• Sirirí colorado | Comportamiento


    El Sirirí colorado es una especie predominantemente sedentaria, aunque puede realizar desplazamientos estacionales relacionados con la disponibilidad de agua y alimento. En Estados Unidos, las poblaciones de las regiones septentrionales de su distribución son migratorias, mientras que en Florida una proporción importante de la población reproductora puede ser residente. Fuera de esta región, los movimientos parecen ser principalmente locales (Antas et al., 1996:514; Hohman & Lee, 2020).

    Aunque es menos terrestre que Dendrocygna autumnalis y D. viduata, presenta una locomoción terrestre eficiente, con capacidad para caminar, correr y saltar, incluso en ambientes de vegetación densa de 1–1,5 m de altura. A diferencia de otras especies del género que utilizan cavidades para nidificar, el D. bicolor no suele posarse en estructuras elevadas (Rylander & Bolen, 1974:81). Su vuelo se caracteriza por un batido de alas lento y una apariencia relativamente pesada; las bandadas suelen desplazarse a baja altura y muestran una organización menos definida que la observada en otros grupos de aves acuáticas. No obstante, los individuos pueden despegar rápidamente desde tierra o aguas bajas y realizan aterrizajes con el cuello y la cabeza extendidos hacia abajo y las patas proyectadas hacia delante. Durante la reproducción son frecuentes los vuelos de persecución de tres o más individuos, aparentemente integrados por una hembra y varios machos (Rylander & Bolen, 1974:81).

    Posee además una marcada capacidad de buceo. Tanto adultos como juveniles han sido descritos como excelentes buceadores, aunque todavía existe información limitada acerca de la frecuencia, duración y profundidad de las inmersiones (Rylander & Bolen, 1974:81). Entre las conductas de mantenimiento se incluyen el baño, el acicalamiento del plumaje, el rascado de la cabeza, el estiramiento. Durante el descanso, puede mantener el pico bajo las plumas escapulares o dirigido hacia delante, apoyándolo sobre el pecho. En ambientes agrícolas suele descansar fuera del agua o en sectores de escasa profundidad (Hohman & Lee, 2020).

    Su actividad comprende tanto el periodo diurno como el nocturno, aunque la observación resulta dificultosa debido a su asociación con vegetación acuática densa. En Assam, noreste de la India, los estudios sobre presupuesto de actividad mostraron que la proporción del tiempo diurno destinada a la alimentación osciló entre el 8 y el 21 % (Das et al., 2011:2265).
    Es una especie relativamente ruidosa y puede mostrar conductas agresivas. La vocalización característica de ambos sexos es un silbido fuerte, descrito como «wa-kew», que también puede emitirse durante el vuelo. Los movimientos laterales de la cabeza funcionan como señal previa al despegue, mientras que la postura de amenaza más habitual consiste en llevar la cabeza hacia atrás. La posición de amenaza con la cabeza baja y dirigida hacia delante es menos frecuente, y no se ha documentado de manera habitual el mordisqueo mutuo, lo que coincide con la caracterización de la especie como relativamente poco social (Johnsgard, 1975:17).

    Las interacciones agonísticas presentan semejanzas con las de los gansos y comprenden diferentes niveles de intensidad, desde las posturas de amenaza hasta la persecución y el enfrentamiento físico (Johnsgard, 1965:17). En los conflictos más intensos pueden producirse mordiscos, golpes con el pico, arañazos y batidos de alas. Durante la amenaza con la cabeza baja y hacia delante suelen erizarse las plumas occipitales y puede emitirse la vocalización “kee” (Johnsgard, 1965:17).

    El comportamiento sexual se caracteriza por la escasez de exhibiciones de cortejo notables. Johnsgard (1975:17) señaló que no se había descrito de manera concluyente una conducta de cortejo en esta especie y consideró que la cópula probablemente no constituye un componente fundamental de la formación de pareja, dado que se concentra principalmente en el periodo inmediatamente anterior a la nidificación. De manera ocasional se ha observado a un posible macho nadando delante de otra ave en una postura semejante a la exhibición «altiva» de los gansos, aunque su función como conducta de cortejo no ha podido confirmarse (Johnsgard, 1975:17).

