• Vencejo de collar | Comportamiento


    Especie muy gregaria. Generalmente, se la observa en vuelo silencioso, en especial durante las primeras horas de la mañana y al atardecer (Rowley & Orr, 1965:453). Si bien su principal medio de locomoción es el vuelo, se han registrado casos en los que escalan las paredes de sus nidos y dormideros ubicados en cuevas (Slud, 1964:139).
    Al inicio de la temporada reproductiva, se observan bandadas compuestas por entre 50 y 100 individuos, e incluso en ocasiones hasta 500 (con algunas otras especies de vencejos), que realizan movimientos circulares o en espiral a gran altura hacia el final de la tarde. Estas aves suelen posarse en acantilados próximos a cascadas, en grutas oscuras y húmedas a lo largo de arroyos en zonas boscosas (Belton, 1984:564; Whitacre, 1989:818; Sick, 1993:318; Narosky & Yzurieta, 2010:196; Biancalana, 2014:345; de la Peña, 2020:257; de la Peña, 2015:338).
    El vuelo de esta especie ha sido descrito como «engañosamente rápido y potente, con aleteos profundos, constantes y fluidos» (Hilty, 2003:98). Según estudios realizados en Costa Rica, esta especie posee «las velocidades de vuelo de aleteo y planeo más altas» en comparación con otras cinco especies de vencejos grandes (Stiles & Skutch, 1989:206; Marín & Stiles, 1992:299). Ascienden utilizando corrientes térmicas para alcanzar grandes alturas. Marín y Stiles (1992:299) también describen el vuelo del S. zonaris como extremadamente rápido, pero ligero y flotante, caracterizado por ascensos, descensos y giros sin apenas aleteo. De hecho, «la única ocasión en la que se observa regularmente al S. zonaris realizando una serie rápida de aleteos con las alas extendidas es cuando disminuye su velocidad para capturar un insecto, antes de acelerar nuevamente». Se ha estimado que su velocidad de vuelo puede superar los 70-100 km/h (Marín & Stiles, 1992:299; Roper, 2020).
    Marín y Stiles (1992:302) describieron lo que consideraban como comportamientos de cortejo, los cuales incluían a pequeños grupos compuestos por entre 2 y 4 individuos. En estas interacciones, uno de los individuos (presumiblemente la hembra) lideraba la persecución, mientras los otros individuos la seguían. Estas persecuciones iban acompañadas de fuertes vocalizaciones, y «se caracterizaban por numerosos giros y vueltas al unísono a gran velocidad, con las aves a menudo acercándose hasta casi tocarse en el aire».
    Marín y Stiles (1992:303) también observaron lo que parecían ser copulaciones aéreas.
    Tiende a anidar y posarse en grupos que varían desde una pareja hasta varios cientos de individuos. Kepler (1972) observó a un Vencejo de collar errante asociado con una bandada dispersa de entre 8 y 10 golondrinas caribeñas (Progne dominicensis), posiblemente atraído por los hábitos de búsqueda de alimento de las golondrinas o por los insectos de los que estas se alimentaban. No obstante, las golondrinas repetidamente lo ahuyentaban cada vez que se acercaba.

    VOCALIZACIONES

    Las vocalizaciones del vencejo de collar se describen como «silbidos finos, chillidos y chirridos» (Hilty & Brown, 1986), «gritos fuertes, chirriantes que pueden recordar a los periquitos» (Howell & Webb, 1995:385), y como un «gorjeo nasal de «chee chee chee, whiss whiss» y «notas chirriantes pero no estridentes de «tseet, tchee y chirrio» (Narosky & Yzurieta, 2010:196; de la Peña, 2020:257; de la Peña, 2015:338; Belton, 1984:564; Sick, 1993:318; Sick, 1997:428; Slud ,1964:139; de la Peña, 2020:257; Straneck en De la Peña, 2016:487).
    Los miembros de una bandada pueden llamar al unísono (Slud, 1964:139, Hilty, 2003:98; Schulenberg et al., 2007:89).

    Sonidos no vocales
    Una bandada en rápido descenso, como cuando «desciende a gran velocidad por valles montañosos» puede producir «una impresionante ráfaga de aire» (Hilty, 2003:98; Roper, 2020).

