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Basándonos en Winkler et al., 2020 y del Hoyo et al., 1994:412, resumimos:
Las codornices del Nuevo Mundo (Familia Odontophoridae) son aves terrestres de hábitos discretos cuya presencia suele detectarse por sus característicos reclamos o silbidos guturales. Presentan plumajes de tonalidades crípticas, frecuentemente complementados con patrones en blanco y negro y, en algunas especies, copetes característicos en los machos. Su comportamiento es marcadamente gregario: forman grupos familiares en los que ambos progenitores permanecen con las crías tras su independencia, llegando a constituir grandes bandadas durante el otoño. Estudios filogenéticos recientes han demostrado que dos especies africanas mantienen una estrecha relación evolutiva con las codornices del Nuevo Mundo, por lo que actualmente se incluyen dentro de la familia Odontophoridae (Winkler et al., 2020; del Hoyo et al., 1994:412).
La Familia Odontophoridae pertenece a la Orden de los Galliformes y está integrada por 10 géneros y 35 especies.
El Género Odontophorus es el más diverso, con 15 especies.
En Argentina se encuentra representado por una única especie, Odontophorus capueira (Urú), distribuida en la provincia de Misiones y con dos subespecies reconocidas.
TAXONOMÍA
Se distribuyen ampliamente en las regiones Neotropical y Neártica meridional y poseen un registro fósil que evidencia una larga historia evolutiva desde el Oligoceno Inferior hasta el Pleistoceno. Los fósiles de los géneros Cyrtonyx, Callipepla y Colinus indican una diversificación progresiva del grupo.
La posición taxonómica de la familia ha sido históricamente controvertida. Tradicionalmente fue incluida en la familia Phasianidae con base en caracteres morfológicos (Cracraft, 1981:681; Dyke et al., 2003:232); sin embargo, los estudios filogenéticos moleculares la reconocen de forma consistente como un linaje hermano del resto de las especies de Phasianidae (Dimcheff et al., 2002:209; Crowe et al., 2006:359–360; Cox et al., 2007:80; Hackett et al., 2008:1767; Kimball & Braun, 2008:442; Bonilla et al., 2010:536; Kimball et al., 2011:9; Cohen et al., 2012:768; Wang et al., 2013:1). Asimismo, Cohen et al. (2012:778) demostraron que las especies africanas del género Ptilopachus constituyen el grupo hermano de Odontophoridae, por lo que propusieron su inclusión en esta familia. Los estudios de hibridación ADN-ADN respaldan además que Odontophoridae representa un linaje evolutivo independiente, separado tempranamente del resto de los Galliformes entre hace 63 y 35 millones de años y sin evidencias de hibridación con otros grupos, lo que refuerza su reconocimiento como una familia propia.
Las relaciones filogenéticas entre los géneros continúan siendo objeto de revisión. Actualmente, Lophortyx suele integrarse dentro de Callipepla debido a su escasa diferenciación morfológica. Los análisis moleculares indican una diversificación escalonada de los géneros norteamericanos, con Oreortyx como una de las líneas más antiguas, seguida por Colinus y posteriormente Callipepla. Asimismo, se estima que Dendrortyx y Odontophorus divergieron hace más de 16 millones de años.
La delimitación específica continúa siendo incierta en diversos géneros. Odontophorus incluye complejos de poblaciones andinas cuya diversidad podría estar sobreestimada, mientras que persisten discrepancias en la clasificación de especies de Colinus y Cyrtonyx. Además, se han documentado híbridos naturales entre especies de Callipepla y con Colinus virginianus. Aunque las especies norteamericanas han sido ampliamente estudiadas mediante técnicas modernas, muchas especies sudamericanas aún presentan una clasificación basada en evidencia limitada, por lo que su taxonomía requiere revisiones adicionales.
MORFOLOGÍA
Las codornices del Nuevo Mundo presentan una morfología similar a la de las codornices y perdices del Viejo Mundo, lo que ha generado confusiones taxonómicas, aunque estas semejanzas no reflejan una relación filogenética cercana. La familia muestra escasa variación en tamaño corporal: las especies más pequeñas pertenecen a Colinus, mientras que Dendrortyx macroura representa la de mayor tamaño.
En general, las especies poseen una constitución compacta, con cuello, alas y cola cortos; las codornices arborícolas del género Dendrortyx constituyen la principal excepción al presentar colas proporcionalmente más largas. El pico es corto, robusto y adaptado a una dieta predominantemente granívora, y muchas especies presentan ornamentaciones cefálicas como penachos o crestas.
Las adaptaciones locomotoras evidencian un modo de vida principalmente terrestre. Sus patas robustas y dedos especializados favorecen el desplazamiento y la excavación del suelo en busca de alimento. Aunque realizan vuelos breves y explosivos, su estrategia defensiva consiste principalmente en correr y ocultarse; cuando vuelan, los individuos suelen dispersarse en distintas direcciones para reducir el riesgo de depredación.
