• Tataupá chico | Comportamiento


    Presumiblemente sedentario (Cabot et al., 2020). Se lo encuentra en bosques altos (vegetación con un estrato abierto o cerrado de especies arbóreas que superan una altura de dosel de 15 m.). Corre rápido entre los matorrales. Vuela poco. Muy caminadora (de la Peña, 2015:24; de la Peña, 2020:31).
    Vocalizaciones:
    Canta al amanecer y al caer la tarde (raro durante el día). Si se lo escucha durante el día probablemente el sonido provenga de cazadores furtivos que realizan llamadas con reclamos de madera.
    Notas sonoras claras, que se aceleran y aumentan de tono (notas a veces descritas como agudas y ásperas), antes de una inflexión abrupta hacia abajo y una terminación en 1 a 3 trinos graves y duros. En Brasil, la canción masculina comienza con un staccato “peep peep peep”, que se acelera gradualmente y termina rápidamente en un cascabel áspero y seco. La hembra tiene una llamada larga similar y un sordo bisilábico “prrr prrr” (Belton, 1984:402; Straneck, 1990:2; Sick, 1993:104; Sick, 1997:165; Narosky & J.C. Chebez, 2002:41; Schulemberg et al., 2007:34; Narosky & Yzurieta, 2010:53; Cabot et al., 2020)
    de la Peña (2015:24) las describe como “prip….prip….prip…..prip priep…priep….churrrrr…..churrrrr…”

     

     ALIMENTACIÓN

    Según los hallazgos de los diferentes autores citados, consumen semillas de pastizales y plantas leguminosas pertenecientes a las familias Cyperaceae (Scleria sp), Euphorbiaceae, y Malvaceae (Pavonia, Sida sp), (Polygonum hydropiperoides), Amarantaceae (Alternanthera), Leguminosae (Phaseolus), Verbenaceae,  Rosaceae, (Prunus sphaerocarpa), Amarillidaceae, Hypoxis, Poaceae (Oryx sativa, Brachiaria plantaginea y Olyra latifolia) y  Polygonaceae; así como la ingestión de piedritas y arena fina (Schubart, Aguirre & Sick, 1965:104).

    Se ha observado en Misiones que, durante el período comprendido entre agosto y diciembre, consumen una gran cantidad de termitas del orden Isoptera, además de otros insectos como los pertenecientes a las familias Formicidae y Hemiptera; se alimenta en el suelo y generalmente de a pares (Bodrati & Salvador, 2015:81; Cabot et al., 2020).

    REPRODUCCIÓN

    Se encontraron nidos entre septiembre y noviembre. Según los autores, la puesta es de 2-3 huevos (Marini et al, 2012:388), a diferencia de la puesta de 4 a 5 huevos comunicada por del Hoyo et al. (1992) en Marini et al., 2012:388; de la Peña, 2015:24).
    Deposita los huevos directamente en el suelo. Huevos elípticos, color chocolate claro con tinte violáceo, aunque se han registraron algunos con pequeños puntos marrones (Marini et al, 2012:388; Sick, 1997:165). La incubación es de aproximadamente 19-21 días. En dos ocasiones observaron a un adulto defendiendo los huevos fingiendo tener un ala rota. (Marini et al, 2012:388; Cabot et al., 2020)
    En Argentina nidifica en Salta, Jujuy y Misiones entre octubre y noviembre (de la Peña, 2020:32; Höy, 1980; de la Peña & Montalti, 2014:11)

  • Tataupá chico | Descripción


    Crypturellus parvirostris 2
    © Dario Sanches. Crypturellus parvirostris -Inhambu-chororó- 18 July 2013. Piraju-SP – Brasil. Algunos derechos reservados

