• Yacú | Distribución


    Range map of Dusky-legged Guan (Penelope obscura). Adapted from: BirdLife International. 2016. Algunos derechos reservados

    Especie de amplia distribución en el este y sur de América del Sur. En Brasil se encuentra principalmente desde los estados de Espírito Santo, Río de Janeiro y el sureste de Minas Gerais, hacia el sur a través de São Paulo y Paraná hasta Santa Catarina (Vaurie, 1966:18; Vaurie, 1968:198), con registros adicionales en el sur de Bahía (Souza, 1999:6). También ha sido registrada en el sureste de Paraguay (Smith & Derna, 2015:213), Uruguay y el noreste de Argentina, incluyendo las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, el Chaco oriental y el norte de Santa Fe (Vaurie, 1968:198; del Hoyo & Motis, 2004:379; del Hoyo & Kirwan, 2024). Otros autores amplían su distribución a Bolivia (Vaurie, 1968:198; Sick, 1993:196; Stotz et al., 1996:303; de la Peña, 2025:277).
    La brecha entre las áreas de distribución probablemente representa una modificación secundaria de la distribución causada por un aumento de la aridez en el Chaco, que obligó a la especie a expandirse hacia el oeste.

    HÁBITAT

    habita principalmente ambientes forestales, incluyendo bosques húmedos, selvas, bosques de galería y formaciones ribereñas asociadas a ríos, riachos y arroyos (Contreras et al., 2014:167; de la Peña, 2025:276). También se registra en bosques tropicales y subtropicales, bosques siempreverdes y sectores del Bosque Atlántico (Stotz et al., 1996:148). Las poblaciones del sur muestran una estrecha asociación con los bosques de galería, aunque la especie también utiliza islas fluviales con vegetación secundaria y plantaciones maduras rodeadas de pastizales, parches boscosos y áreas de regeneración secundaria (Malzof et al., 2012:7; del Hoyo & Motis, 2004:380).
    Se distribuye desde las tierras bajas hasta zonas montanas, ocupando tanto el estrato medio como el suelo y la canopia del bosque (Stotz et al., 1996:148). Ha sido registrada desde el nivel del mar hasta aproximadamente 2.300 msnm, especialmente en regiones donde las áreas bajas son demasiado secas para mantener bosques siempreverdes o donde la cobertura forestal original ha sido removida (del Hoyo & Motis, 2004:380).
    En Brasil, la especie es considerada residente común en parches de bosque, vegetación secundaria, matorrales, tierras agrícolas y bosques de galería (Belton, 1984:480). En Rio Grande do Sul ocupa gran parte del estado, aunque resulta menos frecuente en la franja costera, donde solo existen registros aislados. Las observaciones disponibles indican una mayor presencia en áreas boscosas y serranas vinculadas a las colinas del sur. En Itatiaia y Serra dos Órgãos en Río de Janeiro, habita bosques altos y montanos, donde con frecuencia constituye la única especie del género presente (Sick, 1997:277).
    Las poblaciones septentrionales pueden encontrarse en bosques de Araucaria, aunque muestran preferencia por el Bosque Atlántico (Guix, 1997:201). En contraste, la especie puede resultar escasa en los bosques más densos, posiblemente debido a la mayor abundancia de depredadores mamíferos y a sus hábitos de alimentación terrestre (del Hoyo & Motis, 2004:381). Asimismo, ocasionalmente incursiona en matorrales y áreas agrícolas, incluidas plantaciones maduras (Malzof et al., 2012:7; del Hoyo & Motis, 2004:380).
    De hábitos mayoritariamente sedentarios, esta especie presenta, no obstante, desplazamientos altitudinales estacionales en el sur de São Paulo, al sureste de Brasil. La evidencia disponible sugiere que algunos individuos descienden entre noviembre y febrero hacia zonas de menor elevación, probablemente con el fin de aprovechar la fructificación de numerosas especies de Myrtaceae presentes en dichos ambientes (del Hoyo & Motis, 2004:379).

    Ecorregiones: Selva Paranaense, Delta e Islas del Paraná, Chaco húmedo, Campos y malezales

    DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA EN ARGENTINA

    Según eBird, en el año 2026 existen 2580 observaciones, 528 fotografías y 16 registros sonoros de la especie en Argentina. Históricamente, Penelope obscura fue citada para las provincias de Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, noreste de Santa Fe, este de Entre Ríos y el delta del Paraná (de la Peña, 2015:190). Registros similares incluyen además el noreste de Santiago del Estero (Chébez, 2009:183; de la Peña, 2025: 277; de la Peña, 2015:190).
    No obstante, la distribución actual parece considerablemente más restringida. En Argentina, las poblaciones relictuales confirmadas se localizarían principalmente en el delta inferior del Paraná y su área de influencia, en la región de Curuzú Cuatiá (Corrientes) y en los parques provinciales Urugua-í y Profundidad, en Misiones (del Hoyo & Motis, 2004:379). La población más importante se encontraría confinada al sector oriental del delta del Paraná, en el noreste de Buenos Aires (Césari & Domínguez Alonso, 1974; Pearman in prep.). Asimismo, se considera escasa en el sudeste de Entre Ríos, donde se registró una hembra en el Parque Nacional El Palmar, y en el sur-centro de Corrientes, particularmente en la estancia El Remanso y en las cuencas de los ríos Curuzú Cuatiá y Miriñay.
    Diversos registros históricos para otras provincias han sido cuestionados por carecer de documentación adecuada o confirmación posterior. Los reportes de Chaco y Formosa son considerados provisionales debido a la ausencia de evidencias consistentes y a la falta de registros confirmados en el Chaco argentino y paraguayo. De manera similar, las menciones para el noreste de Santiago del Estero han sido calificadas como dudosas (Nores e Yzurieta, 1988; Chébez, 1994). La situación en el noreste de Santa Fe también permanece incierta, ya que los registros disponibles son escasos, antiguos o insuficientemente documentados, por lo que requieren verificación adicional.
    Actualmente se citan registros en las provincias de Buenos Aires, Chaco, Formosa, Entre Ríos, Corrientes y Misiones. (Citas y observaciones)