    ALIMENTACIÓN

    El vencejo de collar es un insectívoro aéreo que captura y consume insectos en pleno vuelo, incluyendo escarabajos, abejas y hormigas voladoras. En un estudio del contenido estomacal de dos especímenes (un macho y una hembra) recolectados en el sur de México, Rowley & Orr (1965:454) registraron la presencia de 842 y 538 insectos respectivamente, pertenecientes a los órdenes Hemiptera, Hymenoptera, Coleoptera, Lepidoptera, Diptera, así como una araña (Beebe, 1949:60; Rowley, 1965; Roper, 2020). Además, se encontró que el estómago de un individuo varado en una playa de Texas contenía grandes cantidades de Hippodamia convergens (Lasley, 1984:370). En la provincia de Misiones, Bodrati & Salvador (2005:82) observaron a estos vencejos alimentándose de termitas (Isoptera).
    El vencejo de collar presenta un comportamiento de forrajeo diario sobre un área de gran amplitud. Durante la temporada reproductiva, muestra la capacidad de desplazarse a largas distancias para buscar alimento, mientras que en la temporada no reproductiva realiza migraciones diarias hacia zonas con mayor disponibilidad de insectos, incluyendo hábitats en áreas más bajas, como el Chaco boliviano (Beebe, 1949:58; Kratter et al., 1993:124; Tejeda et al., 2018:18).

    REPRODUCCIÓN

    El periodo reproductivo del Vencejo de collar varía geográficamente. En las Antillas Mayores, específicamente en Cuba y República Dominicana, así como en el sur de México, se extiende entre abril y mayo (Rowley & Orr, 1965:453; Whitacre, 1989:818; Marín, 2016:200; Montes Espin, 2019:139). En Ecuador, ocurre entre diciembre y enero (Marín & Carrión, 1994:121), mientras que en Argentina se registra entre noviembre y enero, coincidiendo con el inicio de la estación lluviosa (Passeggi, 2011:615; Biancalana, 2014:345; de la Peña, 1987:94; de la Peña, 2013b:198). En Costa Rica, el periodo reproductivo también se da entre abril y mayo (Stiles & Skutch, 1989:206), en tanto que en Bolivia comienza en octubre y en el sur de Brasil, a principios del mismo mes (Belton, 1984:564). Finalmente, en los Andes venezolanos, el periodo reproductivo se extiende entre mayo y junio (Marín & Stiles, 1992:306; Roper, 2020).

    Sexualmente activos. Cortejo sobre todo vocal. Los vencejos de collar anidan en colonias, en cuevas horizontales o verticales, a menudo junto a un arroyo o detrás de una cascada. Los nidos se encuentran en salientes, o en nichos y agujeros debajo de los salientes de la cascada o salientes sobre un arroyo (Whitacre 1989:815).
    Construyen los nidos en cuevas o cornisas (estrechamente asociados con el agua y en sitios con alta humedad (nunca <95%), detrás o al lado de cascadas. Generalmente colocados en superficies horizontales niveladas y en total oscuridad. Los sitios de anidación también suelen estar en lugares muy oscuros dentro de la cueva (Marín, 2016:200-201; Marín & Stiles 1992:308-309).
    Los nidos del vencejo de collar son construcciones esencialmente circulares, en forma de disco, elaboradas con barro, musgo y quitina de insectos. En algunos casos, se ha observado que una pareja no construyó ningún nido, sino que depositó dos huevos directamente sobre un lecho de arena blanda (Marín & Stiles, 1992:308-309). El tamaño del nido varía entre 120 y 170 mm de diámetro, con una profundidad de entre 30 y 90 mm (Rowley & Orr, 1965:452; Whitacre, 1989:819-820). Además, se ha documentado que las colonias de vencejos pueden construir nidos con diferentes materiales según su ubicación. Por ejemplo, una colonia ubicada detrás de una cascada en Chiapas, México, tenía nidos compuestos principalmente de musgo, con poca cantidad de barro o quitina de insectos.
    El uso de saliva como material de construcción es discutido. Algunos autores, como Marín y Stiles (1992:316), afirman que la saliva no forma parte de la estructura del nido, aunque Rowley y Orr (1965:452) sugieren que la textura de la masa del nido podría indicar su presencia. Los nidos suelen estar revestidos con hojas frescas o helechos, observándose un mayor uso de vegetación fresca cuando los huevos están próximos a eclosionar, en comparación con el inicio de la incubación.
    Si los nidos permanecen sin alteraciones, es común que sean reutilizados año tras año, con algunas modificaciones o adiciones (Rowley & Orr, 1965:453; Marín & Stiles, 1992:307). La construcción de nuevos nidos implica un alto costo energético, lo que podría incentivar la reutilización de estructuras preexistentes, permitiendo que las aves acumulen más reservas de grasa. Además, este esfuerzo constructivo reduce el tiempo y la energía disponibles para la búsqueda de alimento y aumenta la exposición de los adultos a los depredadores (Whitacre, 1989:822).
    En Costa Rica, construyen el nido y depositan los huevos desde mediados hasta final de la estación seca, de modo que los polluelos nacen al comienzo de la estación lluviosa, lo que les suministra abundancia de insectos (Stiles & Skutch, 1989:206; Marín y Stiles 1992:335).