    Sexos similares
    Varía del color gris a castaño-rojizo con pico curvo y es similar, en apariencia general, a los Rallidae.
    Cabeza y parte trasera de la nuca gris pizarra a gris azulado pálido o gris-canela, a menudo ligeramente más oscuro en frente y corona que se torna castaño o castaño rojizo.
    Pico rojo con culmen gris o más oscuro excepto en la base. Narinas en mitad anterior.
    Dorso castaño a castaño rojizo. Cubiertas alares y partes superiores con cierto gris lavado, y las cubiertas secundarias a menudo con ápices grises.
    Alas castañas rojizas con las primarias grisáceas más oscuras.
    Barba y garganta gris muy claro a blanco.
    Pecho como la cabeza y nuca castaña claro gris olivácea, vermiculada diminutamente de oscuro.
    Vientre y cloaca castaño-oliva pálido a gris ceniza, más claro que los costados.
    Flancos y parte de las patas marrón oscuras a negruzcas bordeadas de blanco.
    Cola corta parda rojiza. Subcaudales centrales amarillentas bordeadas con fina línea negra
    Iris marrón, rojo intenso o marrón oscuro.
    Patas rojas
    La hembra es similar al macho, pero se dice que tiene el pico completamente rojo (Cabot et al., 2020; de la Peña, 2020:31 )

    (Belton, 1984:402; Dunning, 2008; Narosky & Chebez, 2002:41; Narosky & Yzurieta, 2010:53; de la Peña, 2020:31; Cabot et al., 2020; del Hoyo, J. ed., 2020:38)
    .
  • Tataupá chico (Crypturellus parvirostris)


    El Tataupá chico, el más pequeño del género Crypturellus, es extremadamente similar al Crypturellus tataupa, pero con un pico más grueso, y tarsos más cortos, ambos de color rojo pálido. Las diferencias de plumaje entre estas dos especies son leves e incluso menos fáciles de adivinar en el campo.
    Es un ave de sabana, que se distribuye en gran parte del interior de Brasil, sureste de Perú (donde es muy local), así como en el norte de Bolivia, Paraguay y noreste de Argentina (Cabot el al., 2015, 2020).

    Nombres comunes: Perdicita de monte, Perdiz de monte castaño-rojiza, Perdiz de patas rojas, Perdiz del monte menor, Perdiz menor del monte, Inambú patirrojo, Inambú chico.
    Tataupá chico (Argentina y Paraguay); Perdiz de Pico Corto (Perú); Chororó, Inambu-chororo, Inambu-chororó, Inambuxororó, Inambuzinho, Nambuzinho, Nhambu-espanta-boiada, Inambú do bico vérmelho (Brasil); en guaraní: Ynambu chororo, Caahuí, inambú caá-huí o caagüí, Inambú-chororó o Inambú tshororó, Inhambú-chororó, Inambú tataupá, Inambú timitá, Nambú-chororó, Tataupá-í, Ynambú caá-huí. (Chébez, 1996:118; Chébez et al., 2011:3-4; de la Peña, 2020:31).

    Notas antropológicas:  Dra Cebolla Badie M. Docente de la Universidad Nacional de Misiones. Departamento de Antropología Social.
    Inambú chororo, nambu i “: “Cuando canta dice cho, cho, chororo. Existe un cuento sobre esta perdiz, el cual nos fue relatado por Marcelina de la comunidad de Takuapí. Hace mucho tiempo el tigre engañó a las perdices diciéndoles que debían cantar en las noches cuando él incursionaba en el monte, de esta forma, según les aseguró, las vería y no correrían peligro de ser atropelladas. Las perdices confiaron en sus palabras y desde entonces cantaron cada noche, así, el tigre taimado aprovecha para localizarlas con facilidad y devorarlas hasta los tiempos presentes.”

    En otros idiomas

    Breves apuntes históricos

  • Tataupá rojizo | Bibliografía

    Contenido restringido para suscriptores. Suscripción gratuita para acceso a la bibliografía completa y sus enlaces. Pinchar en "Ingresar" para crear su perfil de suscriptor
  • Tataupá rojizo | Conservación


    ESTADO DE CONSERVACIÓN SEGÚN BIRDLIFE INTERNACIONAL: PREOCUPACIÓN MENOR

    Según BirdLife International (2024): Especie con rango extremadamente amplio, por lo tanto no se aproxima a los umbrales de Vulnerabilidad bajo criterio de tamaño del rango (extensión < 20.000 km² combinado con declinación o fluctuación del tamaño del rango, extensión/calidad del hábitat, o tamaño de la población y número pequeño de localizaciones o fragmentación severa). La tendencia de la población parece ser estable por lo que no alcanzan los umbrales de los criterios de tendencia de la población (declinación > 30% en 10 años o 3 generaciones). El tamaño de la población no se ha cuantificado pero no se cree que alcance los umbrales de Vulnerabilidad bajo el criterio de tamaño de la población (< 10.000 individuos maduros con una declinación continua estimada ( > 10% en 10 años o 3 generaciones, o con una estructura poblacional específica). Por estas razones la especie es considerada como: Preocupación menor
    El tamaño de la población global no ha sido cuantificado, pero esta especie se describe como “común” (Stotz et al., 1996:132).
    Se sospecha que la población es estable en ausencia de evidencias de cualquier declinación o amenazas sustanciales.

