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Según los autores (del Hoyo, Kirwan & Sharpe, 2020), la especie se distribuía históricamente en el sureste de Brasil —desde el sur de Bahía hasta Rio Grande do Sul, incluyendo el sur de Minas Gerais y los estados de São Paulo y Paraná—, así como en el este de Paraguay y el noreste de Argentina, particularmente en la provincia de Misiones (Stotz et al., 1996:303; Chébez, 2008:225). En Paraguay, su presencia ha sido registrada desde el límite norte hasta el sur del departamento de Amambay (Chébez, 2008:225).
En la actualidad, la distribución de la especie se encuentra severamente restringida y limitada a sectores que aún conservan condiciones ambientales adecuadas, habiendo desaparecido de gran parte de su área histórica de distribución. Las poblaciones remanentes presentan una distribución altamente fragmentada y localizada (del Hoyo, Kirwan & Sharpe, 2020). En Brasil, podrían persistir poblaciones aisladas en el este de Minas Gerais; sin embargo, no existen registros al norte de São Paulo desde 1979 (Birdlife International, 2018). Asimismo, la especie aparentemente se encuentra extinta en la provincia de Corrientes, Argentina (Cockle & Bodrati, 2011:15).
HÁBITAT
La especie se encuentra estrechamente asociada a las formaciones selváticas de la Mata Atlántica, incluyendo bosques perennifolios, de galería y costeros (Stotz et al., 1996:150; del Hoyo & Motis, 2004:397). Su distribución altitudinal abarca desde tierras bajas hasta sierras costeras de aproximadamente 1850 msnm, aunque los registros recientes por encima de los 1000 m son escasos (del Hoyo, 2020:42; del Hoyo & Motis, 2004:397). En Brasil, además, ocupa selvas montañosas costeras de hasta 900 m de altitud, donde podría realizar movimientos altitudinales y latitudinales estacionales (Galetti et al., 1997:33; Guix, 1997:198/199; Sick, 1993:197).
Presenta una marcada preferencia por bosques primarios maduros y ambientes ricos en palmito (Euterpe edulis, Arecaceae) o, en determinadas regiones, por áreas dominadas por la palmera Pindó (Syagrus romanzoffiana -Arecaceae) (del Hoyo & Motis, 2004:397). Sin embargo, aunque diversos autores han señalado una estrecha asociación ecológica con E. edulis, estudios realizados en localidades como São Paulo evidencian una dieta amplia y variada, compuesta por frutos de al menos 41 especies vegetales (Galetti et al., 1997; Galetti et al., 2013). Asimismo, tanto en Brasil como en Argentina la especie puede encontrarse en ambientes donde el E. edulis está ausente (Fariña, 2021:2).
En Argentina, la especie era considerada común en selvas en galería asociadas a arroyos y cursos de agua (Benstead et al., 1993; Bodrati & Cockle, 2006:246; Chébez, 2008:225). Estudios de campo realizados particularmente en Misiones indican una fuerte dependencia de franjas boscosas cercanas a arroyos y ríos, siendo considerablemente más rara en el interior continuo del bosque (de la Peña, 2015:191). En este contexto, ocupa principalmente los estratos medio y superior de la selva.
Aunque se encuentra estrechamente ligada a ambientes conservados, la especie puede tolerar ciertos grados de perturbación cuando la presión de caza es reducida o inexistente. En consecuencia, también ha sido registrada en bosques secundarios antiguos, áreas sometidas a tala selectiva y bosques jóvenes dominados por el Ambay (Cecropia). (del Hoyo & Motis, 2004:397; Galetti et al., 1997:33; Bernardo et al., 2011:690; Cockle & Bodrati, 2011:12). De manera ocasional, ha sido observada en ambientes de restinga alta y en monocultivos de Pinus spp., probablemente durante desplazamientos transitorios (del Hoyo & Motis, 2004:397).
En cuanto a sus relaciones ecológicas, P. jacutinga coexiste con Penelope obscura; sin embargo, ambas especies rara vez se registran en simpatría con Penelope superciliaris (Guix, 1997:195).