    La especie presenta un sistema de apareamiento descrito como “monogamia de por vida”, con parejas capaces de permanecer unidas durante varias temporadas reproductivas, de manera semejante a los gansos y cisnes (Kear, 2005:19). La evidencia disponible indica que las parejas previamente establecidas pueden reunirse rápidamente y que también pueden formarse nuevos vínculos después de la llegada a las áreas de reproducción. En este contexto, los vuelos de persecución protagonizados por varios machos y una hembra fueron interpretados por Meanley & Meanley (1959:37) como una posible evidencia de formación de parejas en las propias zonas de cría.

    La cópula se desarrolla exclusivamente en el agua y está precedida por una interacción relativamente breve y discreta. Según Finn (1919:262), Meanley & Meanley (1958:96) y Johnsgard (1975:17), el comportamiento precopulatorio comprende la inmersión mutua de la cabeza o del pico, conducta posiblemente derivada de movimientos de baño, tras la cual el macho monta repentinamente. Hohman & Lee (2020) señalan además que la cópula suele estar precedida por una sesión prolongada de alimentación en la que ambos miembros permanecen próximos.

    Después de la cópula tiene lugar una elaborada exhibición postcopulatoria denominada “Step-Dance”. Ambos individuos permanecen juntos y orientados generalmente en la misma dirección, elevan el cuerpo y realizan movimientos coordinados sobre el agua, con el pecho hinchado, el pico apoyado contra la parte inferior del cuello y el ala situada en el lado opuesto a la pareja parcialmente extendida sobre el dorso (Meanley & Meanley, 1958:96). Inmediatamente después pueden producirse vocalizaciones intensas y movimientos laterales entre los miembros de la pareja. La secuencia concluye habitualmente con baño y acicalamiento prolongado, y ocasionalmente con aleteo (Johnsgard, 1975:20; Hohman & Lee, 2020).

    VOCALIZACIONES

    Las vocalizaciones de D. bicolor están insuficientemente descritastanto en adultos como juveniles (Hohman & Lee, 2020). En los individuos de plumón se ha señalado un comportamiento vocal ruidoso, caracterizado por una llamada de cuatro sílabas, de timbre ligeramente metálico, emitida con rapidez y de forma reiterada hasta producir un parloteo casi continuo. También se registran chillidos y silbidos intermitentes semejantes a los de los adultos, así como un silbido suave, prolongado y descendente, precedido por una o más notas disilábicas, que se produce desde una postura erguida. Los silbidos persistentes pueden estar asociados con situaciones de alarma (Hohman & Lee, 2020).

    En los adultos, la especie es considerada ruidosa tanto durante el día como durante la noche (Palmer, 1976:18; Palmer, 1976; Clark, 1978a; WLH). La vocalización característica consiste en un silbido agudo, generalmente bisilábico y con énfasis en la segunda sílaba, transcrito como «pit-tu», «kit-tee» o «pee-chee». Esta llamada puede emitirse tanto en vuelo como desde el suelo y, según las observaciones de ejemplares cautivos, presenta un tono ligeramente más agudo. Cuando el individuo se encuentra posado, suele extender completamente el cuello, elevar la cabeza y orientar el pico verticalmente, repitiendo este movimiento con cada emisión. Con frecuencia, el silbido bisilábico es seguido por una serie de notas muy breves y agudas. La vocalización parece desempeñar diversas funciones, entre ellas la reunión de individuos, por ejemplo, como preludio al vuelo grupal, el saludo y la alarma; asimismo, puede producirse durante la alimentación y la preparación para el descanso (Palmer, 1976:18; Palmer, 1976; Clark, 1978a; WLH).

