• Cuclillo chico | Distribución


    InfoNatura: Animals and Ecosystems of Latin America [web application]. 2007. Version 5.0 . Arlington, Virginia (USA): NatureServe. Available: http://www.natureserve.org/infonatura. (Accessed: August 6, 2011).

    (Pinto, 1978:156; Sick, 1993:282; Sick, 1997:387; Stotz et al., 1996:314; Erritzoe et al., 2012:286; Contreras et al., 2014:278; Payne, 2020)
    Endémica de Sudamérica, se distribuye desde el norte y este de Bolivia hacia el sur, en Paraguay, Argentina (norte y centro), el sudeste de Brasil (de forma parcheada) y Uruguay. Durante el invierno austral, la especie migra hacia el centro y oeste de Brasil, el este y norte de Bolivia, el noreste de Perú —donde es rara— (Schulenberg et al., 2007:182) y el extremo sureste de Colombia.
    La especie se encuentra en Paraguay, con excepción del extremo noroeste (Hayes, 1995:99), y es escasa en Uruguay (Gore y Gepp, 1978), aunque se han registrado varios avistamientos recientemente (Azpiroz & Menéndez, 2008:43). En Argentina, su presencia se extiende por el centro y norte del país, alcanzando hasta el sur de Río Negro (Salvador & Narosky, 1987:10; de la Peña, 2012:60; Contreras et al., 2014:278). En Brasil, la especie aparece de forma marginal, escasa y localizada en el sudeste, particularmente en los estados de Santa Catarina y Rio Grande do Sul (Belton, 1984:541), así como en Mato Grosso do Sul (Straube & Bornschein, 1995:211), São Paulo (Schunck et al., 2022:122), y en los estados de Bahía y Goiás (Sick, 1993:282; Sick, 1997:387).

    DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA EN ARGENTINA
    (Olrog, 1959:145; Olrog, 1979:124; de la Peña, 2015:301; de la Peña, 2020:86).
    (Coccycua cinerea Vieillot, 1817) Desde el norte del país Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, La Pampa, San Luis, San Juan, Mendoza, Río NegroNeuquén
    (Erritzoe et al., 2012:286); Escaso en Formosa (di Giácomo, 2005:287), Santa Fe y Entre Ríos (de la Peña, 2006:59); Bastante común en Santiago del Estero (Nores et al, 1991); aparentemente raro, pero posiblemente infraregistrado, en la provincia de Chaco (Contreras, 1990); bastante escaso en Córdoba (Nores et al., 1983). Menos de 0.15 indiv/ha en un estudio en Salta (Capurro & Bucher, 1988:42).

    CITAS Y OBSERVACIONES EN LAS PROVINCIAS

    MIGRACIONES
    Según Di Giacomo, (2005:287), Short (1975:230, y Payne 2020) sería migratoria en el extremo sur de su distribución (Stotz et al., 1996:314; del Hoyo, 2020:169). Los registros del este de Perú, y posiblemente también de Colombia, indican posibles movimientos migratorios o quizás vagancia. También se ha registrado en el noreste de Brasil, en los estados de Bahía, Ceará y Paraíba (Medcraft, 2009:15).
    En Paraguay aunque cuenta con registros de invierno, posiblemente sería un migrante austral (Hayes, 1995:99). En el chaco seco salteño es migratorio, siendo escaso en verano y a comienzos del otoño (Capurro & Bucher, 1988:42). Para la provincia de Chaco se considera residente permanente, con registros para los meses de marzo, mayo, julio y octubre (Contreras et al. 1990), pero visitante estival en Santiago del Estero (Nores et al. 1991).

    HÁBITAT
    La especie ocupa una variedad de hábitats, incluyendo bosques arbustivos, matorrales chaqueños, bosques tropicales caducifolios, bosques de galería y ribereños, desde tierras bajas hasta los 900 m s. n. m., aunque en Bolivia se ha registrado solo hasta los 500 m s. n. m. (Short, 1975:230; Stotz et al., 1996:314; Erritzoe et al., 2012:286; Payne, 2020). En Argentina, habita en ambientes como las Pampas, sabanas, el Chaco y el Monte, incluyendo blanquizales, chircales con urunday, sabanas ecotonales y de ñandubay, así como áreas arbustivas abiertas, como Cancha Bolivia y márgenes de caminos (Barnett & Pearman, 2001:45; Di Giacomo, 2005:287; de la Peña, 2015:301; de la Peña, 2020:83).