  • Yacú | Comportamiento


    Beben principalmente al amanecer, en ríos, charcas y arroyos (del Hoyo & Kirwan, 2024). Asimismo, se ha registrado el consumo de agua acumulada en bromelias (Bromeliaceae) (Cestari, 2009:708; Sazima & Sazima, 2023). En cuanto a su dieta y procesos digestivos, se ha comprobado que los individuos pueden defecar gorgojos vivos tras ingerirlos accidentalmente dentro de los frutos de palmeras (Guix & Ruiz, 1997:522).
    El comportamiento reproductivo comprende manifestaciones de cortejo, cópula y establecimiento del vínculo de pareja. Entre las conductas observadas destacan el levantamiento de la cola extendida e hinchar la bolsa gular roja, posiblemente asociadas a exhibiciones sexuales o territoriales.
    Según (Belton, 1984:482), las vocalizaciones son más frecuentes durante las primeras horas de la mañana y al final de la tarde. Aunque la especie suele asociarse a ambientes boscosos, también incursiona en espacios abiertos. Se han observado individuos alimentándose en parejas en áreas despejadas, así como posados en arbustos altos y árboles bajos situados en los bordes del bosque.
    Por otra parte, del Hoyo & Motis (2004:381) señalan que la especie es predominantemente arborícola en sus hábitos, aunque pasa una proporción considerable del tiempo en el suelo. Ante situaciones de alarma, vuela hacia los árboles cercanos como mecanismo de refugio. Puede encontrarse de manera solitaria, en parejas o formando agrupaciones gregarias de diez o más individuos (de la Peña et al., 2009:71). Durante el invierno, realiza actividades de forrajeo en áreas abiertas. Aunque se considera esencialmente sedentaria, existen evidencias de movimientos altitudinales estacionales.

    VOCALIZACIONES

    Fuerte y áspero «oaaaao» , llamadas ascendentes más melodiosas y un «wow» repetido, similar a un rebuzno o un ladrido, en señal de alarma (Belton, 1984:480 ; Sick, 1993:196; Sick, 1997:277; del Hoyo & Motis, 2004:381; del Hoyo & Kirwan, 2024).
    Tiene una potente y áspera vocalización: «Kráhh..kráh..kráh..kráh»(de la Peña, 2015:190; de la Peña, 2025:276)
    En comparación con las aves de distribución más septentrional, las llamadas de alarma de las poblaciones meridionales son, según se informa, más agudas y bisilábicas (del Hoyo & Motis, 2004:381).
    Sonidos no vocales
    Durante el cortejo en vuelo, al amanecer, produce fuertes ruidos de aleteo interrumpidos por una pausa a mitad de camino; El macho realiza un vuelo territorial con un fuerte batir de alas: “Tup, tup, tup, tup, tup, tup, tup,rrrrrrrr” (Sick, 1993:196; del Hoyo & Motis, 2004:381; de la Peña, 2015:190).

     

    ALIMENTACIÓN

    La dieta de la especie es predominantemente frugívora, basada principalmente en el consumo de frutos, aunque también incluye hojas, flores e invertebrados en menor proporción (del Hoyo & Kirwan, 2024). Los individuos forrajean de manera solitaria, en parejas o en pequeños grupos de hasta ocho ejemplares, aunque ocasionalmente se han registrado concentraciones de hasta treinta aves, especialmente durante el invierno o en sitios con alta disponibilidad de alimento. La búsqueda de alimento ocurre principalmente en árboles, sobre todo en los estratos medios e inferiores, aunque el forrajeo en el suelo parece incrementarse durante la estación invernal en ciertas regiones de su distribución (del Hoyo & Motis, 2004:381).

    Diversos estudios señalan que los frutos constituyen el principal componente de la dieta. Entre las especies vegetales consumidas se encuentran Guabiyú (Eugenia uruguayensis, Myrtaceae), Espina de bañado o Tarumá (Citharexylum montevidense, Verbenaceae), Canelón (Rapanea lorentziana, Myrsinaceae), Guamirin ferro (Calyptranthes concinna, Myrtaceae) y Ibirá (Croton urucurana, Euphorbiaceae) (Cesari & Domínguez-Alonso, 1974). Asimismo, se ha documentado el consumo de frutos de Ambay (Cecropia pachystachya y Miconias (Miconia chartacea (Vasconcelos & Melo Jr., 2001:24; Parrini & Pacheco, 2011), además de palmeras, consideradas un recurso particularmente importante en Paraguay. También existen registros de individuos alimentándose de maíz en corrales avícolas de Rio Grande do Sul (Belton, 1984:480).