    Todas las nidadas observadas fueron de dos huevos blancos, ovoidales, como en otras colonias de Vencejo de collar (Passeggi, 2011:615, Dabbene 1918:193, Marín & Carrión, 1994:121), con la excepción de que Biancalana (2014:346) encontró un nido con tres polluelos de S. zonaris en el sureste Brasil (Marín, 2016:201).
    Anteriormente se estimó el periodo de incubación en 30-35 días, en ausencia de datos reales. Los autores Marín & Stiles (1992:320) se basaron en el tamaño del cuerpo y del huevo en relación con las especies más pequeñas (es decir, especies más grandes, huevos más grandes y, por lo tanto, período de incubación más largo). Sin embargo, Marín & Stiles (1992) se equivocaron en esta suposición. A este respecto, el autor Marín (2016:203) comenta que respecto a los vencejos están surgiendo tendencias que consideran que las especies más tropicales tienen un período de incubación más largo que los representantes de zonas más templadas. Por ejemplo, en la población tropical de S. zonaris (presente trabajo) el período de incubación fue de 26 días, frente a 22 (20-25) días para una población subtropical en Argentina que aparentemente es el más corto de entre su género (Passeggi, 2011:615).
    Marín (2016:203) observó que los adultos incuban los huevos aproximadamente el 65% de las horas de luz, dejando los huevos descubiertos durante prolongados períodos de tiempo. A veces, este intervalo puede ser de varias horas (de 1 a 8 horas) por la mañana, y un breve lapso de 45 a 60 minutos al final de la tarde. No obstante, en ciertas ocasiones, los adultos incuban casi durante todo el día.

    El período de cría se estima entre 45 y 55 días (Marín & Stiles, 1992:321). Al año, los individuos alcanzan su plumaje definitivo (Marín & Stiles, 1992:300), mientras que en Argentina, el período de cría se sitúa entre 40 y 48 días (Passeggi, 2011:616) y en el sur de Brasil, entre 41 y 51 días (Biancalana, 2014:345; Marín, 2016:205; Marín & Stiles, 1992:321; Passeggi, 2011:615).
    Los pichones permanecen siempre acompañados por un adulto hasta que desarrollan una gruesa capa de semiplumas, generalmente durante las primeras tres semanas. Es probable que, en este período, los adultos les brinden protección térmica debido al entorno frío en el que se ubica el nido (Marín & Stiles, 1992:336). En cuanto a la alimentación, las crías aparentemente se alimentan una vez al día, aunque esta información requiere confirmación, dado que en una colonia del sureste de Brasil se ha documentado que la alimentación se llevaba a cabo a lo largo de todo el día (Biancalana, 2014:345).
    Los vencejos adultos comenzaron a mudar las primarias internas entre mediados de abril y finales de mayo, coincidiendo con la puesta de huevos (Marín & Stiles, 1992:307; Marín, 2016:206).

    PREDACIÓN
    Se ha documentado que la zarigüeya (Didelphis marsupialis) consume los huevos de los nidos, y es probable que otros pequeños mamíferos también depredan polluelos. Además, se ha observado que los halcones peregrinos (Falco peregrinus) se posicionan en los sitios de las colonias para capturar vencejos al momento de entrar o salir de la colonia para alimentarse o recolectar materiales para la construcción del nido (Whitacre, 1989:822).