  • Cuclillo chico | Comportamiento


    Diversos autores coinciden en caracterizarlo como solitario, aunque ocasionalmente se lo observa en parejas. Su comportamiento es reservado y difícil de detectar, ya que permanece oculto entre el follaje, desplazándose principalmente por la parte media y baja de los árboles, arbustos y matorrales (de la Peña, 2020:82; Di Giacomo, 2005:287).
    Erritzoe (2012:286) lo describe como esquivo, solitario, a veces en parejas, oculto entre la vegetación a alturas de 2 a 5 metros, aunque puede ubicarse en estratos más altos durante el invierno austral en la Amazonía. Es posible observarlo ocasionalmente tomando sol en las copas de los árboles. Su vuelo suele ser bajo y directo, y durante la temporada reproductiva emite vocalizaciones a lo largo del día (Wetmore, 1926:189; de la Peña, 2015:301; 2020:82; Salvador et al., 2017:45; Di Giácomo, 2005:287). Además, puede integrarse esporádicamente a bandadas mixtas en otoño (Di Giacomo, 2005:287).

    VOCALIZACIONES

    Sonoro y áspero “cherro..cherro.. cherro”, como el de C. americanus pero sin cloqueo al final. Lo repite de 3-6 veces de forma esporádica (de la Peña, 2015:301; de la Peña, 2020:83; Payne, 2020).

     

    ALIMENTACIÓN

    Los estudios revisados coinciden en señalar que la alimentación de los ejemplares analizados se basa fundamentalmente en insectos y sus larvas (Payne, 2020). Investigaciones de De la Peña (2020:83) y Aravena (1928:159) revelan la presencia de larvas de lepidópteros del género Colias, así como restos de coleópteros indeterminados, fragmentos vegetales y piedritas en contenidos estomacales recolectados en Tigre (F.C.C.A.), en marzo de 1922. La proporción de los componentes del contenido estomacal fue estimada en un 95 % de origen animal, 2 % vegetal y 3 % mineral.
    Por su parte, Zotta (1940:405) documentó un caso en el que el contenido estomacal de un ejemplar capturado el 14 de febrero de 1934 en el Delta del Paraná, Buenos Aires, consistía exclusivamente en 19 orugas de Hylesia nigricans (Gata peluda).
    Asimismo, De la Peña, citado en De la Peña y Salvador (2010), señala el consumo de arácnidos y orugas. A su vez, Salvador et al. (2017:45) describen una dieta entomófaga diversa, incluyendo Blattodea (Isoptera: termitas aladas), Coleoptera (Curculionidae, Scarabaeidae), Lepidoptera (orugas velludas y verdes, adultos de Hesperiidae y Pieridae: Colias lesbia, en sus fases adulta y larval), Mantodea (Mantidae) y Orthoptera (Acrididae, Tettigoniidae). Esta composición es reafirmada por Salvador & Salvador (en De la Peña & Salvador, 2010), quienes también mencionan la ingesta de representantes de los órdenes Coleoptera, Lepidoptera, Mantodea y Orthoptera. Finalmente, Bodrati y Salvador (2015:82) destacan específicamente la inclusión de termitas en la dieta.