    Investigaciones realizadas en São Paulo indican que la especie presenta cierto grado de especialización frugívora, con preferencia por frutos maduros de Myrtaceae de hasta 32 mm de diámetro, por encima de los pertenecientes a otras familias botánicas, como Lauraceae (Guix, 1994; Fadini & de Marco, 2004:101; del Hoyo & Motis, 2004:381). En el noreste de Argentina, la dieta invernal depende en gran medida de especies exóticas invasoras, particularmente Ligustrina (Ligustrum sinense) y Sereno (Ligustrum lucidum) (Oleaceae), debido a la escasa disponibilidad de frutos nativos durante esa estación (Merler et al., 2001:36; del Hoyo & Motis, 2004:381). En el Delta del Paraná, Césari & Domínguez-Alonso (1975:307) observaron individuos alimentándose de especies nativas como Guabiyú, Tarumá y Canelón. Sin embargo, análisis fecales posteriores demostraron una marcada predominancia de frutos de especies introducidas, especialmente Ligustrina, registrándose en L. sinense hasta 93,4 semillas ingeridas por muestra durante el invierno, además del consumo de naranjas, ciruelas y melocotones (Merler et al., 2001:34).

    Desde un enfoque cuantitativo, se estima que la dieta general está compuesta aproximadamente por un 77 % de frutos, un 16,7 % de hojas y un 6,3 % de flores (Muñoz & Kattan, 2007:25). Los insectos representan una fracción reducida de la alimentación, aunque se ha señalado que la especie consume activamente acridios y otros artrópodos (Liebermann, 1935:87). Entre los invertebrados registrados se encuentran coleópteros de las familias Dytiscidae, Curculionidae y Scarabaeidae, así como ortópteros de las familias Grillotalpidae y Acrididae (Malzof et al., 2006:4).

    En ambientes altamente modificados del Delta del Paraná, donde los bosques ribereños han sido reemplazados por forestaciones y especies vegetales exóticas, la especie ha incorporado extensamente frutos invasores a su dieta (Malzof et al., 2005). A través de análisis estacionales de heces se determinó un predominio de Ligustrina en otoño e invierno, así como de mora y zarzamora en primavera y verano. Los artrópodos representaron apenas un 3 % del contenido alimentario total, mientras que la materia vegetal osciló entre el 23 % y el 42 %. Estos resultados sugieren una estrecha relación entre la dieta y la fenología de las plantas disponibles, además de una fuerte adaptación a ecosistemas antropizados dominados por especies introducidas (Malzof et al., 2005).

    Se han documentado numerosos recursos vegetales consumidos por la especie, entre ellos frutos de Pindó (Arecastrum romanzoffianum), Sandía  (Citrullus lanatus), Naranja amarga (Citrus aurantium), Mandarino (Citrus reticulata),  Moras (Morus alba), Morera negra (Morus nigra), Laurel negro (Nectandra megapotamica), Hierba carmín (Phytolacca americana), Zarzamora (Rubus* sp.), Aguai-guazú (Pouteria glomerata), Ciprés de los pantanos (Taxodium distichum), Frutilla (Duchesnea indica), Higuera (Ficus carica), Ciruelo (Prunus domestica), Cuaresmillo (Prunus persica) y Peral (Pyrus sp.) (Lartigau et al., 2001; Ramírez Llorens et al., 2003:37; Malzof et al., 2005; Malzof et al., 2006:4; Malzof et al., 2010). También se registró el consumo de hojas de Guasú ka’á (Desmodium uncinatum), gramíneas, brotes y flores de Sauce (Salix humboldtiana), además de restos de verduras, frutas y grasa vacuna en ambientes antrópicos (Giménez, S. en De la Peña y Salvador, 2010:3).

    En cuanto al comportamiento alimentario, se ha observado que los machos desentierran alimentos previamente ocultos para ofrecerlos a las hembras, llegando incluso a alimentarlas directamente, lo que podría constituir una conducta asociada al cortejo o fortalecimiento del vínculo de pareja (Sazima, 2015:317).

    REPRODUCCIÓN

    La reproducción en Argentina ocurre principalmente entre octubre y diciembre (de la Peña, 2015:190; de la Peña et al., 2009:71). En Brasil se registraron juveniles y polluelos entre septiembre y enero, además de exhibiciones reproductivas en septiembre (Belton, 1984:480; del Hoyo & Motis, 2004:382; del Hoyo & Kirwan, 2024).

    El nido se construye en árboles, generalmente oculto entre vegetación densa a 3–10 m de altura (Cesari & Domínguez-Alonso, 1975:307; del Hoyo & Motis, 2004:382). Tiene forma de copa, cuenco o plataforma de aproximadamente 60 cm de diámetro, elaborada con ramitas y tallos y revestida internamente con hojas (Sick, 1993:196; de la Peña, 2015:190; de la Peña et al., 2009:71). Se ha sugerido que la especie pisotea hojas o bromelias arbóreas para conformar la plataforma del nido (Sick, 1993:196; del Hoyo & Motis, 2004:382).

    La puesta es normalmente de 2–3 huevos, ocasionalmente cuatro (Nores & Yzurieta, 1988; Salvador, 1991; del Hoyo & Motis, 2004:382). Los huevos son elípticos, blancos o crema pálido, con cáscara poco rugosa o casi lisa (de la Peña, 2015:190; Césari y Alonso, 1975:307). Son depositados en días alternos y el período de incubación dura entre 26 y 28 días (Césari & Domínguez- Alonso, 1975:307; Sick, 1993:196). Asimismo, se ha señalado que la especie puede producir dos nidadas en un mismo año (Sick, 1993:196).

    Los juveniles presentan plumón oscuro en la parte superior, con marcas rojizas, beige y negras en la cabeza, manchas claras en alas y cola, y partes inferiores amarillo cremoso.