    Whitacre (1989:822-823) planteó la hipótesis de que la construcción mínima de muchos nidos podría ser el resultado de una compensación que los adultos han hecho entre la creación de un nido sólido y el riesgo de depredación por parte de los halcones. Este compromiso podría influir en la supervivencia de los polluelos, ya que un nido más sólidamente construido reduce la probabilidad de que los huevos y las crías caigan. Esta relación entre el diseño del nido y la depredación es un factor crucial a considerar en la ecología del Vencejo de collar (Roper, 2020).

  • Vencejo de collar | Descripción


    © Joao Quental. Streptoprocne zonaris. Taperuçu-de-coleira-branca. Manu, Madre de Dios, Perú.  22 junio 2014. Algunos derechos reservados 

    Descripción basada en: ( Ridgway, 1911:696; Wetmore, 1968:224; Marín & Stiles, 1992:297; Roper, 2020; de la Peña, 2020:257).

    Sexos similares
    Cuerpo robusto, alas amplias y cola ligeramente bifurcada.
    Corona negra, generalmente un poco más cenicienta en la frente; lados de la cabeza, barbilla y garganta gris-ceniciento muy oscuro.
    Rodeando el cuello collar blanco más amplio en el pecho.
    Resto de plumaje negro, más negras-grisáceas en espalda, lomo, rabadilla y cubiertas supracaudales brillantemente azuladas. Las plumas de las alas y la cola de un negro más grisáceo (más pálidas, más grisáceas, en los vexilos redes internos de las remeras y timoneras).
    Cola corta, compuesta por 10 remeras fuertes, elásticas y terminadas en pico. Las alas superan la cola una pulgada.
    Iris marrón oscuro.
    Pico corto negro
    Tarsos y dedos de los pies negros, desnudos y lisos.

    (Ridgway, 1911:696; Wetmore, 1968:224; Belton, 1984:564; Marín & Stiles, 1992:297; Parkes, 1993:99; Howell & Webb, 1995:385; Chantler, 1999:116; Hilty, 2003:98; de la Peña, 2020:257).

    (Ridgway, 1911:696; Wetmore, 1968:224; Belton, 1984:564; Marín & Stiles, 1992:297; Parkes, 1993:99; Howell & Webb, 1995:385; Chantler, 1999:116; Hilty, 2003:98; de la Peña, 2020:257).

  • Vencejo de collar | Taxonomía


    Protónimo: Hirundo zonaris

    Politípico, con 9 subespecies reconocidas (Parkes, 1993:95; Chantler, 2000:116).

    • Subespecies y Distribución: (Zimmer, 1953:1-19; Parkes, 1993:95; Chantler, 2000:116; del Hoyo, 2020:129; Roper, 2020)
    • S. z. mexicana (Ridgway, 1911:700); Sur de México (Guerrero y Veracruz) a Belice. (Tamaño grande con zonas inferiores grisáceas y ancha banda pectoral).
    • S. z. bouchellii (Huber, 1923); Sur Honduras hasta Panamá. (También de tamaño grande y más negra que la anterior, con banda pectoral blanca más estrecha).
    • S. z. pallidifrons (E. J. O. Hartert, 1896); Antillas mayores y, localmente en Antillas menores (Saba, Granadinas, Granada). Cuba: (Barbour, 1943:89). (Cara y algunas veces la garganta pálidas y cubiertas marginales bordeadas de beige).
    • S. z. minor (Lawrence, 1882); Cordilleras del norte de Venezuela y Trinidad (Snow, 1962:130). (Banda pectoral más estrecha y a menudo moteada; garganta grisácea).
    • S. z. albicincta (Cabanis, 1862); Tierras bajas de Venezuela (Sur de los Andes y cordilleras), Isla Margarita, y las Guayanas (Beebe, 1949:58). (Pequeña, con corona, frente, espalda, rabadilla y supracaudales negro-azuladas oscuras (Gardner, 1972:480) y banda pectoral ancha).
    • S. z. subtropicalis (Parkes, 1993:99); Sierra de Perijá, elevaciones medias de los Andes desde Colombia y oeste de Venezuela (Mérida) al sur de Perú. (Más pequeño y negro más oscuro con collar blanco amplio).
    • S. z. altissima (Chapman, 1914); Zonas altas de los Andes en Colombia y Ecuador. (Grande, con collar amplio, plumaje negro, ligeramente más pálido en la garganta y cubiertas marginales bordeadas de blanco).
    • S. z. kuenzeli (Niethammer, 1953); Zonas altas de los Andes Bolivianos y noroeste de Argentina; presumiblemente registrada en los Andes Chilenos (Cordillera de Maule) (Tejeda et al., 2018:16). (Zonas inferiores parduzcas con franjas pálidas en cubiertas marginales y zona superciliar).
    • S. z. zonaris (Shaw, 1796); Tierras bajas de Bolivia (Kratter, 1993:124), sur de Brasil, centro y este de Paraguay (Hayes, 1995:66) y noreste de Argentina (Misiones, Departamentos de Iguazú, Libertador General San Martín y Cainguas) (Chebez, 1996:135).
  • Vencejo de collar (Streptoprocne zonaris)