    REPRODUCCIÓN

    El nido presenta una estructura sencilla, consistente en una plataforma simple, ovalada y plana construida con ramas —en ocasiones espinosas— revestida internamente con hojas, paja de gramíneas, nervaduras foliares, hojas y/o pecíolos. Ubicada generalmente en arbustos o árboles (Payne, 2020). Suelen localizarse entre 0,75 y 5 metros de altura, en arbustos o árboles, ya sea en horquetas expuestas o semiocultas, a veces cubiertas por vegetación trepadora, particularmente en ambientes arbustivos abiertos (de la Peña, 2013:173; 2015:301; 2020:83; Erritzoe, 2012:286).
    En la provincia de Córdoba, Salvador (2011:103) documentó su construcción en distintas especies vegetales: *Celtis spinosa* (n=6), *Geoffroea decorticans* (n=5), *Schinus longifolia* (n=4), *Jodina rombifolia* (n=2), *Arundo donax* (n=1) y *Condalia microphylla* (n=1). La altura de los nidos varía entre 1,50 y 5,00 metros.
    En cuanto a sus dimensiones, los nidos presentan un diámetro total de entre 10 y 15 cm, un diámetro interno de 8 cm, una altura de entre 3 y 8,5 cm, y una profundidad de entre 0,5 y 3,5 cm. La construcción del nido demanda entre 6 y 8 días (Erritzoe, 2012:286; de la Peña, 2013:174).
    Los nidos pueden contener entre 1 y 4 huevos, y hasta 3 pichones. La puesta se realiza en días consecutivos durante un período de 6 a 8 días, consistiendo en 3 a 4 huevos de color blanco, ocasionalmente con depósitos calcáreos del mismo color, con forma ovoidal o elíptica. Las medidas de los huevos son: promedio de 24,7 × 19,0 mm, con un rango de 23,6 a 28,2 × 18,5 a 19,6 mm (n=8). El peso promedio es de 4,7 g, con un rango de 4,0 a 5,4 g (n=8) (Di Giacomo, 2005:287).
    El período de incubación dura entre 12 y 13 días, y los pichones permanecen en el nido entre 13 y 15 días (Salvador, 2011:103; de la Peña, 2013:174). Las cáscaras de los huevos eclosionados no son retiradas del nido (Hartert & Venturi, 1909:231; Pereyra, 1937; Short, 1975:230; Di Giacomo, 2005:287).
    En Argentina, la temporada reproductiva se extiende de octubre a marzo. Se han localizado nidos en las provincias de Tucumán, Formosa, Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Buenos Aires. Erritzoe (2012:286) indica que en el oeste de Paraguay la reproducción ocurre entre diciembre y enero, y en Argentina, en enero en Entre Ríos. También se han observado nidos y huevos de octubre a diciembre en Santa Fe, y de noviembre a diciembre en Formosa. En Córdoba, Salvador (2011:103) reporta actividad reproductiva de noviembre a febrero.
    Ambos miembros de la pareja participan en la alimentación de los pichones. Para una descripción más detallada sobre la reproducción de esta especie en Argentina, véanse los trabajos de de la Peña (2013:173), Babarskas et al. (2003:82), Di Giacomo (2005:287), Salvador (2011:103) y Sia et al. (2021).
    De acuerdo con de la Peña (2013:174) y Salvador (2011:103), «los pichones nacen con los ojos semiabiertos, piel oscura con tonalidad verdosa, y un plumón largo de color gris claro. La comisura y el pico presentan un color natural, mientras que el paladar es rosado, con seis puntos blancos (cuatro grandes y dos pequeños), y dos adicionales en la lengua. El resto de la cavidad bucal, incluida la lengua, es rosado».

    • A los 3 días: ojos completamente abiertos de color marrón; patas oscuras; vocalización presente; pico gris oscuro con comisura más clara; escaso plumón gris claro; piel oscura con pliegues verdosos; aparición de vainas grises en las plumas primarias; las láminas aún poco visibles.
    • A los 6 días: aparición de las láminas blancas de las plumas ventrales; flancos con tonalidades ocráceas-canelas; desarrollo de láminas en las plumas de la cabeza, dorso, alas y cola, con coloración parda.
    • A los 7 días: se observa una mancha negra en la punta de la lengua y dos adicionales (una redonda y otra transversal) en la parte superior y posterior; realizan movimientos de extensión cefálica que les permiten tocar el dorso con la cabeza.
    • A los 8 días: el cuerpo está completamente emplumado; el pico se torna negro; la región dorsal presenta un tono gris pardusco; garganta y pecho, gris claro; abdomen, blanquecino ocráceo; alas pardas y cola gris pardusca. Ante perturbaciones, los pichones pueden abandonar el nido.
    • A los 9 días: el plumaje se asemeja al del adulto, sin manchas blancas en la cola. A esta edad, el nido suele estar considerablemente sucio debido a la acumulación de materias fecales».