    La llamada de reconocimiento o contacto consiste en un parloteo suave de cuatro sílabas, transcrito como «cup-cup-cup-cup». Es una vocalización de escasa capacidad de propagación, empleada principalmente por individuos en el suelo ante estados de leve excitación o como respuesta amistosa a la presencia de un congénere reconocido. Su tono, frecuencia, volumen y duración son variables y parecen depender del estado emocional del emisor; en cautiverio se ha observado incluso un intercambio de tipo conversacional mediante esta llamada y sus variaciones (Palmer, 1976:18; Palmer, 1976; Hohman & Lee, 2020).

    Entre las vocalizaciones adicionales se encuentra una nota áspera, «kee», que puede repetirse rápidamente más de cuatro veces durante interacciones de carácter hostil. También se ha descrito un llanto suave y prolongado, frecuentemente repetido, que probablemente se relaciona con el cortejo (Palmer, 1976:18; Palmer, 1976). A diferencia de otras anátidas, D. bicolor no produce un graznido típico (Palmer, 1976:18).

    Sick (1997:234) destaca que la voz de la especie difiere notablemente de la de sus congéneres y la caracteriza por un timbre nasal peculiar, transcrito como «gse-gsãa» y «tzí-biã«.

     

    ALIMENTACIÓN

    El Sirirí colorado presenta marcadas características morfológicas adaptadas a la alimentación acuática. Entre ellas destacan maxilares ensanchados en su porción distal, una uña apical del pico muy desarrollada, láminas maxilares de mayor longitud, altura y densidad, un aparato hioideo de dimensiones superiores y una cavidad maxilar expansiva (Rylander & Bolen, 1974:94). Asimismo, posee extremidades posteriores comparativamente grandes, lo que denota hábitos marcadamente más acuáticos que sus congéneres, sumado a que tanto adultos como juveniles son buceadores consumados (Bolen & Rylander, 1974:94).
    El forrajeo se realiza de manera individual, en parejas o en pequeños grupos de 10 a 40 individuos, aunque con frecuencia se congrega en bandadas de cientos o miles de ejemplares, asociándose con especies simpátricas como D. viduata y D. autumnalis (Kear, 2005:19). La actividad alimentaria ocurre preferentemente en el agua mientras el ave camina por el vado o nada, explotando zonas con profundidades generalmente menores a 0.5 metros, tales como bordes de vegetación emergente inundada, áreas de rastrojos de arroz, vegetación de tierras húmedas y macrófitas flotantes o sumergidas (Meanley & Meanley, 1959:41). Adicionalmente, se ha registrado su alimentación en tierras altas sobre residuos de maíz (Zea mays) (Hohmans, 1996:141). Cronológicamente, la alimentación es más intensa por la mañana (06:00-10:00 h) y a finales de la tarde (16:30-18:30 h), existiendo además una marcada actividad nocturna en campos de arroz como respuesta a que los agricultores los ahuyentan (Dallmeier, 1991:266), sin que se evidencien variaciones dietarias intradiarias (Hohman et al., 1996:141).
    La dieta de la especie es predominantemente granívora, con un rango de tamaño de semillas que oscila entre <0.1 mm (oogonios de Chara sp.) y aproximadamente 5 mm (arroz) (Hohman & Lee, 2020; Hohman et al., 1996).
    A excepción de los patitos, el consumo de materia animal es marginal en comparación con otras aves acuáticas simpátricas de tamaño mediano (Hohman et al., 1996:141). Cuando ocurre, la ingesta animal es de carácter bentónico e incluye organismos de los phyla Annelida (Oligochaeta) y Mollusca (Gastropoda y Pelecypoda) (Hohman et al., 1996).
    En el área del río Paraná, los registros históricos sobre la alimentación de D. bicolor han sido de carácter general y con escasa descripción taxonómica. Autores previos mencionaron un espectro compuesto por semillas, granos, plantas acuáticas e invertebrados como insectos, larvas, moluscos y vermes (De la Peña, 1976, 1983; Dabbene, 1972; Navas, 1977). Navas (1977) especificó el consumo de materia vegetal tanto en ambientes acuáticos como en suelo firme.
    Estudios específicos determinaron que el componente vegetal más relevante en esta región corresponde a las semillas de Polygonum spp. y gramíneas del género Paspalum sp., seguidas por aportes significativamente menores de Solanum glaucophryllum y Muehlenbeckia sagittifolia (Mosso & Beltzer, 1991:3). En dicha investigación se reportó una ausencia total de elementos de origen animal en la dieta,
    dada la naturaleza perenne de las especies vegetales consumidas (Mosso & Beltzer, 1991:3).