  • Yacú | Descripción


    © Andreas Trepte. Penelope obscura. Algunos derechos reservados

    (Vaurie, 1968:198; del Hoyo & Kirwan, 2024; del Hoyo & Motis, 2004:379; de la Peña, 2015:190)
    Ambos sexos son similares, excepto que el iris es rojo en el macho y marrón claro en la hembra, aunque se ha observado cierta variación (quizás relacionada con la edad).
    La corona y la nuca varían de negro oliváceo ahumado a marrón oliváceo o marrón oscuro, algo más oscuro que el dorso y la superficie superior del ala, que son bronceadas en cierto grado y varían de negro oliváceo a marrón oliva o marrón.
    Piel desnuda de la cara gris, de la garganta roja.
    La rabadilla y las supracaudales son un poco más pálidas que el dorso.
    Las partes inferiores tienen la misma coloración general que el dorso, pero más pálidas y menos bronceadas.
    Las plumas de la nuca, el manto, las cubiertas alares superiores, la garganta inferior y el pecho están moderadamente bien bordeadas de blanco grisáceo, o de blanco, los bordes pálidos se interrumpen en la punta y forman estrías que son más o menos notables, varían en abundancia y pueden estar muy reducidas en la garganta inferior, el pecho y la nuca.
    Las plumas de las partes anterior y media de la cresta están bordeadas de blanco grisáceo, o los bordes pálidos son muy tenues y restringidos a la parte frontal de la cresta.
    La P. bronzina tiene una estría superciliar bien definida que es relativamente notable, pero la estría superciliar está ausente o prácticamente ausente en otras subespecies.
    La franja malar es marrón y uniforme.
    La cola y las remeras primarias son marrones y uniformes.
    Pico negruzco.
    El tarso es de color marrón negruzco o negro.

    (Vaurie, 1966:7; (Vaurie, 1968:Tab.1; Sick, 1993:196; de la Peña, 2025:275)

    Especies similares
    Es muy probable que se confunda con el Yacupoí (Penelope superciliaris) (del Hoyo & Motis, 2004:379), al menos en partes de Argentina y el sureste de Brasil, pero las dos especies generalmente no ocupan el mismo hábitat, excepto quizás estacionalmente o de forma muy localizada (del Hoyo & Motis, 2004:379), y  el Yacupoí es de menor tamaño, se encuentra principalmente restringido a bosques más secos, sabanas arboladas y restingas (Guix, 1997:200). El Yacupoí presenta un patrón festoneado grisáceo en la nuca y el pecho (a diferencia de las estrías blancas de la subespecie obscura) y un manto sin marcas (con estrías blancas en la subespecie obscura) (del Hoyo & Motis, 2004:379).
    Esta especie coexiste con la Yacutinga (Pipile jacutinga), pero esta última es mucho más grande y presenta blanco en la cabeza y las alas.

  • Yacú | Taxonomía


    La subespecie Penelope obscura fue descrita originalmente por Coenraad Jacob Temminck en 1815, a partir de la descripción del “Yacuhú” realizada por Félix Manuel de Azara para Paraguay, sin que Temminck examinara especímenes directos (del Hoyo & Kirwan, 2024; van der Mije et al., 2023:14). Posteriormente, «Penelope obscura bronzina» fue descrita por Carl Eduard Hellmayr en 1914 a partir de un ejemplar recolectado en Santa Catarina, Brasil, actualmente depositado en la Zoologische Staatssammlung München (Hellmayr, 1914:177).

    Históricamente, Penelope obscura fue considerada conespecífica tanto con Penelope bridgesi como con Penelope jacquacu (Peters, 1934:15; Vaurie, 1966:1). Sin embargo, estudios posteriores demostraron diferencias consistentes en tamaño corporal, coloración del plumaje, vocalizaciones, morfología traqueal y distribución geográfica, lo que condujo a su reconocimiento como especie independiente (Evangelista-Vargas & Silveira, 2018; Remsen et al., 2021). Asimismo, la validez de la subespecie bronzina, propuesta para las poblaciones del sureste de Brasil y posiblemente del noreste de Argentina, fue descartada tras un análisis morfológico reciente, que concluyó que las variaciones observadas corresponden a diferencias individuales y geográficas insuficientes para justificar su reconocimiento taxonómico. En consecuencia, la especie es actualmente considerada monotípica (Evangelista-Vargas & Silveira, 2018).

    La distribución de Penelope obscura comprende el este y sur de Brasil, desde Minas Gerais y Espírito Santo hasta Rio Grande do Sul, extendiéndose hacia el sureste de Paraguay, el noreste de Argentina (incluyendo Misiones, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires), además de regiones boscosas de Uruguay y sectores del centro de Bolivia (del Hoyo & Kirwan, 2024). La especie habita principalmente las provincias biogeográficas de Mata Atlántica, Cerrado, Selva Paranaense, Selva de Araucaria y Pampa. Como ocurre frecuentemente dentro del género Penelope, presenta sintopía con otras especies congenéres. En las laderas orientales andinas de Bolivia y el noroeste argentino comparte hábitat con Penelope montagnii y Penelope dabbenei, mientras que en el sureste de Brasil, este de Paraguay y noreste de Argentina coexiste con Penelope superciliaris (Vaurie, 1968:189).