    Durante este periodo, los padres alimentan a los pichones con orugas, insectos y arañas.

  • Cuclillo chico | Descripción


    © Animalia (2025). Coccycua cinerea en Camba Trapo, Corrientes, Argentina. Algunos derechos reservados

    El adulto mide entre 23 y 25 cm de longitud y presenta un peso aproximado de 45 g (Payne, 2020; de la Peña, 2015:301). Su plumaje dorsal es predominantemente gris pardusco, con la cabeza de tonalidad gris plomiza (de la Peña, 2020:82), mientras que la región ventral incluye la garganta y el pecho de color gris pardusco claro, el abdomen blanquecino ocráceo y las zonas inferiores (vientre y subcaudales) amarillentas (de la Peña, 2015:301; 2020:82).
    Las alas son de color pardo y la cola, de tonalidad gris pardusca oscura, presenta una punta blanca, aunque en individuos juveniles esta puede estar ausente y presentar, en cambio, barras negras finas cerca del extremo (Payne, 2020). En cuanto a las partes desnudas, se reporta el pico encorvado de color negro (de la Peña, 2015:301; Salvador et al., 2017:45), patas grises o pardo grisáceas con tintes oliváceos oscuros (Salvador et al., 2017:45; de la Peña, 2020:82), iris rojo y anillo ocular del mismo color (de la Peña, 2020:82; Salvador et al., 2017:45). El juvenil se distingue por un tono rufo en el dorso, cola sin punta blanca y un patrón barrado en la parte distal (Payne, 2020).

    (Blendinger, 2005:578; Salvador et al., 2017:45)

  • Cuclillo chico | Taxonomía


    Protónimo: Coccyzus cinereus

    La especie fue anteriormente ubicada en el género Coccyzus (Payne, 2020) y mantiene una estrecha relación filogenética con Coccyzus pumilus. Actualmente, es considerada monotípica (Payne, 2015:91; del Hoyo, 2020:169).
    Sibley y Monroe (1990) propusieron que C. pumilus y C. cinerea conforman una superespecie, una postura que se alinea con la clasificación de Peters (1945), quien incluyó a ambas dentro del género Coccyzus, criterio que fue seguido por diversos autores en trabajos posteriores (Contreras et al., 2014:278). Sin embargo, estudios moleculares más recientes realizados por Sorenson & Payne (2015:89) respaldan la reasignación de ambas especies al género Coccycua.

  • Cuclillo chico (Coccycua cinerea)


    ©  John Gerrard Keulemans (1842–1912). Hudson W. & Sclater, PL. (1889). Argentine Ornithology. A descriptive catalogue of the birds of the Argentine Republic. Vol II: lámina XIII

    Ave poco conocida que se confunde fácilmente con un tordo debido a su plumaje generalmente opaco, cola irregular, pico corto y oscuro e iris rojizo. La especie se distribuye desde el norte de Argentina hasta el norte de Bolivia, pero los registros de gran parte de Brasil, incluida la Amazonia, parecen representar aves migratorias, aunque la teoría de que esta especie sea una migrante austral ha sido difícil de comprobar. Incluso en sus zonas de reproducción, el cuclillo cenizo es un ave esquiva y poco frecuente de avistar.