    Nouveau recueil de planches coloriées d’oiseaux. Temminck, C. J (1838) Lámina 195 (Cypselus collaris)

    El Vencejo de collar (Streptoprocne zonaris) es una especie neotropical de gran tamaño, predominantemente de color negruzco, que presenta un collar blanco distintivo que rodea la nuca y la parte superior del pecho. Esta especie, de comportamiento gregario, posee una amplia distribución geográfica y altitudinal, extendiéndose desde México y las Antillas hasta el norte de Argentina, ocupando tanto regiones tropicales como templadas. Además, exhibe diversas estrategias migratorias a lo largo de su rango de distribución, con algunas poblaciones que realizan migraciones altitudinales, mientras que otras permanecen sedentarias (Roper, 2020).
    Durante el día, es común observar a estos vencejos formando bandadas de hasta 200 individuos, volando continuamente en búsqueda de insectos voladores, que constituyen su principal fuente de alimento. Su vuelo se caracteriza por la forma de su cola, generalmente truncada o ligeramente redondeada, y sus alas, que pueden ser estrechas y curvadas o más anchas cuando extienden las secundarias durante el planeo (Slud, 1964: 139).

    NOMBRES COMUNES: Vencejo de collar (Argentina, Cuba, República Dominicana, Uruguay); Vencejo collarejo (Colombia, Nicaragua); Vencejón collarejo (Costa Rica); Vencejo collar blanco (Honduras, Perú, Paraguay, Uruguay); Vencejo cuelliblanco (México); Vencejo grande (Venezuela); también: Aguacil, Chirrío, Golondrina collareja, Vencejo de collar blanco (Chebez, 1996:135; de la Peña & Salvador, 2020:257); En Brasil: Andorinhâo, Andorinha-coleira, andorinhão-de-coleira, andorinhão-de-coleira-branca, andorinhão-foguete, gaivota, taperaçu, taperaçu de coleira branca; En guaraní: «Mbyju’i mbopi guasu»

    EN OTROS IDIOMAS:

    BREVES APUNTES HISTÓRICOS:

  • Vencejo de tormenta | Bibliografía


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  • Vencejo de tormenta | Distribución


    InfoNatura: Animals and Ecosystems of Latin America 2007

    Se distribuye en áreas boscosas de zonas llanas que incluyen este y sur de Bolivia (Remsen & Traylor, 1983:96), hasta Paraguay (Brooks et al., 1993:118; Hayes, 1995:101), centro (Contreras et al., 2014:325; Cintra & Yamashita, 1990:12), sur y sureste de Brasil (Pacheco et al., 1996:5; 1997:3; Belton, 1984:567) y el norte de Argentina, abarcando las provincias de Jujuy, Salta (Darlington, 1931:391), Formosa, Corrientes (Contreras & Contreras, 1990) y Misiones, extendiéndose hasta las provincias de Santa Fe, aunque sólo en el norte (Ocampo) (Hartert & Venturi, 1909:224), Córdoba (Nores & Yzurieta, 1981:36; Miatello, 1991:3), Santiago del Estero –en Isca Yacu– (Hartert & Venturi, 1909:224; Nores et al., 1991:172), Catamarca –en el noreste– (Olrog, 1979:139) y Tucumán (Lillo, 1905:58). (Contreras et al., 2014:325)
    Al menos en parte migratorio, cruza el ecuador (Collins, 1968:134), para llegar a Roraima a partir de mayo; registrados en el invierno austral en Panamá (agosto de 1923 y 1975), el norte de Colombia (la mayoría de los registros en agosto) (Darlington, 1931:391), Venezuela (mediados de septiembre) y Surinam (Haverschmidt y Mees, 1968:172). (Sick, 1997:430; del Hoyo et al., 2020; Ridgely & Gwyne, 1989:203)