  • Yacú (Penelope obscura)


    The birds of South America. Knatchbull-Hugessen et al., 1912-1917. Penélope obscura

    El Yacú o Pava de Monte (Penelope obscura), es una especie relativamente común en bosques, bordes forestales y áreas de matorral, tanto en tierras bajas como en regiones montañosas. Se distingue por ser el crácido con la distribución más austral, extendiéndose por Bolivia, sur y sureste de Brasil, el sureste de Paraguay, Uruguay y el noreste de Argentina. Aunque presenta similitudes morfológicas con otras especies del género Penelope, únicamente coexiste con el Yacupoí (Penelope superciliaris), especie notablemente más pequeña (del Hoyo & Kirwan, 2024).
    Históricamente, fue registrado por primera vez como habitante de Paraguay por Félix de Azara, quien lo describió en sus “Apuntamientos” bajo las denominaciones de “Yacúhú” o “Pavo del Monte” (Azara, 1805, Vol 3:72-77).

    Nombres comunes: Yacú; Pava de las islas; Pava de monte; Pava de patas negras (Argentina y Paraguay); Pava de monte o Pava oscura (Bolivia); Pava de monte o Pava de monte común (Uruguay); Jacuguaçú (Brasil); En Guaraní: Yacú; Yacú-guasú; Yacú-hú (de la Peña, 2015:190; de la Peña, 2025:275).

    En otros idiomas:

    Breves apuntes históricos:

  • Yacupoi | Bibliografía


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  • Yacupoi | Conservación


    ESTADO DE CONSERVACIÓN: PREOCUPACIÓN MENOR

    Preocupación Menor (LC): según UICN (API) (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Lista Roja de la UICN publicada en https://www.iucnredlist.org. Actualización en tiempo real; No globalmente amenazada.

    La subespecie nominal aparentemente ha disminuido en muchas partes de su área de distribución y no se ha registrado desde al menos 1960 en los alrededores de Belém y Santarém, Pará; escasa en el Parque Nacional Amazônia (Tapajós), Pará, pero registrada en el mosaico de áreas protegidas de Serra dos Carajás y en otros lugares dentro del estado. La subespecie jacupemba todavía es bastante común en muchas partes de su área de distribución, incluyendo varios parques nacionales, pero ha sido extirpada o ha disminuido considerablemente en otros (siendo cazada incluso dentro de áreas protegidas) (del Hoyo & Motis, 2004); existen pequeñas poblaciones aisladas en São Paulo; y se reporta como rara en la región de Poconé (norte del Pantanal), Mato Grosso. Razonablemente común dentro de su pequeño área de distribución boliviana, donde fue descubierta recientemente (Blake, 1977, Remsen & Traylor, 1983:96; Vaurie, 1966:18) y registrada principalmente en tres áreas protegidas, el Parque Nacional Noel Kempff Mercado, la Reserva de Vida Silvestre Ríos Blanco y Negro y el Área Natural San Matías (del Hoyo & Motis, 2004). La subespecie major tiene una distribución muy restringida en Argentina. Esta subespecie también estuvo más extendida en el este de Paraguay, donde ha disminuido principalmente debido a la deforestación (del Hoyo & Motis, 2004). Se recolectó en Rio Grande do Sul, sur de Brasil, hasta finales del siglo XIX, pero fue redescubierta allí recientemente (Belton, 1984:480, Meller, 2015:71) a pesar de ser bien conocida en partes inmediatamente adyacentes de Santa Catarina. A pesar de la protección legal, se sabe que la especie es cazada en el noreste de Argentina. Es poco común en las colecciones, pero existe un programa de cría en cautividad que reintroduce aves en la naturaleza en São Paulo (Stotz et al., 1996:150; del Hoyo & Motis, 2004).

    ESTADO DE CONSERVACIÓN EN ARGENTINA (SIB, 2026)
    La subespecie major tiene una distribución muy restringida en Argentina; actualmente es frecuente en el Parque Nacional Iguazú (55.000 ha), Misiones, especialmente en el área central, donde la especie es bastante dócil; y también está presente en el Parque Provincial Urugua-í, Misiones, donde se observaron 4–5 aves en 1985; no se ha registrado recientemente en otras áreas de Argentina, aunque la región del Arroyo Aguaray Guazú, donde la especie era común al menos hasta la década de 1940, no ha sido monitoreada en los últimos tiempos (Canevari & Caziani, 1988, Nores & Yzurieta, 1988:29).
    En el orden nacional se la considera en peligro pero sigue siendo la pava de monte más común en la provincia de Misiones. Actualmente se puede hallar en Reservas Provinciales de Puerto Iguazú, Oberá y Montecarlo (Reservas Provinciales Uruguá-í, Cruce Caballero, Yabotí, Cuñá-Pirú, La Araucaria, municipales y privadas).

    Vulnerable (VU): según AA y SAyDS, 2008 (Aves Argentinas y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable). López-Lanús, B., P. Grilli, E. Coconier, A. Di Giacomo y R. Banchs. Categorización de las aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe de Aves Argentinas /AOP y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Buenos Aires, Argentina. 1 ed. AOP: Buenos Aires, Argentina
    Vulnerable (VU): según Libro Rojo, 1997 (Fundación para la Conservación de las Especies y el Medio Ambiente). Libro Rojo de Mamíferos y Aves Amenazados de Argentina. García Fernández, J.J.; Ojeda, R.A.; Fraga, R.M.; Díaz, G-B. y R. Baigún. Ed. Dupont. 1997. 221pp. Primera Edición
    Vulnerable (VU): según MADS y AA, 2017 (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y Aves Argentinas). Categorización de las Aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y de Aves Argentinas. 146 p. 2017
    Vulnerable (VU): según SAyDS, 2010 (Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Categorización de aves autóctonas de Argentina. Lista de aves no registradas, endémicas y exóticas de Argentina (Res 348). 2010