    Nombres comunes: Cuclillo chico (Argentina, Paraguay); Cuco cenizo (Colombia); Cuclillo gris (Perú, Uruguay); Cuclillo ojo colorado (Uruguay); Cuclillo ceniciento, Pavita de monte, Pequeña urraquita, Urraca chica. (de la Peña, 2020:82); en Brasil: Papa-lagarta-cinzento. En guaraní le dicen “Tuja Kue ”

    En otros idiomas

    Breves Apuntes Históricos

  • Yasiyateré chico | Bibliografía


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  • Yasiyateré chico | Conservación


    ESTADO DE CONSERVACIÓN SEGÚN BIRDLIFE INTERNATIONAL: PREOCUPACIÓN MENOR

    (BirdLife International, 2025)

    Esta especie tiene un rango de distribución extremadamente grande y por lo tanto no se aproxima a los umbrales de vulnerabilidad bajo criterio de tamaño de la extensión de la población (Extensión < 20.000 km² combinado con una declinación o fluctuación del tamaño de la extensión, extensión/calidad del hábitat, o tamaño de la población y un pequeño número de localizaciones o con fragmentación grave). El tamaño global de la población no ha sido cuantificado; sin embargo, se la describe como una especie «poco común y de distribución fragmentada» (Stotz et al., 1996:168), y se estima que la pérdida de hábitat adecuado podría alcanzar entre un 20% y 22,9% en un período de tres generaciones (13 años), principalmente como resultado de la deforestación en la Amazonía (Soares-Filho et al., 2006; Bird et al., 2011). Esta pérdida proyectada sugiere una disminución poblacional menor al 25% en ese mismo lapso.
    Dado que no se cree que la población de individuos maduros se aproxime a los umbrales de amenaza (<10.000 individuos con una disminución >10% en diez años o tres generaciones), la especie ha sido evaluada como de «Preocupación Menor» (Least Concern). Aunque se sospecha que la población está disminuyendo, esta disminución no se considera suficientemente rápida como para cumplir con los criterios de amenaza bajo la tendencia población al no alcanzar los umbrales de Vulnerabilidad bajo el criterio de tendencia poblacional (disminución > 30% en diez años o en tres generaciones).
    Por estas razones, la especie es evaluada como “común” (Stotz, 1996:168) y de “preocupación menor” según UICN (API) (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Lista Roja de la UICN publicada en https://www.iucnredlist.org. Actualización en tiempo real.

    Estado de Conservación en Argentina (SIB)
    No Amenazada (NA – LC) Esta categoría es equiparable a la de Preocupación Menor (LC) de UICN.

  • Yasiyateré chico | Distribución


    InfoNatura: Animals and Ecosystems of Latin America [web application]. 2007. Version 5.0 . Arlington, Virginia (USA): NatureServe. Available: http://www.natureserve.org/infonatura. (Accessed: August 6, 2011).
    El «Dromococcyx pavoninus», comúnmente conocido como Yasiyateré Chico, endémica de las Américas, extendiéndose al este de los Andes desde Colombia hasta el noreste de Argentina (Lowther, 2020). Su presencia es discontinua, con poblaciones aisladas que abarcan Colombia, Venezuela, Guyana, Guayana Francesa, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay y Argentina (Stotz et al., 1996:314; de la Peña, 1999:85, 2015:309 y 2020:127; Bareiro-Guiñazú & Repetto, 2021:109).
    En Colombia, destaca la reciente identificación de una población en la Cordillera Central, Departamento de Antioquia, entre los 1450 y 1825 msnm (Cuervo et al., 2008:528), además de registros aislados en la Sierra de Perijá, donde existe un ejemplar colectado en 1941 en el lado colombiano (Donovan, 2012:143; Hilty, 2003:356). En Venezuela, ha sido reportado en ambas vertientes de los Andes en Mérida, así como en las cordilleras costeras e interiores de Aragua y Miranda (Hilty, 2003:356), con registros entre los 350 y 1950 msnm, dependiendo del sector del Orinoco (Hilty, 2003:356; Meyer, 1978:115).
    En Ecuador, su presencia es escasa, limitada a un ejemplar recolectado en 1923 en Napo (Ridgely & Greenfield, 2001) y un avistamiento en la Cordillera del Cóndor (Schulenberg & Awbrey, 1997:169). La distribución es más continua desde el noreste del Perú hacia el este y sur de Brasil y norte de Bolivia, con registros hasta 900 msnm en bosques de tierras bajas, particularmente asociados con bambú en el sur del Perú (Schulenberg et al., 2007:186).
    En Brasil, se lo encuentra en la Amazonía y en estados como Mato Grosso, Goiás, Minas Gerais, São Paulo, Paraná y Río de Janeiro (Sick, 1993:285 y 1997:390; Payne, 2005:190). También está presente en el este de Paraguay, especialmente en el Chaco húmedo y en regiones como Alto Paraná y el centro del país (Hayes, 1995:65), y en Argentina, donde se concentra en la selva Paranaense de Misiones, con registros adicionales en Corrientes y los esteros del Iberá (Darrieu & Martínez, 1984; Giraudo et al., 2006; Bareiro-Guiñazú & Repetto, 2021).
    Aunque se considera raro y difícil de detectar, probablemente debido a su comportamiento esquivo y vocalizaciones discretas, grabaciones recientes en sitios como San Isidro y La Azulita (Venezuela) o Reinita Cielo Azul (Colombia) han permitido ampliar su conocimiento (Boesman, 1998:38; Freeman et al., 2012:13).

    DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA EN ARGENTINA
    En Argentina, se encuentra principalmente en la provincia de Misiones, donde se han registrado numerosos avistamientos, y en el noreste de Corrientes, en ambientes de selvas y bosques ribereños asociados a los ríos Paraná y Uruguay (Bareiro-Guiñazú & Repetto, 2021:109; de la Peña, 1999:85; de la Peña, 2015:309; de la Peña, 2020:127). Asimismo, se documenta un registro aislado en los esteros del Iberá, en Corrientes (Giraudo et al., 2006) y otro de un un ejemplar muerto en la ciudad de Resistencia, provincia de Chaco (aproximadamente 200 km al oeste del registro más cercano ubicado en la isla de Apipé, provincia de Corrientes, Argentina (eBird: Luque 2020) tratándose posiblemente de un desplazamiento incidental fuera de su área de distribución habitual (Bareiro-Guiñazú & Repetto, 2021:109). (enlaces a citas y coordenadas)

    HÁBITAT

    habita predominantemente el sotobosque de selvas tropicales húmedas siempreverdes de tierras bajas, así como bosques montanos siempreverdes y matorrales densos secundarios, desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 1.600 m s.n.m., con registros ocasionales hasta los 1.900 m en Venezuela (Payne, 2005:190; Stotz et al., 1996:34). Esta especie ha sido también documentada en microhábitats específicos como bosques con presencia de bambú y vegetación densa, y en zonas transicionales o estacionalmente inundadas, especialmente donde abundan plantas como Heliconia y Ficus, preferentemente cercanas a fuentes de agua (Payne, 2005:190).
    En el noreste de Argentina, se la asocia principalmente a la selva Paranaense y bosques secundarios, incluyendo selvas en galería a lo largo de los ríos Paraná y Uruguay, capueras, remanentes boscosos y bordes de selva (Barnett & Pearman, 2001:46; Bareiro-Guiñazú & Repetto, 2021:109; de la Peña, 2020:127).

    Ecorregiones: Selva Paranaense (Barnett & Pearman, 2001:46).

  • Yasiyateré chico | Comportamiento


    Se trata de una especie poco conocida, que generalmente se observa en el suelo o en el sotobosque, donde presumiblemente se alimenta (Payne, 2005:190; Lowther, 2020). Es astuta, escurridiza y de hábitos solitarios, con presencia habitual en la vegetación baja o media. Su vocalización ocurre principalmente durante las primeras horas de la mañana, al atardecer y durante la noche, aunque con escasa regularidad, salvo al inicio de la temporada de lluvias.
    Durante el canto, exhibe un comportamiento distintivo: extiende y agita espasmódicamente las grandes plumas del álula, mantiene la cola dirigida hacia abajo y despliega las plumas de la rabadilla de forma inflada —simulando estar rotas— mientras se posa sobre una rama horizontal oculta, a una altura de entre 3 y 9 metros dentro de vegetación densa.
    Su vuelo es característico, con un movimiento de alas altas similar al de una mariposa, compuesto por aleteos lentos y mecánicos; las alas parecen tocarse brevemente por encima de la espalda, mientras la cola permanece ligeramente extendida.
    La dieta parece ser similar a la del Yasiyateré grande. Esta especie es un parásito de cría, seleccionando preferentemente nidos de especies más pequeñas, como antbirds y flycatchers, especialmente aquellos con estructuras en forma de bolsa o monedero. Deposita huevos blancos, y el polluelo, una vez eclosionado, aparentemente elimina a las crías del hospedador (Hilty, 2003:356).
    Debido a su comportamiento esquivo, suele detectarse únicamente por su vocalización al amanecer o al anochecer. Habita bordes de bosques densos, enmarañados y zonas de bosque secundario cerrado (Sick, 1997:390).

