrante boreal poco común entre octubre y mayo (Schulenberg et al., 2010:182). Sick (1997:387) documenta su presencia regular en Brasil durante el invierno boreal. En las Antillas Mayores se reproduce de forma poco común entre mayo y agosto y migra principalmente entre septiembre–octubre y marzo–abril (Raffaele et al., 2003:98; Buden, 1987:71).
En su hábitat reproductivo, la especie prefiere bosques abiertos con claros y vegetación baja y densa, asociados frecuentemente a cursos de agua, evitando áreas urbanas extensas (Eaton, 1988:198). En el noreste y centro de Estados Unidos y sur de Canadá utiliza bosques, tierras de labranza abandonadas, huertos cubiertos de maleza y matorrales ribereños (Johnsgard, 1979:189; Peck & James, 1983:227; Eaton, 1988:198). En el medio oeste ocupa humedales de sauces y cornejos, así como bosques sucesionales densos (Nolan, 1963:305). En el suroeste de EE.UU. selecciona bosques ribereños desérticos con sauces, álamos, alisos, nogales y mezquites (Hamilton III & Hamilton, 1965:407; Gaines, 1974:206), prefiriendo parches >81 ha (Laymon & Halterman, 1989:19). En el Caribe utiliza bosques costeros secos, ribereños y semicaducifolios (Lack, 1976; Stockton De Dod, 1978:166; Kepler & Kepler, 1978:417). En México se asocia principalmente a hábitats ribereños pero también a bosques secos arbustivos (Short, 1974:24; Howell & Webb, 1995). Binford (1989:127) lo describe como migrante transitorio en gran parte de Oaxaca.
Durante la migración, ocupa matorrales costeros, vegetación secundaria, setos, bordes de bosques y bosques húmedos de tierras bajas desde el nivel del mar hasta 2.500 m (Stiles & Skutch, 1989:184; Howell & Webb, 1995). En el noroeste de Venezuela utiliza estratos arbóreos de 5–6 m dominados por arbustos espinosos y cactus (Bosque & Lentino, 1987:268). En el oeste, sigue corredores ribereños reverdecidos tras los monzones (Wallace et al., 2013:2094).
En las áreas de invernada, prefiere vegetación leñosa cercana al agua dulce, matorrales densos, bosques caducifolios y bosques de galería hasta 1.500 m (Rappole et al., 1983:245; Stotz et al., 1996:168). En Centroamérica ocupa bosques abiertos, bosques de galería, matorrales y manglares (Ridgely & Gwynne, 1989:181; Stiles & Skutch, 1989:184). En Surinam y Guyana se asocia a manglares y hábitats ribereños (Tostain et al., 1992; Haverschmidt & Mees, 1994:150). En Venezuela se encuentra desde tierras bajas hasta zonas de páramo, con registros incluso a 4.200 m (Meyer de Schauensee & Phelps, 1978:111). En Argentina ocupa bosques, sabanas y montes (de la Peña, 2020:96).
Migra usualmente en grupos pequeños y silenciosos (Stiles & Skutch, 1989:184), aunque puede observarse en gran número en Centro y Sudamérica (Wetmore, 1968:325; Hilty & Brown, 1986:217). La migración es predominantemente nocturna (Crawford & Stevenson, 1984:202), con pérdidas corporales superiores al 50% tras travesías oceánicas. Existen indicios de nomadismo posmigratorio asociado a brotes de orugas (Hamilton & Hamilton, 1965:419; Nolan & Thompson, 1975:496; Barber et al., 2008:2678) y tras huracanes en el noreste de EE.UU. (Veit & Petersen, 1993). Los migrantes orientales llegan a las zonas de cría a finales de abril–principios de mayo, mientras que los occidentales lo hacen 4–8 semanas más tarde, desde mediados hasta finales de mayo (Franzreb & Laymon, 1993:24). En otoño, los orientales parten entre finales de septiembre y principios de octubre, y los occidentales entre finales de agosto y mediados de septiembre (Potter, 1980:25). Las poblaciones orientales migran a Sudamérica vía Centroamérica y el Caribe, siendo más frecuentes en otoño que en primavera. La ruta de los occidentales es menos conocida, aunque probablemente siga la vertiente Pacífica de México y Centroamérica hasta el noroeste de Sudamérica (Friedmann et al., 1950:132; Monroe, 1968:328). La especie migra regularmente por el sur de Estados Unidos, Centroamérica y las Antillas, con registros en Puerto Rico, Jamaica y Costa Rica (Kepler & Kepler, 1978:418; Lack, 1976; Stiles & Skutch, 1989:184). En California llega a inicios de junio.
Distribución geográfica en Argentina (de la Peña, 1999:83; de la Peña, 2020:96; de la Peña, 2016:336; de la Peña et al., 2009:106; de la Peña, 2015:302).
Coccyzus americanus (Linnaeus, 1758) migratorio de Norteamérica. Llega hasta las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, La Rioja, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán y es visitante ocasional (errante) en las Islas Malvinas.
Ecorregiones: Chaco Húmedo, Chaco Seco, Espinal, Selva de Yungas, Selva Paranaense.