Movimientos
Se han reportado desplazamientos altitudinales en aves que habitan cordilleras costeras en diversas localidades (Stotz et al., 1996:150). Estos movimientos se han asociado principalmente a la disponibilidad de palmito, cuyos frutos maduran primero a menores altitudes. No obstante, estudios más recientes han cuestionado esta interpretación, proponiendo que la especie presenta una dieta de carácter más generalista (Galetti et al., 1997:31).
En todo caso, existen antecedentes de uso estacional de ciertas áreas en el pasado. Un ejemplo corresponde a Arroio Grande, en Rio Grande do Sul, donde la especie era registrada entre mayo y junio, retirándose en diciembre tras el periodo de anidación. Asimismo, se ha observado su presencia en cantidades considerables en Santa Catarina durante inviernos rigurosos. Sin embargo, no se dispone de evidencia que sustente la existencia de movimientos estacionales en Argentina y Paraguay (del Hoyo & Motis, 2004:397).
Ecorregiones: Selva Paranaense ( Stotz et al., 1996:150; Barnett & Pearman, 2001:35; Chébez, 2008:225)
En Argentina, la distribución actual se concentra principalmente en la provincia de Misiones, donde se han documentado 43 localidades con registros de la especie. Entre los departamentos con presencia por confirmar se encuentran Iguazú, General Belgrano, San Pedro, Cainguás, Guaraní, Eldorado, Montecarlo, Candelaria, San Ignacio, Libertador General San Martín, Leandro N. Alem y Concepción (Chébez, 1996; Chébez & Casañas, 2000 en Gil, 2022). Los registros históricos para Corrientes corresponden al extremo noreste provincial, incluyendo Rincón de las Mercedes, Colonia Garabí, sectores ribereños del río Paraná a la altura de Ituzaingó y las selvas en galería entre Santo Tomé y Garruchos, áreas donde actualmente la especie estaría aparentemente extinta (Chébez, 2008:225).
DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA EN ARGENTINA
Pipile jacutinga (Spix, 1825) en Misiones y noreste de Corrientes ?? (de la Peña, 2025:279) (Citas y observaciones)
De hábitos bastante sociables. Se reune en grupos de 4 hasta 16 individuos. Efectúan desplazamientos estacionales en respuesta a la fluctuante disponibilidad de frutos, y también a altas latitudes en el veranos austral. No existen evidencias que la especie realice ningún movimiento en Paraguay o Argentina (del Hoyo & Motis, 2004:398; Chébez, 2008:225).
VOCALIZACIONES
La exhibición de aleteo de Pipile jacutinga, realizada principalmente al amanecer y al anochecer, ha sido descrita como esencialmente similar a la observada en otras especies del género Pipile (del Hoyo, Kirwan & Sharpe, 2020). Esta conducta consiste en dos aleteos silenciosos seguidos de un prolongado traqueteo seco, posteriormente dos rápidos aleteos adicionales y un traqueteo final aún más extenso. Durante esta exhibición, el individuo realiza un vuelo descendente de entre 50 y 100 m, con intervalos mínimos de 2 a 4 minutos entre cada demostración (del Hoyo & Motis, 2004:397).
En cuanto a las vocalizaciones, se ha registrado un silbido lastimero y descendente, comparado con el emitido por Oxyruncus cristatus; sin embargo, el canto más característico consiste en una serie de silbidos finos y descendentes «i-ü» semejantes a los de otras especies congenéricas (Sick, 1997:279; del Hoyo & Motis, 2004:399). Asimismo, la llamada de alarma presenta similitudes con la de otros Pipile, aunque con una tonalidad aparentemente más metálica. Según Chébez (2008:225), la voz de la especie puede describirse como un silbido de tono aflautado, cuya intensidad aumenta durante el periodo reproductivo y cuya emisión es más frecuente al atardecer.