  • Yacupoi | Distribución


    Adapted from: BirdLife International. 2016. Penelope superciliaris. The IUCN Red List of Threatened Species 2016: e.T22678370A92770303. https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2016-3.RLTS.T22678370A92770303.e Algunos derechos reservados

    De amplia distribución en el este de Sudamérica, siendo casi endémica de Brasil y ocupando múltiples biomas. Se extiende al sur del Amazonas desde el río Madeira hasta Ceará, y hacia el sur a través del centro y sureste de Brasil hasta Rio Grande do Sul, alcanzando además Paraguay, Bolivia y el noreste de Argentina. Constituye el representante más pequeño del género y el de mayor distribución al sur del Amazonas (Evangelista-Vargas et al., 2017:436; Vaurie, 1968:196; Delacour & Amadon, 2004:128; Sick, 1997:277; del Hoyo & Kirwan, 2024).
    En términos históricos, Ihering (1899) reportó ejemplares recolectados en Taquara el 19 de junio de 1883 y en la desembocadura del río Camaquã, sin registros posteriores conocidos para estas localidades (Belton, 1984:480). La subespecie Penelope superciliaris major fue descrita para el sureste de Paraguay (río Paraná, latitud 25°43′ S), extendiéndose desde el este de Paraguay y Misiones hasta el sur de Brasil (Vaurie, 1966:20; Bertoni, 1901:19), aunque se la considera rara en algunas localidades, como la región de Poconé (Dubs, 1992:30).

    HÁBITAT

    Habita principalmente el estrato medio de los bosques, desde tierras bajas hasta aproximadamente 1100 msnm (Stotz et al., 1996:150/303; Barnett & Pearman, 2001:35).
    La especie ocupa una amplia variedad de ambientes forestales y seminaturales, incluyendo bosques densos, bordes de bosque, bosques semicaducifolios, bosques de galería, capueras y restingas costeras; asimismo, se encuentra en arboledas del cerrado, la caatinga, márgenes de ríos y lagos, manglares, campos rupestres e incluso plantaciones de eucalipto (del Hoyo & Motis, 2004; Pacheco-Nunes, 2008:43; Cintra & Yamashita, 1990:8). En el este de Bolivia, muestra preferencia por bosques secos con abundancia de lianas, diferenciándose de otros crácidos como «Crax» y «Pipile», asociados a hábitats estacionalmente inundables, y de la Pava amazónica (Penelope jacquacu), típica de bosques de tierra firme (Wallace et al., 2001:73).
    Se trata de una especie con cierta tolerancia a la fragmentación, capaz de persistir en parches forestales pequeños (hasta 0.3 ha) y posiblemente favorecida por hábitats de borde en presencia de congéneres (del Hoyo & Motis, 2004). Habita principalmente tierras bajas, aunque se ha registrado hasta los 1.100 msnm en Serra do Japi (São Paulo) y hasta los 1300 m en Serra do Caraça (Minas Gerais) (del Hoyo & Motis, 2004). En el este de São Paulo, presenta una distribución casi mutuamente excluyente con la Pava de monte ribereña (Penelope obscura), coexistiendo solo de forma localizada o estacional (Guix, 1997). En términos generales, se asocia a bosques y selvas, así como a sus bordes, matorrales y espesuras, donde ocasionalmente coexiste con especies de mayor tamaño del mismo género (de la Peña, 2015:189; Sick, 1997:277).

    DISTRIBUCIÓN EN ARGENTINA

    En Provincias de Misiones y noreste de Corrientes (Citas y coordenadas)

  • Yacupoi | Comportamiento


    El conocimiento sobre el comportamiento de la especie es limitado. Se ha registrado que los individuos pueden acudir, junto con codornices y palomas, a granos esparcidos en el suelo, aunque muestran marcada reticencia a internarse en espacios abiertos. A pesar de presentar patas relativamente largas, no existen dudas de su carácter predominantemente forestal y arborícola (Delacour & Amadon, 2004:128).
    Se desplaza tanto por el suelo como por los árboles y suele observarse en grupos (de la Peña, 2025:270). Registros de campo indican que, en determinadas localidades, era abundante en ambientes de monte, generalmente en agrupaciones de tres a cinco individuos. Se alimenta, entre otros recursos, de frutos de palmeras como el pindó. Si es perturbada, emite vocalizaciones inusuales, descritas como una combinación de gruñidos y bufidos, semejantes a las de algunos mamíferos. Frente a la presencia humana o de perros, tiende a refugiarse en los árboles, donde permanece inmóvil y en silencio como estrategia de ocultamiento (Chébez, 1990:22).

    Sedentaria. En un estudio realizado en diversas localidades del estado de São Paulo, en el sureste de Brasil, se documentaron desplazamientos altitudinales diarios, con variaciones verticales de hasta 400 m. En Mata do Pau Furado y en la Serra do Japi, los individuos tendían a pernoctar en las zonas de mayor altitud, descendiendo a áreas inferiores para la alimentación y retornando a las zonas elevadas únicamente al final de la tarde. En esta región del sureste de Brasil, pequeños grupos de la especie ocupan áreas de entre 8 y 11 ha en restinga secundaria y de entre 10 y 17 ha en bosque subtropical secundario (del Hoyo & Motis, 2004). Asimismo, se ha observado que la especie rara vez realiza vuelos superiores a 20 m, siendo estos generalmente de menor distancia (del Hoyo & Motis, 2004).