    VOCALIZACIONES

    El canto típico del Yasiyateré chico consiste en cuatro notas silbadas de tono relativamente agudo: «fee fee, feefee», siendo la segunda y la cuarta las más altas en tono (Payne, 2005:190). Esta estructura es similar a la del Crespín (Dromococcyx phasianellus), aunque este último suele emitir solo tres notas y finaliza con un trino tembloroso, ausente en D. pavoninus (Payne, 2005:190; Schulenberg et al., 2007:186). El canto también ha sido descrito como un silbido agudo de cuatro a cinco sílabas, con timbre similar al del Crespín (Sick, 1993:285; 1997:390), o bien como una secuencia plana: «püü pee, püü-pe’pe», donde la primera y tercera notas son las más graves, y las restantes están medio tono por encima (Hilty, 2003:356).

    La vocalización es más frecuente durante la noche (Lane, en Schulenberg et al., 2007:186) y antes del amanecer (Boesman, 1998:38). En la región andina y la Cordillera Costera de Venezuela, se presenta de forma irregular entre finales de enero y fines de mayo o junio, aunque se han registrado cantos ocasionales hasta noviembre o diciembre (Hilty, 2003:356; Boesman, 1998:38). En el norte de Venezuela, la vocalización coincide con el inicio de la temporada de lluvias (Schulenberg et al., 2007:186). Durante el canto, el ave se posa en ramas horizontales ocultas entre la vegetación, a 3–9 m del suelo, con la cola apuntando hacia abajo, las plumas de la grupa erizadas y las del álula extendidas y en movimiento (Hilty, 2003:356). En Argentina, el canto ha sido descrito como similar al del Crespín (Tapera naevia), pero con tres notas adicionales al final: «Fie fii fififi…fie fii fififi» (de la Peña, 2015:309; 2020:127).

     

    ALIMENTACIÓN

    Se dispone de escasa información sobre la biología de la especie (Lowther, 2020). La dieta está compuesta principalmente por insectos, con una preferencia por ortópteros (Payne, 2005:191). Observaciones de ejemplares recolectados en Mato Grosso, Brasil (Schubart et al., 1965:153), revelan una dieta variada que incluye escorpiones (2 ejemplares, posiblemente de dos especies distintas), arañas (7 ejemplares de 8–15 mm), ortópteros (6 ejemplares de Tettigoniidae = Locustidae), y un hemíptero de 6 mm. En otra muestra del 8 de febrero de 1952 (MT. Pindaíba, espécimen n.º A. 1992), se registraron: chilópodos (4 ejemplares de Cryptopidae, Otocryptops ferrugineus de 25–50 mm), arañas (6 ejemplares, uno de 7 mm), ortópteros (4 Acridiidae de tamaño medio y restos de 1 Tettigoniidae de 25 mm), una blátida, un dermáptero (Forficulidae), tres hemípteros pequeños y coleópteros (7 Carabidae de 7 mm y restos de otros 8, probablemente también Carabidae de 5–7 mm).