    Tabla Componentes en la Dieta de Dendrocygna bicolor (Hohman et al., 1996:141).

    REPRODUCCIÓN

    El momento de formación de la pareja no se conoce con precisión. En el suroeste de Luisiana, coincide con la llegada de pequeñas bandadas (<50 aves), entre principios de marzo y mediados de abril; posteriormente, las aves comienzan a dispersarse y se hacen evidentes los vuelos de persecución y las parejas (Hohman & Lee, 2020; Belton, 1984:461). En Texas llegan hacia mediados de febrero y en California hacia mediados de marzo (Oberholser, 1974:151).

    Durante el período previo a la nidificación pueden observarse grupos de 2–4 individuos realizando vuelos con numerosos giros, vueltas y fuertes balanceos laterales. También se han descrito exhibiciones terrestres de saludo y persecución. En estas últimas, un individuo se aproxima con la cabeza y el cuello erguidos, infla el pecho, adopta parcialmente la forma de S con el cuello, vocaliza y finalmente simula alimentarse. Estos comportamientos podrían intervenir en la formación del vínculo de pareja. Se ha sugerido que este vínculo podría ser monógamo y de larga duración (Palmer, 1976:22/23).

    La cópula suele producirse en el agua. Después de breves inmersiones mutuas de la cabeza, el macho se monta durante un corto período. A continuación, ambos individuos vocalizan y realizan una exhibición conjunta en la que elevan el cuerpo, mantienen el cuello en forma de S y levantan el ala opuesta a la pareja, comportamiento denominado “Step-dance” y descrito por Meanley & Meanley (1958:96), Johnsgard (1965:18 -ver Fig 2), y Palmer (1976:22/23).
    Los períodos reproductivos varían según la región. Los nidos se inician en Texas entre mayo y mediados de septiembre; en Florida, entre mayo y principios de septiembre; en Cuba, entre abril y agosto; y en California, desde fines de abril hasta mediados de julio (Bent, 1925:272; Oberholser, 1974:151; Palmer, 1976:22; Acosta Cruz et al., 1989, en Hohman & Lee 2020 y Wyss, 1996). En Argentina se registraron nidos y/o pichones en las provincias de Santiago del Estero, Córdoba, La Pampa, Santa Fe y Buenos Aires entre septiembre y marzo (de la Peña, 2025:95). En el Neotrópico y África, la nidificación coincide en gran medida con la estación húmeda (Kear, 2005:19).

    Antes de la puesta, las parejas realizan vuelos exploratorios bajos y circulares sobre la vegetación emergente inundada, aterrizando en sectores densos o pequeñas aberturas para evaluar los posibles sitios de nidificación. Estas prospecciones se realizan principalmente a primera hora de la mañana.

    El nido se construye principalmente entre vegetación herbácea densa, ya sea emergente, flotante o inundada. En ambientes arroceros existe una marcada preferencia por campos con abundante vegetación natural frente a monocultivos desprovistos de malezas (Meanley & Meanley, 1959:37). En otros ambientes se han registrado nidos asociados a «Paspalum», «Scirpus», «Leersia», «Aster spinosus», «Typha», «Phragmites» y «Echinodorus» (Dickey & Van Rossem, 1923:5), así como sobre esteras flotantes de «Eichhornia crassipes» en El Salvador (Gómez Ventura & de Mendoza, 1982). En el suroeste de Luisiana, la especie también nidifica en campos de cereales, pastizales, henares y campos antiguos que conservan una cobertura herbácea abundante.