    En Argentina (SIB):
    No Amenazada (NA): según AA y SAyDS, 2008 (Aves Argentinas y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable). López-Lanús, B., P. Grilli, E. Coconier, A. Di Giacomo y R. Banchs. Categorización de las aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe de Aves Argentinas /AOP y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Buenos Aires, Argentina. 1 ed. AOP: Buenos Aires, Argentina
    No Amenazada (NA): según MADS y AA, 2017 (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y Aves Argentinas). Categorización de las Aves de la Argentina según su estado de conservación. Informe del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y de Aves Argentinas. 146 p. 2017
    No Amenazada (NA): según SAyDS, 2010 (Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable). Categorización de aves autóctonas de Argentina. Lista de aves no registradas, endémicas y exóticas de Argentina (Res 348). 2010
    Preocupación Menor (LC): según UICN (API) (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Lista Roja de la UICN publicada en https://www.iucnredlist.org. Actualización en tiempo real

    Lugares donde se la ha encontrado (de acuerdo a las citas documentadas en el SIB)
    Misiones:
    * Reserva Natural Estricta San Antonio 26° 1′ 1.524” S (-26.01709), 53° 47′ 23.532” O (-53.78987);
    * Parque Nacional Iguazú 25° 40′ 6.096” S (-25.66836), 54° 18′ 37.908” O (-54.31053)
    * Departamento Cainguas; Departamento Candelaria; Departamento Capital; Departamento El Dorado; Departamento General Manuel Belgrano; Departamento Guaraní; Departamento de Iguazú: Parque Nacional Iguazú; Departamento Leandro N. Alem; Departamento Montecarlo; Departamento San Ignacio; Departamento San Pedro; Departamento General San Martín (Gamba, 2014)

    Efectos de la actividad humana

    El estudio realizado por Terborgh y Weske (1969) en el bosque atlántico del Municipio de Paraibuna, Sao Paulo, destaca que esta especie se encuentra entre las más amenazadas de extinción debido a la fragmentación de las áreas forestales. Este hallazgo sugiere que la pérdida y fragmentación del hábitat forestal están ejerciendo una presión significativa sobre la población de tinamúes, lo que aumenta su vulnerabilidad y riesgo de extinción. La fragmentación del hábitat puede provocar la reducción de la población, la pérdida de diversidad genética y la disminución de los recursos disponibles para la especie, lo que subraya la importancia de implementar medidas de conservación efectivas para proteger a esta especie y su hábitat natural (Dário Rossano et al., 2002:994). Además sufre presión cinegética continua (Chebez, 1990:21-22).

  • Tataupá rojizo | Distribución


    InfoNatura: Animals and Ecosystems of Latin America 2007

    El Tataupá rojizo (Crypturellus obsoletus) es una especie endémica de las Américas, con un extenso rango de distribución que abarca diversas regiones. Se lo encuentra en las montañas costeras del norte de Venezuela y en los Andes del oeste de Venezuela. También a lo largo de la vertiente este de los Andes desde el sur de Colombia hasta el centro de Bolivia. La distribución se extiende hacia el suroeste de la Amazonia; También hay poblaciones (¿aisladas?) en la Amazonia en la región del alto río Madeira y el bajo río Tapajós, en el sureste de Brasil, al norte de Bahía, en el este de Paraguay y en el noreste de Argentina.
    La distribución altitudinal en Venezuela es de 1200 a 2200 msnm (Hilty, 2003:182-183); 500-1100 msnm en Ecuador (Ridgely & Greenfield, 2001); 450-2500 msnm en Perú (Walker et al., 2006:23; Schulenberg et al., 2007:32); y 200-3300 msnm en Bolivia (Hennessey et al. 2003, en https://birdsofbolivia.org/species-fact-sheets-2/tinamous-perdices/crypturellus-obsoletus/), aunque el registro de 3300 msnm es excepcional, y el límite de elevación superior típico en Bolivia es 2700-2800 msnm.
    Estos hallazgos están respaldados por diversos estudios y registros, como los de Blake (1961:575 y 1979:16), Hayes (1995:54 y 92), Harvey et al. (2011:293), Herzog et al. (1999:168), Hilty & Brown (1986), Hilty (2003:182-183), Meyer de Schauensee & Phelps (1978:5), Olmos et al. (2011:221), Olrog (1979:14 y 1959:26), Pereyra (1950:178), Pinto (1978:4), Schulemberg et al., (2007:32), Sick (1993:102 y 1997:163), y Stotz et al. (1996:294).