ALIMENTACIÓN
El forrajeo puede realizarse de manera solitaria, en parejas o en pequeños grupos de hasta 11 individuos, aunque fuera del periodo comprendido entre diciembre y mayo en el sureste de Brasil suele observarse en solitario (del Hoyo & Motis, 2004:397). Forrajea principalmente en el dosel arbóreo, especialmente en las partes altas de árboles emergentes, a más de 15 m del suelo (del Hoyo & Motis, 2004:398), aunque ocasionalmente desciende al suelo para consumir frutos caídos o beber agua.
La dieta de P. jacutinga se compone principalmente de frutos de entre 0,4 y 30 mm de diámetro (Galetti et al., 1997:34; del Hoyo & Motis, 2004:399), con una marcada preferencia estacional por los frutos de la palmera Euterpe edulis – Palmito – (Arecaceae). Asimismo, consume frutos diversos, entre ellos Ficus – Higuerón – (Moraceae), Psidium – Guabiroba – y Myrcia – Ibá-hay – (Myrtaceae), Virola – Bicuíba -(Myristicaceae), Xylopia – îwîrá katú – (Annonaceae), Cecropia – Ambay – (Urticaceae) y Hymenaea – Yatobá – (Fabaceae). Se ha documentado que las semillas de Cordia trichotoma – Peteribí – (Boraginaceae) y Meliosma sinuata – Meliosma – (Sabiaceae) son defecadas intactas, lo que sugiere un papel relevante de la especie como agente dispersor de semillas (Galetti et al., 1997:34). Investigaciones realizadas en Brasil registraron un total de 41 especies de frutos en su dieta (Galetti et al., 1997:34).
Además de frutos, se ha observado consumo de semillas, granos y brotes, así como ocasionalmente de insectos y moluscos obtenidos entre piedras cercanas a cursos de agua. También baja al suelo en la cercanía de los “barreros” o “lambederos” donde picotea el barro salitroso (se presume la ingestión de sales minerales presentes en el lodo) que allí aflora y suele asentarse a beber en las piedras que asoman en las correderas de los arroyos (Chébez, 2008:225).
REPRODUCCIÓN
La exhibición reproductiva ha sido registrada desde agosto en el sureste de Brasil y desde septiembre en Paraguay (del Hoyo & Motis, 2004:399).
Los nidos descritos corresponden a plataformas construidas con ramas, ramitas y restos vegetales, con forma de taza, generalmente ubicadas en horquetas conformadas por tres o cuatro ramas en la parte alta de los árboles. Estos suelen encontrarse ocultos en sectores intrincados, donde la presencia humana resulta únicamente ocasional (Chébez, 2008:225). Asimismo, se ha documentado un caso situados a solo 1.7 m sobre el suelo (Galetti et al., 1997:35); los reportes de nidificación en otros sustratos han sido considerados poco probables (del Hoyo & Motis, 2004:399).
Se registraron nidos con huevos en octubre en São Paulo, así como polluelos en octubre en Misiones, noviembre en Rio Grande do Sul y diciembre en São Paulo (Galetti et al., 1997:35). No obstante, también se han observado polluelos hasta febrero en Argentina (del Hoyo & Motis, 2004:399).
La puesta comprende entre dos y cuatro huevos de color blanco, con dimensiones aproximadas de 77 × 45 mm. El período de incubación es de aproximadamente 28 días y es realizado casi exclusivamente por la hembra, aunque ambos adultos participan en la alimentación de las crías (del Hoyo & Motis, 2004:399).
El polluelo presenta corona de color marrón oscuro con una larga línea superciliar blanquecina, región periocular pálida, así como dorso y pecho marrón oscuro y vientre marrón ocre. El plumaje adulto es adquirido aproximadamente a los tres meses de edad (del Hoyo & Motis, 2004:399).

Según los autores: Vaurie, 1967:8; Chébez, 2008:225; del Hoyo & Motis, 2004:144; Narosky & Yzurieta, 2010:124; de la Peña, 2015:191; del Hoyo, Kirwan & Sharpe, 2020.