    VOCALIZACIONES

    La información disponible sobre el comportamiento vocal de la especie es escasa. En términos generales, emite vocalizaciones ásperas y guturales, en ocasiones más profundas, características del género Penelope. Estas llamadas se asocian principalmente a contextos de alarma, aunque probablemente también ocurren en otras situaciones; pueden presentarse en secuencias de baja intensidad que aumentan progresivamente en volumen, recordando el resoplido de una locomotora de vapor al iniciar su marcha, o bien en series más espaciadas (del Hoyo & Winkler, 2024).
    Se ha señalado que las vocalizaciones de alarma pueden resultar inusuales, asemejándose más a sonidos propios de mamíferos (Chebez, 1990:23). Asimismo, se describen emisiones vocales roncas como “hayohh”, “gogo” y otras similares a ladridos, transcritas como “hahaha”, acompañadas de gruñidos y batidos de alas (Sick, 1997:277; Sick, 1993:196).

     

    ALIMENTACIÓN

    La dieta de la especie es predominantemente frugívora, basada principalmente en frutos maduros, aunque presenta un carácter generalista y oportunista. Se han registrado numerosos ítems alimentarios, incluyendo frutos de diversas especies nativas como Ambay (Cecropia pachystachya), Bicuíba (Virola bicuhyba),  Sapucaia (Lecythis pisonis), Murici (Byrsonima crassifolia), Aricanguinha (Geonoma elegans), (Schinus), Guayaba (Psidium sp.), Pindó (Syagrus romanzoffiana) y Bicuiba (Bicuiba oleifera), así como de especies exóticas como Cafeto (Coffea arabica) y Níspero (Eriobotrya japonica) (de la Peña, 2011:3; Sick, 1970:106; del Hoyo & Motis, 2004; del Hoyo & Kirwan, 2024). También se ha documentado el consumo de frutos de yvyrá pyté pytá (Cabralea canjerana), Guapurú (Plinia trunciflora), Chal-chal o Kokú (Allophylus edulis), Awaí (Pouteria gadneriana), Ibá-hay (Hexaclamis edulis), Iba porei (Eugenia uniflora) y Alecrín (Holocalyx balansae), entre otros (Mikich, 1996; Guix y Ruiz, 1997; Partridge en Chébez, 1990:22; Bodrati, 2006:14; Bodrati & Haene, 2008:17; Bodrati, in litt. 2019). En ciertas regiones, especies como  el Palmito (Euterpe edulis) pueden constituir un componente dominante de la dieta (82% de las muestras fecales), mientras que otras, como el Ombu-ra (Dendropanax cuneatum), adquieren relevancia local (Mikich, 2002:211).

    Además de frutos, consume hojas, flores, granos e invertebrados, incluyendo insectos (adultos y larvas), arácnidos, crustáceos y miriápodos (Schubart et al., 1965; del Hoyo & Motis, 2004; de la Peña, 2025:270). La dieta puede variar estacionalmente, incrementándose el consumo de hojas y flores durante la estación seca (Zaca et al., 2006:376/378), y geográficamente, con diferencias en la diversidad de plantas consumidas y en el tamaño y tipo de frutos ingeridos (Mikich, 2002:211; Thel et al., 2015:130; Olmos & Albano, 2012:179).

    Las semillas ingeridas suelen ser defecadas intactas y viables, lo que evidencia su importante rol como dispersor de semillas, en concordancia con otros representantes del género Penelope y de la familia Cracidae. Asimismo, ingiere pequeños guijarros y granos de cuarzo para facilitar la digestión (del Hoyo & Motis, 2004).

    En cuanto al comportamiento de forrajeo, es principalmente arborícola, alimentándose generalmente entre 5 y 10 m de altura, aunque también desciende al suelo con frecuencia. Puede buscar alimento de manera solitaria, en parejas o en grupos de hasta diez individuos (Zaca et al., 2006:375; del Hoyo & Motis, 2004).

    REPRODUCCIÓN

    La reproducción de la especie presenta una marcada variación geográfica en su temporalidad. En el norte de Argentina se extiende de octubre a febrero, mientras que en el sureste de Brasil (Paraná) probablemente abarca de agosto a febrero; en São Paulo se han registrado nidos con huevos en octubre, y en Río de Janeiro la presencia de crías en octubre, noviembre, enero y febrero. En el noreste de Brasil (Ceará) se observaron crías bien desarrolladas en junio y nidos con huevos en febrero (Rio Grande do Norte), mientras que en el este de la Amazonía brasileña (Pará) se registraron crías en noviembre; en Paraguay, se hallaron cáscaras de huevo a mediados de septiembre (del Hoyo & Kirwan, 2024; del Hoyo & Motis, 2004; Toledo-Lima et al., 2013:666). En algunas regiones se ha sugerido un sistema reproductivo posiblemente poligínico (Toledo-Lima et al., 2013:668).

    El nido consiste en una plataforma de ramitas de aproximadamente 45 cm de diámetro y 19 cm de altura, revestida con hojas y tallos tanto vivos como muertos, situada en árboles; se han registrado ubicaciones desde 0.5 m sobre el suelo, entre hojas de bromelias terrestres (Aechmea aquilega), hasta 2.6 m de altura (Toledo-Lima et al., 2013:666). La puesta consta de tres huevos de color blanco crema sucio, depositados en días alternos; el período de incubación es de aproximadamente 28 días (26–27 días en cautiverio) (Toledo-Lima et al., 2013:666). (Ver fotos de nido en Bodrati & del Castillo, 2008:10)

    Los polluelos presentan una coloración dorsal oscura, especialmente en las alas, con barras beige pálido en las cubiertas alares; la cabeza es muy oscura con una ceja más clara, la cara y el pecho son rojizos y las partes inferiores blanquecinas. Al nacer, pesan entre 43 y 47 g, alcanzando alrededor de 200 g al mes, 625 g a los tres meses y 900 g a los seis meses, momento en el cual adquieren un plumaje indistinguible del adulto (Delacour & Amadon, 2004:127).