El plumaje es predominantemente críptico, aunque algunas especies exhiben patrones faciales y corporales llamativos, como el Cyrtonyx montezumae. El dimorfismo sexual es generalmente moderado, con machos ligeramente más grandes y de coloración más notable. El desarrollo del plumaje sigue patrones similares a los de otros galliformes, permitiendo diferenciar individuos juveniles de adultos mediante las plumas primarias, que se mantienen constantes en número (10 primarias y 14–16 secundarias).
Asimismo, las Odontophoridae poseen la bolsa de Fabricio, órgano del sistema inmunológico que participa en la producción de anticuerpos y cuyo tamaño disminuye con la edad, constituyendo un indicador útil para la determinación etaria en estas aves.
La mayor diversidad de géneros y especies se concentra en el sur de México y las montañas de Guatemala, región considerada el principal centro de radiación evolutiva de la familia. Los géneros se diferencian por sus adaptaciones ecológicas, agrupándose en especies asociadas a ambientes boscosos y bordes de bosque, y otras propias de regiones abiertas de Norte, Centro y Sudamérica.
HÁBITAT
Viven en una gran variedad de hábitats, como bosques de frondosas del norte, praderas, sabanas, selvas tropicales y matorrales áridos. La mayoría de las especies neotropicales ocupan exclusivamente hábitats boscosos.
COMPORTAMIENTO
Presentan un comportamiento predominantemente críptico y terrestre, caracterizado por la preferencia de ocultarse entre la vegetación antes que recurrir al vuelo como mecanismo de defensa. Cuando son perturbadas, especialmente en grupo, realizan despegues rápidos y dispersos. Son aves marcadamente gregarias, que forman grupos familiares tras la reproducción y, en varias especies de regiones templadas, grandes bandadas fuera de la temporada reproductiva.
Su actividad es principalmente diurna y se desarrolla en el suelo, donde se alimentan y desplazan habitualmente. Aunque las especies norteamericanas suelen descansar en el suelo durante la noche, algunas codornices arborícolas y de bosque de Centro y Sudamérica pernoctan en árboles, lo que evidencia una mayor diversidad ecológica dentro del grupo.
ALIMENTACIÓN
Presentan una dieta variada compuesta por semillas, hojas, tubérculos, frutos e insectos. En las especies adaptadas a regiones septentrionales y ambientes áridos, los insectos constituyen una fracción reducida de la dieta de los adultos, aunque representan un recurso esencial durante la crianza y el desarrollo temprano de los polluelos.
REPRODUCCIÓN
La biología reproductiva de las Odontophoridae, especialmente en las especies neotropicales, permanece insuficientemente conocida debido a la escasez de estudios sistemáticos. En términos generales, la familia presenta un sistema reproductivo monógamo con cuidado biparental, aunque algunas especies de bosque podrían mostrar variaciones en esta estrategia.
La reproducción está estrechamente vinculada a la estacionalidad: las especies de regiones templadas se reproducen principalmente en primavera y comienzos del verano, mientras que las tropicales sincronizan su ciclo reproductivo con la estación lluviosa. El cortejo comprende exhibiciones visuales y vocales, posturas corporales, despliegue de ornamentaciones y ofrecimiento ritual de alimento.
Los nidos consisten generalmente en depresiones del suelo revestidas con vegetación, aunque algunas especies forestales construyen nidos cubiertos con accesos en forma de túnel. El tamaño de la nidada varía entre 10 y 15 huevos en las especies norteamericanas y entre 3 y 6 huevos en las codornices arborícolas y de bosque de Centro y Sudamérica. También se han registrado fenómenos de parasitismo de puesta intraespecífico y segundas nidadas.
El período de incubación oscila entre 16 y 30 días y puede ser realizado por la hembra o por ambos progenitores, según la especie. Los polluelos son nidífugos, abandonan el nido poco después de la eclosión y adquieren capacidad de vuelo aproximadamente dos semanas después, bajo la protección y guía de ambos padres.
En conjunto, presentan ciclos de vida cortos, elevadas tasas de mortalidad y una alta inversión reproductiva. En las especies mejor estudiadas, el éxito reproductivo depende de múltiples intentos de nidificación, mientras que en las especies forestales de Centro y Sudamérica se plantea la hipótesis de que las menores tasas reproductivas podrían compensarse con una mayor supervivencia adulta, aunque esta propuesta aún requiere mayor respaldo empírico.
ESTADO DE CONSERVACIÓN
Aunque la mayoría de las especies de Odontophoridae mantienen poblaciones estables dentro de su distribución, aproximadamente el 37 % presenta algún grado de amenaza para su conservación (6 Casi Amenazadas, 5 Vulnerables y 2 En Peligro). Entre las especies más comprometidas destacan Odontophorus strophium, endémica de los bosques montanos de Colombia, y Dendrortyx barbatus, restringida a México, cuya limitada distribución las hace especialmente vulnerables a la pérdida y alteración del hábitat. Asimismo, la especie Ptilopachus nahani, distribuida en las selvas tropicales de África central, se encuentra amenazada principalmente por la caza y la destrucción de su hábitat.