Esta especie es la que presenta las diferencias más marcadas con todas las demás. Se distingue de ellas por tener emplumada la cara (en lugar de estar completamente desnuda), con la excepción de un estrecho anillo ocular de piel desnuda, azul pálido («azul blanquecino). Las plumas de la cresta son largas, estrechas y blancas, con estrías oscuras en el raquis; el color blanquecino se extiende hasta la nuca; los bordes de la cresta y la nuca son blancos, formando una franja a cada lado. La frente, la línea estrecha sobre el ojo, los lados de la cabeza y la parte emplumada de la garganta son negros.
La piel de la garganta es azul y roja, pero el área desnuda es mucho más reducida ya que la barbilla y la garganta superior están cubiertas de plumas negras (que cubren escasamente la garganta anterior) y tienen un fondo azulado brillante cerca del centro y un sombreado que va del negro al lila, llegando a un lila claro en los bordes (región malar). Carúncula ancha y con pocas plumas, de color rojo en su parte posterior, y dividida en una zona superior lila y una inferior azul brillante. El macho es más robusto y tiene un pico y una carúncula de colores más vivos, siendo esta última más grande y redondeada. La carúncula «típica» solo existe durante la época de cría, después se reduce y desaparece (Sick, 1997:279)
Color general negro, ligeramente brillante con un tono azul violáceo; el brillo es más intenso y azulado en la superficie superior de las plumas de las alas y la cola.
Las plumas del pecho tienen un borde blanco estrecho.
Gran parche blanco en el ala con un patrón característico producido por las puntas negras de las cubiertas alares superiores.
Cola parda con las plumas más externas azuladas.
El pico es negruzco, con la parte inferior de color marfil. La parte media del pico (alrededor de las narinas y debajo de ellas, en la mandíbula inferior) es azul oscuro; la base del pico es de un azul blanquecino brillante.
El iris es marrón oscuro.
Las patas son de color rojo oscuro.
MEDIDAS


Según Josep del Hoyo, Guy M. Kirwan y David A. Christie Sharpe (2020), en el pasado el área de distribución de esta especie coincidía con la de P. grayi en el este de Paraguay, sin que existieran evidencias de hibridación. No obstante, la reciente pérdida de cobertura boscosa sugiere que ninguna de las dos especies sobrevive actualmente en la antigua zona de contacto. Asimismo, esta especie fue considerada anteriormente conespecífica con P. cujubi (del Hoyo, Kirwan & Sharpe, 2020).
De acuerdo con Charles Vaurie (1967:5), Pipile jacutinga fue descrita por Johann Baptist von Spix en 1825, estableciéndose como localidad tipo la región comprendida entre Bahía y Río de Janeiro. Su distribución abarca el este de Brasil, desde el sur de Bahía hasta Río Grande do Sul, además de Misiones y el este de Paraguay. Tanto Vaurie (1967) como del Hoyo (2020:42) consideran a la especie como monotípica.

La Yacutinga (Pipile jacutinga) es un crácido restringido al Bosque Atlántico del sudeste de Brasil, el este de Paraguay, y provincia de Misiones en Argentina. La especie ha disminuido significativamente debido a la pérdida de hábitat y la caza.
Nombre comunes: Pava Yacutinga, Yacutinga, Yacutingá de Frente Negra, Yacú de alas blancas, Yacutinga blanquinegra (Argentina y Paraguay); En guaraní: Djakú apé-tî, Djacú pará, Apetí-ti, Petí, Porá, Yacú-pará, Yacú-petí; en Brasil: Jacutinga, jacu-pára, Jacutinga, Perú-do-mato.