    Durante la primavera austral vuelve a la zona sur del trópico y subtrópico, y se lo encuentra principalmente en tierras bajas (800-900 msnm). La muda y reproducción comienza alrededor de octubre-noviembre y finaliza en enero (Marín, 1997:437; Chantler & Driessens, 2000:194).

    Distribución geográfica en Argentina (Sferco & Nores, 2003:25; Remsen et al., 2020; de la Peña, 2020:263; de la Peña, 1993:94; de la Peña, 2015:339).
    Chaetura meridionalis (Hellmayr, 1907) en las Provincias de: Jujuy, Salta, Misiones, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Norte de Corrientes, Norte de Santa Fe, Corrientes, Norte de Córdoba y Buenos Aires

  • Vencejo de tormenta | Comportamiento


    Se lo encuentra generalmente en pequeños grupos (de hasta 20 individuos) (Salvador et al., 2017:52; Sferco & Nores, 2003:25), volando a grandes velocidades. Come, bebe y se aparea en el aire (Chantler & Driessens, 2000:194)
    Vuelo rápido, sinuoso por lo general, a gran altura. Se posa verticalmente colgándose con las uñas en las paredes rocosas o de los huecos de los árboles en los que anidan (Carma, 2009:217).
    Se oculta en pozos o troncos huecos (Narosky & Chebez, 2002:62).

    VOCALIZACIONES

    Descrito de diversas formas: como “chu-chu-chu” precedido de un traqueteo (Chantler & Driessens, 2000:194 ; del Hoyo et al., 2020). En vuelo emite agudos “tip…tip..tli..bip..tip..tlip” (Wetmore, 1926:23; Sick, 1993:319; Sick, 1997:430; Belton, 1984:567; Narosky & Chebez, 2002:62; de la Peña, 2015:339; de la Peña, 2016:493; de la Peña, 2020:263).

     

    ALIMENTACIÓN

    Se desconocen todos los aspectos de su dieta pero es probable, que al igual que sus congéneres, se alimente principalmente de insectos y otros artrópodos. Generalmente se observa en bandadas relativamente pequeñas, que a menudo buscan alimento a poca altura sobre las casas en entornos urbanos (especialmente en condiciones nubladas o húmedas), observándose reuniones más grandes (hasta 700) en el sudeste de Brasil, aparentemente justo antes de la migración hacia el norte.
    Caza al vuelo por la mañana y al anochecer, por encima de las copas de los árboles (del Hoyo et al., 2020; Carma, 2009:217; de la Peña, 2020:263). Obs. por Bodrati & Salvador (2015:82) en Área Experimental Guaraní (Guaraní) alimentándose de termitas.

    REPRODUCCIÓN

    La especie se reproduce en Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil (Wetmore, 1926:233; Sferco, 2017:269; Oniki et al., 1992:65; Marín, 1997:437-439). En su área de distribución, cría una vez al año (Sick, 1948:517; Sick, 1959:471; del Hoyo et al., 2020; Oniki et al., 1992:65). El período reproductivo comienza en octubre-noviembre y finaliza en enero. En Argentina, los nidos han sido observados en varias provincias durante el verano austral, de octubre a enero, coincidiendo con el fin de la estación seca e inicio de las lluvias (Marín, 1997:437; de la Peña, 2020:263; Sferco, 2017:269).
    El nido, en forma de copa, se construye con tallos de Burití, fibras de hojas adheridas a un tronco usando saliva adhesiva (Sick, 1948:517), y puede ubicarse en chimeneas, aleros de edificios o palmeras como Mauritia y Syagrus (Dubs, 1992:54; de la Peña, 2020:263; Belton, 1984:567; Carma, 2009:217). Los nidos son reutilizados hasta que se desprenden, pero se reconstruyen en el mismo sitio (Sick, 1959:471).
    La hembra incuba entre 3-5 huevos blancos (Sick, 1948:517; Sick, 1959:471; Chantler & Driessens, 2000:195; Carma, 2009:217; del Hoyo et al., 2020), mientras que ambos padres alimentan a los pichones.