    La estructura consiste en una plataforma o cuenco simple y frágil, elaborado principalmente con hojas, tallos y plantas arrancadas de las inmediaciones (Kear, 2005:19). En los arrozales, el arroz constituye el material predominante y puede incorporar hojas, plantas arrancadas y, en las nidadas tardías, espigas inmaduras. En California, además, se emplean hierbas, juncos (Scirpus) y espadañas. Durante los primeros días de la puesta, la estructura permanece relativamente débil y la copa se consolida progresivamente; posteriormente, el nido puede desarrollar un dosel parcial o completo y, en algunos casos, una rampa de acceso. No se incorpora plumón a su construcción. Asimismo, las variaciones del nivel del agua hacen necesario su mantenimiento durante la incubación, pudiendo ser elevado conforme aumenta la profundidad de inundación (Kear, 2005:19; Palmer, 1976:22/23).

    En Argentina, la descripción aportada por de la Peña (2025:95) coincide con esta caracterización general: “En el suelo, entre pastos. Oculto. Poco elaborado. Plataforma plana, con base de pastos”.
    Los supuestos casos de nidificación en cavidades señalados por Bent (Bent, 1925:275) probablemente se deben a identificaciones erróneas (Rylander & Bolen, 1970:79).

    Los huevos son ovalados, de color blanco a blanco-beige, con cáscara lisa o brillante y diminutas picaduras. Se ponen probablemente entre la salida del sol y las 12:00, a razón de un huevo por día.

    El tamaño de puesta varía geográficamente. En el suroeste de Luisiana (1991–1993) fue de 2–44 huevos en nidos terrestres y de 3–31 en nidos sobre el agua; en Texas, de 6–16; en el sur de África, de 6–13; en Cuba, de 8–13; y en El Salvador, de 6–22 (Gómez Ventura & Mendoza 1982; Acosta Cruz et al. 1989). Las nidadas producto de puesta comunal pueden alcanzar 21, 23 e incluso 62 huevos (Kear, 2005:19)
    En Argentina la puesta es de 16 huevos o más y nidifican entre pasto (de la Peña, 1987:36; de la Peña, 2025:95).

    La incubación comienza una vez finalizada la puesta. El adulto permanece toda la noche en el nido el día en que se deposita el último huevo. Los machos pueden permanecer en el nido al mediodía después de la puesta de 4–5 huevos y también participan en la incubación, que es compartida de manera aproximadamente equitativa entre ambos sexos (Meanley & Meanley, 1959:6; Flickinger, 1975:106). La presencia del macho durante la puesta podría contribuir a mantener la viabilidad de los huevos mediante el sombreado y a proteger el nido.

    El período mínimo de incubación es de 24–25 días, aunque puede prolongarse por el parasitismo de los nidos (Meanley & Meanley, 1959:37). La eclosión es sincronizada y ocurre entre 24 y 48 horas después del inicio del picoteo.

    Los polluelos son precociales y nidífugos, nacen completamente cubiertos de plumón y, por lo general, abandonan el nido al día siguiente de la eclosión. Aunque son capaces de alimentarse por sí mismos, ambos progenitores participan en su cuidado parental (Palmer, 1976:22/23). Según Navas (1977), el plumaje del pichón es pardo grisáceo muy pálido en las partes superiores y blancuzco, casi blanco, en las inferiores. El occipucio presenta una banda blancuzca, acompañada de otra mancha de la misma coloración en el lorum. El pico y las patas son de color gris plomizo.
    Salvador et al. (2017) registraron un peso medio de 44 g, con un rango de 41–47 g.

    Durante los primeros días, los adultos pueden permanecer con las crías o regresar al lugar del nido para empollarlas. La nidada permanece con los progenitores hasta alcanzar el desarrollo del vuelo, aproximadamente a los 63 días, y posiblemente durante más tiempo. Los jóvenes de nidos sobre el agua permanecen cerca del sitio mientras este continúa inundado; los procedentes de nidos terrestres pueden desplazarse hasta 400 m hacia zonas de alimentación inundadas, especialmente cuando los arrozales se desecan.
    Los polluelos pueden bucear desde las 48 horas de vida, aunque inicialmente se alimentan principalmente en la superficie.

