Muitú | Comportamiento


Comportamiento generalmente cauteloso y evasivo frente a la presencia humana. Se ha observado que los individuos reaccionan rápidamente ante posibles disturbios, alejándose con prontitud mediante el ascenso a los árboles desde el suelo o desplazándose a través del dosel, mientras emiten un silbido de alarma fuerte y explosivo (Bodrati & Lammertink, 2011:25).
En condiciones habituales, la especie se observa en parejas. Cuando es sorprendida, especialmente en presencia de crías, puede optar por huir corriendo por el suelo; alternativamente, se desplaza entre la vegetación emitiendo un silbido suave y agudo, ocultándose entre el ramaje hasta desaparecer de la vista (López-Lanús, 1997:32). Estas conductas evidencian una estrategia antipredatoria basada en la evasión rápida y el uso del denso entorno forestal como refugio.

VOCALIZACIONES

El repertorio de Crax fasciolata se caracteriza por una notable diversidad de emisiones sonoras, que cumplen funciones comunicativas en distintos contextos comportamentales (Winkler et al., 2025).
Canto: Consiste en una serie de profundos sonidos guturales descritos como “hm-hm-hm hm-hm hm”, que ocasionalmente pueden ser emitidos desde el suelo (Delacour & Amadon, 2004:192). En situaciones de irritación, se ha descrito una vocalización adicional consistente en un silbido agudo, “PSEEEEew” (Sick, 1993:198).
Llamadas: Las llamadas de alarma incluyen: silbido fino similar a “psiiü”, así como “ladridos” de tipo “kwoa”, “wãâu” o “u-ú”  o variantes como “waayoo”, a menudo seguidas de un sonido susurrado, en contextos de alerta. especialmente cuando los individuos son perturbados durante la noche en sus perchas (Sick, 1993:191; 1997:280). En estas situaciones de sobresalto nocturno en el dormidero, se reporta también un gruñido fuerte emitido tras la vocalización “wãu”, junto con un sonido susurrado posterior a “waayoo” (Sick, 1993:198).
Asimismo, se ha descrito un silbido prolongado de tono medio, “SFEEeouuw”, que puede transformarse en una emisión más breve, enérgica y aguda, tipo estornudo (“kseuw”), a veces repetido y con inflexión descendente (del Hoyo & Motis, 2004).
El canto puede escucharse durante la noche y se intensifica en las primeras horas tras el amanecer, prolongándose generalmente durante la primera hora del día, aunque en ocasiones excepcionales puede registrarse hasta aproximadamente las 10:00 h (Robbins et al, 1999:219).

ALIMENTACIÓN

Dieta omnívora con predominio de componentes vegetales. Según Winkler et al. (2025), consume principalmente frutos, generalmente aquellos caídos de los árboles y recolectados en el suelo. Complementa su dieta con semillas, flores e invertebrados (Desbiez & Steiner, 2011:389), así como con brotes, hojas, crustáceos, insectos, miriápodos y moluscos (de la Peña, 2020:287).

Se ha registrado el consumo de hojas de «Redonditas de agua» (Hydrocotyle s.p.) (Bodrati & Lammertink, 2011:25) y la visita a salinas para la ingesta de suelos ricos en sales minerales. Asimismo, se ha documentado su alimentación en flores de especies arbóreas del género Tabebuia (Lapacho), en asociación con otras cracidae como la Charata (Ortalis canicollis), Pava goliazul (Pipile cumanensis) y la Pava ventrirrufa (Penelope ochrogaster) (Collar et al., 1985:125).

En ambientes forestales del norte argentino, se han identificado diversos recursos frutales en su dieta, incluyendo «Chrysophyllum gonocarpum« (Aguaí – aguay – awaí), «Plinia trunciflora« (Guapurú – Ibá porú – îwa purú – Yvapuru), «Syagrus romanzoffiana« (Pindó – ybá pytá), «Eugenia uniflora» (Iba porei – Iba poroití – Nangapirí – Ñangapirî – Pitanga), «Eugenia repanda» (Arrayán), «Inga uruguensis« (Ingá) y «Ocotea diospyrifolia« (Laurel ayuí – Laurel kirimít – Laurel negro) (Zalazar & Di Giacomo, 2019; Zalazar et al., 2019).

Desde el punto de vista ecológico, se ha observado que las semillas ingeridas suelen resultar inviables tras expulsarlas; sin embargo, las de «Syagrus romanzoffiana» pueden atravesar el tracto digestivo intactas, lo que sugiere un potencial papel en la dispersión de esta especie vegetal.

Se alimenta sola o en parejas, principalmente en el suelo o en sus proximidades.

 

REPRODUCCIÓN

Se han registrado pichones en diciembre en Paraguay, mientras que en Formosa (Argentina) se documentó un nido con huevos a finales de noviembre (Winkler et al., 2025). En Brasil, se han observado adultos acompañados de crías en distintos periodos del año, incluyendo julio y agosto en Minas Gerais (Bruno et al., 2006:86), noviembre en el sur de Mato Grosso y finales de diciembre en Goiás (Kirwan, 2009:122).

El sistema de apareamiento se considera, de manera general, monogámico; sin embargo, observaciones realizadas en el Pantanal de Mato Grosso (Brasil) sugieren la posible existencia de comportamientos de tipo lek en los machos (Desbiez et al., 2011:387).

Los nidos se ubican en árboles, habitualmente a alturas de aproximadamente 3,5 a 4 m sobre el nivel del suelo, y suelen encontrarse bien ocultos entre enredaderas o vegetación trepadora. La estructura consiste en una plataforma sólida construida con palitos, ramitas, tallos herbáceos y hojas, con un revestimiento interno de hojas frescas. Se han descrito plataformas de aproximadamente 40 cm de ancho y 10 cm de profundidad (de la Peña, 2020:287).

En Formosa se localizaron nidos y/o pichones durante los meses de noviembre, diciembre y enero (de la Peña, 2020:287). En Pirané (Dto. Pirané, Formosa) se registraron dos nidos: uno el 22-11-1972 con dos huevos y otro el 02-12-1973 con un huevo (localizado por Juan Ortega). Ambos se encontraban en árboles a 4 m y 3,50 m del suelo, respectivamente, ocultos por enredaderas. Las plataformas estaban constituidas por palitos y hojas, con dimensiones de 40 × 60 cm en uno de los casos y aproximadamente 60 cm de diámetro en el otro, con alturas de 20 cm y profundidades de 10 a 20 cm.

Los huevos son de forma elíptica, de color blanco y con cáscara rugosa. Se ha descrito que la puesta habitual es de dos huevos.
El período de incubación se estima en aproximadamente 28 a 32 días en condiciones de cautiverio, siendo realizado exclusivamente por la hembra (Delacour & Amadon, 2004:190).

Al momento de la eclosión, los pichones presentan un peso aproximado de 90 g. Su desarrollo temprano es relativamente rápido, alcanzando cerca de 400 g a los 28 días y aproximadamente 1.260 g a los 93 días de vida (Delacour & Amadon, 2004).

Las crías pueden permanecer junto a los adultos durante varios meses tras la eclosión. En Formosa, se han observado hembras acompañadas de pichones en distintas ocasiones: en Estancia Guaycolec, dpto. Formosa, se registró el 06-01-1999 una hembra con dos pichones y el 05-01-2000 otra hembra con un pichón (Ramírez Llorens et al., 2003:37).