    (Sick, 1948: 516)
  • Vencejo de tormenta | Descripción


    © Nick Athanas. Sick’s Swift (Chaetura meridionalis). Trilha dos Tucanos, São Paulo, Brazil. 17 de septiembre 2023. Algunos derechos reservados

    (del Hoyo et al., 2020; de la Peña, 2015:339 ; de la Peña, 2020:263; Chantler & Driessens, 2000:194; Carma, 2009:217; Belton, 1984:567; Narosky & Chebez, 2002:62)
    Sexos similares.
    Vencejo de tamaño mediano con cola corta y cuadrada, cabeza protuberante y forma de ala distintiva, enganchada en el ala exterior y con ala media abultada cortando el cuerpo.
    El adulto tiene lores, frente, coronilla y coberteras auriculares de color oliva brillante de color marrón grisáceo, parche ocular negro, garganta de color marrón grisáceo pálido (a veces blanquecina). En algunos ejemplares, la garganta puede ser blanca (Marín, 1997:431).
    El manto y la nuca son uniformes en la parte superior de la cabeza, mientras que la parte superior de la espalda se distingue por ser marrón grisáceo pálido, aclarando progresivamente hacia las cubiertas caudales superiores. La garganta se presenta uniforme, obscureciéndose en el borde inferior y tornándose marrón grisáceo oscuro en el vientre y la cloaca, para volver a un tono más claro en las cubiertas subcaudales.
    La parte superior de las alas exhiben una uniformidad típica. Las remeras son negro-marrón, más oscuras las remeras primarias externas y ligeramente más marrones las remeras secundarias, con un brillo oliváceo notable. Los vexilos internos son de color marrón grisáceo pálido, y las cubiertas alares se oscurecen progresivamente hacia las cubiertas alares menores y el álula, siendo las del borde delantero marrón grisáceo con bordes más claros. Las plumas de las remeras terciarias, en particular sus vexilos internos, son más claras, mostrando un tono marrón grisáceo. La zona inferior de las remeras son más claras y grises que la parte superior, manteniendo uniformidad con sus respectivas cubiertas alares.
    Cola corta, cuadrada, de color marrón grisáceo (más pálida que las remeras), con espinas cortas y más débiles que en otras especies (las espinas más largas en las rectrices centrales).
    Vientre castaño claro.
    Tarsos marrón rojizo oscuro, con dedos finos y débiles, no aptos para posarse. Pico negro e iris castaño- grisáceo.

    (Darlington, 1931:391-392; Chantler & Driessens, 2000:194; Marin, 1997:436; Dubs, 1992:54; Wetmore, 1968:238)

  • Vencejo de tormenta | Taxonomía


    Monotípico

    Protónimo: Chaetura andrei meridionalis (SIB, 2024)

    NOTA TAXONÓMICA:
    Según el autor, (Marín, 1997:435) «Antes de que Hellmayr (1907) describiera la subespecie C. a. meridionalis, la población brasileña de este taxón fue tratada durante más de 87 años como sinónimo
    de Hirundo pelasgia, Cypselus pelasgius, Chaetura poliura y Chaetura pelasgia (p. ej., Wied, 1820, 1830; Pelzeln, 1871; Ihering, 1899). Así, durante esos años, este taxón fue clasificado como Vencejo de Chimenea (Chaetura pelagica). Sin embargo, cuando Hellmayr describió a C. andrei meridionalis, procedente del noroeste argentino, la consideró una población sureña de C. andrei. Observó que ambas poblaciones tenían la corona y el manto de color marrón hollín con un brillo verdoso bronceado claro, pero que la población del sur se diferenciaba de la población del norte principalmente por su mayor tamaño y por ser «quizás un tono más claro» (Hellmayr 1907, 1908). bis I P. modesta), etc. Este patrón biogeográfico merece una mayor investigación.
    Sin embargo, sugiero que C. meridionalis se trate como una especie diferente de C. pelagica en espera de análisis adicionales (por ejemplo, bioquímicos, vocales, etc.). Sugiero que el nombre en inglés sea Sick’s Swift en reconocimiento a los estudios de Helmut Sick sobre esta especie y muchas otras aves sudamericanas».