    En Luisiana, solo 3 de 10 nidos estudiados tuvieron éxito. Se consideró que correspondían a primeras nidadas, potencialmente más vulnerables a la depredación. Las pérdidas se atribuyeron principalmente a la acción humana y también a mapaches, zarigüeyas, zorrillos y condiciones climáticas severas (Palmer, 1976:22/23).

    Registros de nidificación en Argentina 

    Depredación
    Entre los principales depredadores potenciales de los adultos durante la reproducción en EEUU se encuentran el zorro común (Vulpes vulpes), el lince rojo (Felis rufus), el mapache norteño (Procyon lotor), el aguilucho pálido (Circus cyaneus), el búho cornudo o Ñacurutú en Argentina (Bubo virginianus) y el visón (Mustela vison) (Meanley & Meanley, 1959:40). En el suroeste de Luisiana, los principales depredadores de huevos incluyen la garza nocturna o encapuchada (Nyctanassa violacea) y otras aves zancudas, además de serpientes, visones, mapaches norteños, zarigüeyas, mofetas rayadas (Mephitis mephitis) y perros domésticos (Canis familiaris).
    La especie presenta diversas estrategias frente al riesgo de depredación. Cuando son perturbados en el nido, los adultos pueden defecar ocasionalmente sobre los huevos. Tanto los adultos como los juveniles suelen refugiarse en vegetación densa; sin embargo, cuando se encuentran en aguas abiertas, los adultos pueden realizar conductas de distracción, como fingir estar heridos mediante el batido de las alas sobre la superficie del agua mientras se alejan del área de peligro (Ruwet, 1963). Los adultos expulsados del nido también pueden efectuar vuelos bajos y erráticos, con las patas extendidas hacia abajo, rozando en ocasiones la parte superior de la vegetación. Durante estas maniobras suelen permanecer cerca del área perturbada, a veces acompañados por sus parejas u otros individuos reproductores de las proximidades, y realizan vuelos circulares mientras emiten un silbido característico de dos sílabas (kit-tee).
    Ante la presencia de depredadores aéreos, tanto adultos como juveniles responden mediante inmersiones rápidas y repetidas, buscando refugio entre la vegetación emergente inundada.

  • Sirirí colorado | Descripción


    © David Álvarez López. Suirirí bicolor (Fulvous Whistling Duck) (Dendrocygna bicolor). Marzo 2016. Algunos derechos reservados

    Pato de tamaño mediano, con una longitud de 45–53 cm y un peso de 440–1050 g en machos y 500–1000 g en hembras (Hohman & Lee, 2020; Kear, 2005:19; Jiménez et al., 2014:26; de la Peña, 2015:110). Forma semejante a la de un ganso, con cuello y patas largos, postura erguida y alas relativamente anchas y redondeadas. Los adultos poseen una ligera cresta, mientras que las hembras son ligeramente más pequeñas y de coloración algo más apagada (Hohman & Lee, 2020). (Foto)
    El plumaje se caracteriza por el contraste entre las partes superiores marrón negruzcas y las inferiores de tonalidad canela.
    La cabeza es marrón rojiza, con la cara más clara; el cuello es blanquecino y está finamente estriado de pardo grisáceo, mientras que una línea oscura se extiende desde la nuca hacia el dorso (de la Peña, 2015:110).
    Dorso oscuro, con bordes de las plumas de tonalidad canela rojiza. Las alas presentan remeras primarias y secundarias pardo oscuro y cubiertas superiores castañas, mientras que los flancos son ocráceos y las partes ventrales canela.
    Las cubiertas supracaudales e infracaudales, de color beige claro a blanquecino, contrastan con la cola negra y forman una característica media luna, rasgo particularmente visible durante el despegue y el aterrizaje (Hohman & Lee, 2020; Johnsgard, 1975:17; de la Peña, 2015:110; de la Peña, 2025:94).
    Las plumas de los lados de la parte superior del cuello presentan bases y márgenes gris oscuro y puntas leonadas, formando finas líneas oscuras semejantes a un medio collar.
    El mentón es blanco pálido y la región posterior de la corona y la nuca son marrón canela oscuro (Hohman & Lee, 2020).
    El pico y las patas son grises con tinte celeste, el iris pardo oscuro y los pies gris azulados intensos (Hohman & Lee, 2020; de la Peña, 2015:110; de la Peña, 2025:94).
    En vuelo, se distingue por el batido relativamente lento de las alas, el cuello extendido y las patas que sobresalen por detrás de la cola. A diferencia de otros patos silbadores, no produce un fuerte ruido de alas durante el vuelo (Johnsgard, 1975:17).
    Los adultos realizan un ciclo anual de muda (Hohman & Lee, 2020; Johnsgard, 1975:17).