    REPRODUCCIÓN

    Dromococcyx pavoninus es una especie parásita de cría obligada (Lowther, 2020), que deposita sus huevos en nidos ajenos, especialmente en los de paseriformes suboscinos que construyen nidos colgantes en forma de bolsa. Entre las especies hospedadoras confirmadas se incluyen: Mosqueta corona parda (Leptopogon amaurocephalus), Pecho colorado (L. superciliaris), Mosquero aceitunado (Mionectes oleagineus), Mosqueta de anteojos (Hemitriccus diops), Mosqueta cabeza canela (Poecilotriccus plumbeiceps), Mosqueta enana (Myiornis auricularis) y Choca amarilla (Dysithamnus mentalis) (Sick, 1993:285; 1997:390; Payne, 2005:191; Sánchez-Martínez et al., 2017:332–333). En un estudio de siete años en Colombia, solo especies con nidos globulares fueron parasitadas entre 143 especies monitoreadas (Sánchez-Martínez et al., 2017:336), lo cual sugiere una alta especificidad estructural en la elección del nido.
    Dado el reducido tamaño de los nidos hospedadores, se ha sugerido que la hembra del cuco introduce el huevo desde el exterior, posiblemente con el pico o mientras se aferra a la entrada del nido (Sick, 1993:285; Payne, 2005:191). Se ha documentado que la puesta del cuco se sincroniza con la de la especie hospedadora, ocurriendo inmediatamente después del inicio de la puesta del hospedador (Sánchez-Martínez et al., 2017:336). El cuidado parental lo proporcionan exclusivamente las aves hospedadoras (Lowther, 2020).
    Los huevos presentan una coloración blanco rosado con manchas púrpuras o rojo-parduzcas, y miden aproximadamente 21 × 15 mm (Giai, 1949:86; Neunteufel, 1951:288). El periodo de incubación es desconocido, pero el periodo de permanencia del pichón en el nido ha sido registrado en 24 días en un único caso exitoso (Sánchez-Martínez et al., 2017:333). El comportamiento del pichón incluye la expulsión de huevos y crías del hospedador, lo cual implica infanticidio típico de los cucos parásitos (Payne, 2005:191). Observaciones de campo también han documentado que pichones de D. pavoninus presentan una coloración general gris-parduzca, carente de las marcas claras características del adulto (Neunteufel, 1951:288).

  • Yasiyateré chico | Descripción


    © Luis C. Rocha. Dromococcyx pavoninus. Pavonine Cuckoo. Septiembre 2017. Algunos derechos reservados

    Ambos sexos presentan plumaje similar (Sick, 1993:285; Hilty, 2003:356; Payne, 2005:189; de la Peña, 2015:309; de la Peña, 2020:127; Lowther, 2020). La corona, la cresta nucal corta y ligeramente poblada, así como la región facial, exhiben tonalidades rojizas. La cara presenta un parche auricular rufo oscuro, acompañado de un anillo ocular y una franja postocular claramente beige que se extiende hacia la nuca.

    La piel orbital es gris verdosa, con un anillo ocular interno de color amarillo y negro. El iris es marrón. El pico negro en la mandíbula superior y gris en la inferior. La garganta, los lados del cuello y el pecho son de un tono beige intenso, sin manchas, y la coloración se torna blanca en las regiones inferiores; el vientre y las coberteras infracaudales son completamente blancas.

    El dorso es marrón oscuro, con plumas bordeadas de blanco que producen un efecto escamado característico. El álula es notoriamente prominente, y las coberteras alares presentan ribetes blanquecinos. Las alas son de color marrón grisáceo oscuro, aunque las coberteras alares tienen puntas blanquecinas que forman una barra alar estrecha. La rabadilla es de tonalidad negruzca. La parte inferior del ala es blanca.

    La cola es larga, escalonada y de color marrón, con una punta blanca ancha. Desde abajo, las rectrices son grises, con una banda negra subterminal y la misma punta blanca. Las coberteras supracaudales son alargadas, casi cubriendo la totalidad de la cola, de color negro y con una pequeña mancha blanca en la punta. En vista dorsal, las rectrices muestran una superficie marrón con la misma punta blanca ancha ya mencionada. Las coberteras infracaudales son blancas. Los tarsos presentan una coloración que varía entre gris y marrón grisáceo.

    (Payne, 2005:189)