BIBLIOGRAFÍA
ESTADO DE CONSERVACIÓN: EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
La Yacutinga (Pipile jacutinga) está categorizada como «En Peligro de Extinción» debido a la rápida y continua disminución de sus poblaciones y de su hábitat (BirdLife International, 2026). Aunque anteriormente fue una especie común e incluso abundante, la pérdida masiva de bosques y la intensa presión de caza han provocado su desaparición en gran parte de su distribución original. Actualmente es rara fuera de algunas áreas protegidas y sus poblaciones permanecen fragmentadas.
Las poblaciones han disminuido drásticamente en Brasil, Paraguay y Argentina, llegando prácticamente a extinguirse en los extremos norte y sur de su área de distribución (Galetti et al., 1997; Guix, 1997; BirdLife International, 2018). Las poblaciones remanentes más importantes se concentran en Misiones (Argentina), São Paulo y Paraná (Brasil), con algunos núcleos en Santa Catarina (do Rosário, 1996). Desde el año 2000, la especie fue registrada en 18 localidades argentinas y presenta dos bastiones principales: el complejo Iguazú–Urugua-í, particularmente el Establecimiento San Jorge, y la Reserva de Biosfera Yabotí, especialmente el Parque Provincial Esmeralda (Cockle y Bodrati, 2011). Sin embargo, desapareció del sur de Misiones y de la mayoría de los sitios sin vigilancia permanente de guardaparques (Bodrati y Cockle, 2006; Cockle y Bodrati, 2011). Asimismo, actualmente se considera extinta en la provincia argentina de Corrientes, donde anteriormente existían registros para las selvas del norte (Short, 1971).
A escala global, la población se estimó entre 1.500 y 7.000 individuos maduros (BirdLife International, 2018), con una tendencia poblacional fuertemente decreciente (BirdLife International, 2026). En Paraguay, la situación también es crítica: la población total se estimó entre 870 y 1.515 individuos, concentrándose aproximadamente 600 ejemplares en la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú. La especie ha desaparecido de gran parte del país y no fue detectada durante extensos estudios realizados en el Parque Nacional San Rafael entre 2000 y 2006 (Esquivel et al., 2007), mientras que pobladores locales indicaron una marcada disminución reciente (López et al., 2007).
Según (del Hoyo, Kirwan y Sharpe, 2020), la especie figura además en el Apéndice I de CITES y sus poblaciones protegidas son insuficientes, estimándose menos de 10.000 individuos a nivel global. Históricamente, la especie sufrió eventos extremos: aproximadamente 50.000 aves murieron durante el invierno de 1866 en Santa Catarina. Desde las décadas de 1940 y 1950 se observa una disminución sostenida y una fragmentación severa de sus poblaciones.
Las principales amenazas son la caza furtiva y la pérdida de hábitat (Bernardo et al., 2011; Cockle y Bodrati, 2011). Su comportamiento confiado y su valor como ave de caza la convierten en un blanco fácil. En Misiones y el este de Paraguay su carne es particularmente apreciada. La escasez de guardaparques y la caza ilegal afectan incluso áreas protegidas (Bodrati y Cockle, 2006; Bodrati et al., 2005). Paralelamente, la deforestación, la expansión agrícola, los desarrollos hidroeléctricos y la explotación de recursos forestales han reducido y degradado su hábitat (Galetti et al., 1997a; Bernardo et al., 2011). En Argentina, incluso uno de sus principales recursos alimenticios, el palmito, fue intensamente sobreexplotado (del Hoyo, Kirwan y Sharpe, 2020).
Debido a este rápido declive, la especie fue reclasificada de Vulnerable a En Peligro en 2004 (BirdLife International, 2014). Actualmente la especie está catalogada como “En Peligro” tanto internacionalmente como a nivel nacional en los tres países donde se distribuye (BirdLife International, 2018; Guyra Paraguay, 2005; MAyDS y AA, 2017; Fariña, 2021:2).
Estado de conservación en Argentina (SIB 2026)
En Peligro (EN): según AA y SAyDS, 2008 (Aves Argentinas y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable) .López-Lanús, B., P. Grilli, E. Coconier, A. Di Giacomo y R. Banchs. Categorización de las aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe de Aves Argentinas /AOP y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Buenos Aires, Argentina. 1 ed. AOP: Buenos Aires, Argentina
En Peligro (EP): según Libro Rojo, 1997 (Fundación para la Conservación de las Especies y el Medio Ambiente). Libro Rojo de Mamíferos y Aves Amenazados de Argentina. García Fernández, J.J.; Ojeda, R.A.; Fraga, R.M.; Díaz, G-B. y R. Baigún. Ed. Dupont. 1997. 221pp. Primera Edición
En Peligro (EN): según MADS y AA, 2017 (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y Aves Argentinas). Categorización de las Aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y de Aves Argentinas. 146 p. 2017
En Peligro de Extinción (PE): según SAyDS, 2010 (Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable). Categorización de aves autóctonas de Argentina. Lista de aves no registradas, endémicas y exóticas de Argentina (Res 348). 2010
En Peligro (EN): según UICN, 2004 (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Lista Roja de la UICN. 2004
En Peligro (EN): según UICN (API) (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Lista Roja de la UICN publicada en https://www.iucnredlist.org. Actualización en tiempo real