    (Hohman & Lee, 2020; de la Peña, 2025:94; Salvador, 2014:48; Bolen & Rylander, 1983:81; Palmer, 1976:16)

  • Sirirí colorado | Taxonomía


    Especie monotípica, ya que no presenta subespecies ni variación geográfica apreciable en el tamaño o la coloración del plumaje, a pesar de su distribución discontinua en tres continentes (Friedmann, 1947:192; Hellmayr & Conover, 1948:314; Monroe, 1968:135).
    El registro paleontológico del género Dendrocygna es escaso. El fósil más antiguo conocido corresponde a Dendrocygna eversa, procedente de depósitos del Plioceno superior en Arizona, aproximadamente a dos millas al sur de la localidad de Benson (Wetmore, 1925:4). Asimismo, se han identificado restos fósiles de Dendrocygna en un yacimiento precolombino de Venezuela (Brodkorb, 1964 en Palmer, 1976:21).

  • Sirirí colorado (Dendrocygna bicolor)


    The game birds of California. Grinnel et al., 1918. Fulvous tree duck (Dendrocygna bicolor). Lámina 7

    El Sirirí colorado (Dendrocygna bicolor) presenta una amplia distribución mundial, principalmente en regiones tropicales y subtropicales de América, África y Asia, aunque también ocupa zonas templadas. En Estados Unidos, su expansión hacia el norte comenzó a mediados o finales del siglo XIX, con el establecimiento de poblaciones reproductoras en California y en las áreas arroceras de la llanura costera del Golfo durante la primera mitad del siglo XX. Aunque después de la reproducción se producen desplazamientos erráticos hacia diversas regiones de Norteamérica, las áreas de cría permanecen restringidas principalmente a Texas, Luisiana, California y Florida (Hohman & Lee, 2020).

    Los adultos presentan una coloración predominantemente parda, con cabeza, cuello y pecho beige intenso, manto marrón oscuro con bordes beige y una característica franja blanca en los flancos, además de una marca blanca en forma de V visible durante el vuelo. El pico, las patas y los pies son grises. La especie nidifica en el suelo, tanto en vegetación palustre como en ambientes agrícolas, especialmente arrozales poco profundos. Su vocalización, generalmente bisilábica y ronca, puede escucharse con frecuencia durante la noche (Hohman & Lee, 2020).

    Su comportamiento migratorio varía geográficamente: las poblaciones septentrionales realizan migraciones, mientras que otras efectúan desplazamientos locales. En la costa del Golfo, el retorno a las áreas reproductivas durante febrero y marzo coincide con el inicio de la siembra del arroz. Su dieta está constituida principalmente por semillas de plantas asociadas a suelos húmedos, abundantes en los arrozales inundados, aunque también consume ocasionalmente grano cultivado (Meanley & Meanley, 1959:41). La inundación de los campos favorece la reproducción, al proporcionar condiciones adecuadas para la nidificación en diques, pastizales y otros cultivos próximos. En Estados Unidos, el uso de ambientes naturales no agrícolas para reproducirse es limitado (Hohman & Lee, 2020).