     

  • Yacupoi | Descripción


    © Sebastián Marjanov. Penelope superciliaris. Chacra del Agua, El Soberbio, Misiones.

    Se caracteriza por una ceja pálida, coberteras auriculares negras y bordes castaño-anaranjados en las plumas internas del ala; el plumaje juvenil es muy similar al del adulto. Existen variaciones subspecíficas en tamaño, tonalidad general y patrón de las plumas: P. s. jacupemba presenta una coloración más pálida y apagada, mientras que P. s. major es más oscura; asimismo, difieren en la anchura y tonalidad de los flecos alares, más estrechos y pálidos en P. s. major y generalmente más anchos y brillantes en P. s. jacupemba. La ceja es particularmente distintiva en P. s. jacupemba, con tonos ocre o beige intenso en lugar de blanco (Delacour & Amadon, 2004:128). En términos generales, la coloración puede ser algo más oscura con bordes alares castaños más pálidos y un tamaño ligeramente mayor; el mentón desnudo suele presentar pigmentación oscura en las dos primeras razas, pero no en la tercera (Delacour & Amadon, 2004:128).
    Dorso: El plumaje dorsal es predominantemente marrón oliváceo. Las plumas del dorso, cuello, manto y pecho presentan bordes finos gris pálido o blanquecino con una estrecha banda negruzca terminal, generando un patrón festoneado regular (Vaurie, 1968:196; de la Peña, 2015, 2025). Rabadilla y coberteras supracaudales de color rojizo oscuro o castaño (Vaurie, 1968:196; de la Peña, 2015).
    Las partes inferiores son más claras, con tonalidades pardo grisáceas en garganta y pecho, y más rojizas en el abdomen (gris oscuro con ribetes rojizos) (de la Peña, 2015:189; de la Peña, 2025:270).
    Alas: Superficie marrón olivácea. Las cubiertas alares internas, medias y mayores presentan bordes que varían entre castaño anaranjado, beige rojizo y ocre que se ensanchan distalmente (del Hoyo & Kirwan, 2024; Vaurie, 1968:196; de la Peña, 2025).
    Cola: Uniforme, en tonos pardo oliváceo oscuro; los pares centrales de las timoneras pueden mostrar bordes castaños tenues (Vaurie, 1968:196; de la Peña, 2015, 2025).
    Cabeza y cuello de coloración parda oscura con cresta uniforme, salvo por leves ribetes grisáceos u ocres en la frente (Vaurie, 1968:196; de la Peña, 2015, 2025).
    Garganta y cara: zonas faciales desnudas de color gris azulado (de la Peña, 2015, 2025). El mentón desnudo puede presentar pigmentación oscura (Delacour & Amadon, 2004:128). Garganta roja; Iris rojo.
    Ceja distintiva que varía de blanco grisáceo a ocre intenso según la subespecie (del Hoyo & Kirwan, 2024; Vaurie, 1968:196; de la Peña, 2015:189, 2025:270). Raya malar marrón, ocasionalmente variegada con gris (Vaurie, 1968:196). Coberteras auriculares: Negras (del Hoyo & Kirwan, 2024). Cresta de color marrón oscuro con bordes apenas visibles.
    Pico oliváceo oscuro.
    Patas rojizas.

    (Delacour & Amadon, 2004:128; Vaurie, 1966:5; del Hoyo & Kirwan, 2024; de la Peña, 2015:189, 2025:270)

    Variación geográfica

    La variación geográfica dentro de esta especie es relativamente leve, pese a su amplia distribución, y se manifiesta principalmente en el ancho y la intensidad del tono rojizo de los bordes, así como en variaciones menores de la franja superciliar, la coloración general del plumaje y el tamaño corporal. La variación individual, no obstante, puede ser de moderada a marcada. En conjunto, se reconocen tres subespecies poco diferenciadas.
    La subespecie nominal superciliaris se distribuye en el oeste y norte de Brasil, desde Guaporé y Madeira hacia el este hasta Pará, y se distingue de jacupemba por presentar una coloración dorsal más oscura y menos grisácea, bordes rojizos más intensos en coberteras, escapulares y secundarias internas, así como una franja superciliar menos definida, que varía del blanco grisáceo al blanco amarillento, mientras que en jacupemba fluctúa entre blanco grisáceo o amarillento y tonos ocres. Esta última reemplaza a la forma nominal desde Maranhão hacia el sur, extendiéndose por el este y centro de Brasil, aunque no alcanza el extremo meridional del país, donde en los estados de Santa Catarina y Río Grande do Sul es sustituida por la subespecie major. Esta última se distribuye además hacia el oeste, atravesando Misiones hasta el este de Paraguay, al este del río Paraguay.
    La subespecie major se caracteriza por presentar bordes rojizos más estrechos que jacupemba y superciliaris, además de un plumaje dorsal más oscuro y con matiz más oliváceo, así como un tamaño promedio ligeramente mayor (Vaurie, 1968:196).