Breves apuntes históricos
ESTADO DE CONSERVACIÓN: PREOCUPACIÓN MENOR
Según Birdlife International (2024) esta especie tiene una distribución extremadamente amplia y, por lo tanto, no se acerca a los umbrales de Vulnerable según el criterio de tamaño de distribución (extensión de presencia inferior a 20 000 km² combinada con una disminución o fluctuación del tamaño de distribución, la extensión/calidad del hábitat o el tamaño de la población, y un número reducido de localidades o una fragmentación severa). El tamaño de la población no se ha cuantificado, pero no se cree que se acerque a los umbrales de Vulnerable según el criterio de tamaño de población (menos de 10 000 individuos maduros con una disminución continua estimada superior al 10 % en diez años o tres generaciones, o con una estructura poblacional específica). A pesar de que la tendencia poblacional parece ser decreciente, no se cree que la disminución sea lo suficientemente rápida como para acercarse a los umbrales de Vulnerable según el criterio de tendencia poblacional (disminución superior al 30 % en diez años o tres generaciones). Por estas razones, la especie se evalúa como de Preocupación Menor. No se ha cuantificado el tamaño de la población mundial, pero esta especie se describe como «bastante común» (Stotz et al., 1996:148). Se sospecha que la población está disminuyendo debido a la continua destrucción del hábitat y a los niveles insostenibles de caza.
del Hoyo & Kirwan (2024) comentan que en Brasil ha disminuido drásticamente en el estado de São Paulo (Sick & Teixeira, 1979) y se considera amenazada en Minas Gerais, siendo considerada globalmente Vulnerable en 1990 por el Grupo Internacional de Especialistas en Cracidae de la ICBP/UICN.
Se informa que sobrevive en cantidades sustanciales en Uruguay, especialmente en bosques densos del norte. Raro y local en Paraguay, con la caza ilegal como un problema continuo. Recientemente se informó que es local y generalmente escaso en el noreste de Argentina, donde era común durante el siglo XIX, y actualmente es considerado Vulnerable en Argentina por la Dirección General de Fauna, y se dice que sus poblaciones están disminuyendo excepto en algunos parques nacionales; cazado intensivamente para consumo y deporte, a pesar de su protección legal.
En Argentina (SIB 2026)
Estado de conservación
Amenazada (AM): según AA y SAyDS, 2008 (Aves Argentinas y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable). López-Lanús, B., P. Grilli, E. Coconier, A. Di Giacomo y R. Banchs. Categorización de las aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe de Aves Argentinas /AOP y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Buenos Aires, Argentina. 1 ed. AOP: Buenos Aires, Argentina
Vulnerable (VU): según MADS y AA, 2017 (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y Aves Argentinas). Categorización de las Aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y de Aves Argentinas. 146 p. 2017

Especie de amplia distribución en el este y sur de América del Sur. En Brasil se encuentra principalmente desde los estados de Espírito Santo, Río de Janeiro y el sureste de Minas Gerais, hacia el sur a través de São Paulo y Paraná hasta Santa Catarina (Vaurie, 1966:18; Vaurie, 1968:198), con registros adicionales en el sur de Bahía (Souza, 1999:6). También ha sido registrada en el sureste de Paraguay (Smith & Derna, 2015:213), Uruguay y el noreste de Argentina, incluyendo las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, el Chaco oriental y el norte de Santa Fe (Vaurie, 1968:198; del Hoyo & Motis, 2004:379; del Hoyo & Kirwan, 2024). Otros autores amplían su distribución a Bolivia (Vaurie, 1968:198; Sick, 1993:196; Stotz et al., 1996:303; de la Peña, 2025:277).
La brecha entre las áreas de distribución probablemente representa una modificación secundaria de la distribución causada por un aumento de la aridez en el Chaco, que obligó a la especie a expandirse hacia el oeste.
HÁBITAT
habita principalmente ambientes forestales, incluyendo bosques húmedos, selvas, bosques de galería y formaciones ribereñas asociadas a ríos, riachos y arroyos (Contreras et al., 2014:167; de la Peña, 2025:276). También se registra en bosques tropicales y subtropicales, bosques siempreverdes y sectores del Bosque Atlántico (Stotz et al., 1996:148). Las poblaciones del sur muestran una estrecha asociación con los bosques de galería, aunque la especie también utiliza islas fluviales con vegetación secundaria y plantaciones maduras rodeadas de pastizales, parches boscosos y áreas de regeneración secundaria (Malzof et al., 2012:7; del Hoyo & Motis, 2004:380).