    A diferencia de muchas anátidas de regiones templadas, el Sirirí colorado podría establecer vínculos de pareja duraderos, potencialmente durante varias temporadas o incluso toda la vida. Ambos sexos participan en la incubación y los machos intervienen activamente en el cuidado de las crías. Asimismo, el parasitismo intraespecífico de nidos es frecuente tanto en nidos terrestres como acuáticos. Otra particularidad de las poblaciones migratorias es el retraso de la muda de las alas hasta el regreso a las áreas meridionales de invernada, en contraste con el patrón habitual de otras aves acuáticas norteamericanas (Hohman & Lee, 2020).

    Las poblaciones estadounidenses han experimentado importantes fluctuaciones desde el inicio de su reproducción documentada a comienzos del siglo XX. Entre los factores potencialmente implicados se encuentran los desplazamientos irregulares, la contaminación por pesticidas, la pérdida y degradación del hábitat, las alteraciones derivadas de las prácticas agrícolas, los cambios en los sistemas de cultivo y la caza. Actualmente, las poblaciones reproductoras de Estados Unidos se consideran estables o crecientes, excepto en California, mientras que la situación de las poblaciones fuera del país continúa siendo poco conocida (Hohman & Lee, 2020).

    Pese a su relativa abundancia, el Sirirí colorado constituye una de las aves acuáticas norteamericanas menos estudiadas. La investigación se ha concentrado principalmente en zonas agrícolas de Norteamérica y Sudamérica situadas en los límites de su distribución reproductiva, con especial atención a su posible impacto como plaga agrícola (Meanley & Meanley, 1959:44; Flickinger & King, 1972:706; Bruzual & Bruzual, 1983:25; Dallmeier, 1991:266; Hohman et al., 1996:146; Peris et al., 1998a:164).

    Nombres comunes: Sirirí colorado (Argentina); Pato silbón colorado (Chile); Iguaza María (Colombia); Pijije canelo (Costa Rica); Yaguasín (Cuba y Rep. Domincana); Pato silbador canelo (Ecuador; Panamá); Suirirí bicolor, Piche amarillo (Honduras); Pijiji canelo (México); Pato silbón canelo (Perú); Pato silbón colorado (Paraguay); Pato canela (Uruguay); Tejé, Yaguaso colorado, Güire (Venezuela); Marreca Caneleira, Marreca-caneleira, Marreca-peba, Xenxém (Brasil) (de la Peña, 2025:94, Avibase).
    Otros nombres: Pato rojo y negro, Pato silbón, Pato silbón común, Pato sirirí, Pato suirirí, Silbón canela, Siriaco, Sirirí, Sirirí canela, Sirirí común, Sirirí silbón, Suirirí. En guaraní: Ype suiriri pytâ, Ype-pytaju, Ype-suiriri-pytâ, Ipé-chuirirí (Chébez, 1996:121; de la Peña, 2025:94).

    EN OTROS IDIOMAS

    BREVES APUNTES HISTÓRICOS

    • Brisson, M.-J. & Martinet, F. N. (1760). Ornithologie, ou, Méthode contenant la division des oiseaux en ordres, sections, genres, especes & leurs variétés … (Vol. 6, p. 390). Ad Ripam Augustinorum, apud Cl. Joannem-Baptistam Bauche, bibliopolam, ad Insigne S. Genovesae, & S. Joannis in Deserto. (enlace) (Anas fulva)  
    • Latham, J. & Latham, J. (1781). A general synopsis of birds (Vol. 3, Issue 2, p. 524). Printed for Benj. White. (enlace) (Mexican Pochard
    • Azara, Félix de. (1802). Apuntamientos para la historia natural de los páxaros del Paragüay y Rio de la Plata (Vol. 3, p. 443). Impr. de la viuda de Ibarra [etc.]. (enlace) (del Roxo y Negro
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    • British Museum (Natural History). (1874). Catalogue of the Birds in the British Museum (Vol. 27, p. 149). (enlace) (Dendrocygna fulva
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