Se distribuye desde las tierras bajas hasta zonas montanas, ocupando tanto el estrato medio como el suelo y la canopia del bosque (Stotz et al., 1996:148). Ha sido registrada desde el nivel del mar hasta aproximadamente 2.300 msnm, especialmente en regiones donde las áreas bajas son demasiado secas para mantener bosques siempreverdes o donde la cobertura forestal original ha sido removida (del Hoyo & Motis, 2004:380).
En Brasil, la especie es considerada residente común en parches de bosque, vegetación secundaria, matorrales, tierras agrícolas y bosques de galería (Belton, 1984:480). En Rio Grande do Sul ocupa gran parte del estado, aunque resulta menos frecuente en la franja costera, donde solo existen registros aislados. Las observaciones disponibles indican una mayor presencia en áreas boscosas y serranas vinculadas a las colinas del sur. En Itatiaia y Serra dos Órgãos en Río de Janeiro, habita bosques altos y montanos, donde con frecuencia constituye la única especie del género presente (Sick, 1997:277).
Las poblaciones septentrionales pueden encontrarse en bosques de Araucaria, aunque muestran preferencia por el Bosque Atlántico (Guix, 1997:201). En contraste, la especie puede resultar escasa en los bosques más densos, posiblemente debido a la mayor abundancia de depredadores mamíferos y a sus hábitos de alimentación terrestre (del Hoyo & Motis, 2004:381). Asimismo, ocasionalmente incursiona en matorrales y áreas agrícolas, incluidas plantaciones maduras (Malzof et al., 2012:7; del Hoyo & Motis, 2004:380).
De hábitos mayoritariamente sedentarios, esta especie presenta, no obstante, desplazamientos altitudinales estacionales en el sur de São Paulo, al sureste de Brasil. La evidencia disponible sugiere que algunos individuos descienden entre noviembre y febrero hacia zonas de menor elevación, probablemente con el fin de aprovechar la fructificación de numerosas especies de Myrtaceae presentes en dichos ambientes (del Hoyo & Motis, 2004:379).
Ecorregiones: Selva Paranaense, Delta e Islas del Paraná, Chaco húmedo, Campos y malezales
DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA EN ARGENTINA
Según eBird, en el año 2026 existen 2580 observaciones, 528 fotografías y 16 registros sonoros de la especie en Argentina. Históricamente, Penelope obscura fue citada para las provincias de Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, noreste de Santa Fe, este de Entre Ríos y el delta del Paraná (de la Peña, 2015:190). Registros similares incluyen además el noreste de Santiago del Estero (Chébez, 2009:183; de la Peña, 2025: 277; de la Peña, 2015:190).
No obstante, la distribución actual parece considerablemente más restringida. En Argentina, las poblaciones relictuales confirmadas se localizarían principalmente en el delta inferior del Paraná y su área de influencia, en la región de Curuzú Cuatiá (Corrientes) y en los parques provinciales Urugua-í y Profundidad, en Misiones (del Hoyo & Motis, 2004:379). La población más importante se encontraría confinada al sector oriental del delta del Paraná, en el noreste de Buenos Aires (Césari & Domínguez Alonso, 1974; Pearman in prep.). Asimismo, se considera escasa en el sudeste de Entre Ríos, donde se registró una hembra en el Parque Nacional El Palmar, y en el sur-centro de Corrientes, particularmente en la estancia El Remanso y en las cuencas de los ríos Curuzú Cuatiá y Miriñay.
Diversos registros históricos para otras provincias han sido cuestionados por carecer de documentación adecuada o confirmación posterior. Los reportes de Chaco y Formosa son considerados provisionales debido a la ausencia de evidencias consistentes y a la falta de registros confirmados en el Chaco argentino y paraguayo. De manera similar, las menciones para el noreste de Santiago del Estero han sido calificadas como dudosas (Nores e Yzurieta, 1988; Chébez, 1994). La situación en el noreste de Santa Fe también permanece incierta, ya que los registros disponibles son escasos, antiguos o insuficientemente documentados, por lo que requieren verificación adicional.
Actualmente se citan registros en las provincias de Buenos Aires, Chaco, Formosa, Entre Ríos, Corrientes y Misiones. (Citas y observaciones)