    Distribución geográfica en ArgentinaCrypturellus obsoletus obsoletus” (Temminck, 1815): En La Provincia de Misiones (Mapa distribución y tabla de coordenadas)

    Ecorregiones
    Selva Paranaense
    (Barnett & Pearman, 2001:23)

  • Tataupá rojizo | Comportamiento


    Las aves del género Crypturellus, incluyendo al Tataupá rojizo (Crypturellus obsoletus), presentan características típicas de las aves gallináceas. Son animales principalmente terrestres, con habilidades de vuelo limitadas, realizando desplazamientos cortos y preferentemente permaneciendo en el suelo (Sick, 1997:154; Alborghetti, 208:8).
    Estas aves son sedentarias y difíciles de avistar (Hilty, 2003:182-183). Mantienen hábitos solitarios, salvo durante la temporada de reproducción (Handford & Mares, 1985; Belton, 1984:400; Alborghetti, 2018:8). Son especialistas en explorar los estratos inferiores del bosque y rara vez abandonan esta zona (Alborghetti, 2018:8; Chebez, 1990:21-22; Gomes, 2020). Utilizan senderos en su hábitat, corriendo entre los matorrales con el cuello extendido y los tarsos algo doblados. Además, suelen defender territorios pequeños, mostrando comportamientos agresivos entre sí (Estevo et al., 2017:11; Alborghetti, 2018:8).
    Durante ciertos momentos del día, emiten silbidos que suelen ser más audibles por la mañana o al atardecer, especialmente al dirigirse al lugar de descanso y al llamar a sus parejas (Pereyra, 1950:178). Se estima que para sostener dos o tres pares de Tataupá rojizos se requieren al menos 20 hectáreas de hábitat adecuado (Magalhães, 1994:17; Gomes, 2020).
    En cuanto a su sistema reproductivo, se observa que sigue una dinámica de poliginia simultánea para los machos y poliandria secuencial para las hembras, un patrón común entre los tinamúes y especies afines (Cabot, 1992:119).

    VOCALIZACIONES

     

    Los tinamúes carecen de aprendizaje vocal, como se ha afirmado por Hardy et al. (1993) y Gomes (2020). Sus canciones son innatas y no se ven influenciadas por la experiencia o el aprendizaje. Esta canción innata se desarrolla sin una plantilla preexistente y está determinada genéticamente (Gomes, 2020). Sin embargo, se han observado variaciones geográficas en los cantos de los tinamúes, lo que sugiere que la selección natural puede favorecer diferentes estructuras de canto en distintos hábitats (Bertelli & Tubaro, 2002:429; Alborghetti, 2018:8 y 14; Laverde & Cadena, 2014:490; Vieillard, 1987:148; Vieillard, 2004:148).
    La voz es grave, lo que les permite adaptarse al entorno del estrato inferior del ambiente forestal, donde abundan troncos y ondulaciones del terreno. Esta característica les otorga un mayor alcance que los sonidos agudos. (Sick, 1997:155).
    Sick (1997:163) describe las vocalizaciones de los tinamúes como un silbido fuerte que se asemeja al silbato de un guarda de tráfico, o como una estrofa compuesta que comienza de manera pausada y se acelera a medida que asciende, terminando en un tono más grave. Además, menciona una serie simple y vibrante de trinos ascendentes relativamente cortos, sin pausas prolongadas, que también terminan en un tono más grave.
    En cuanto a las diferencias entre las vocalizaciones de machos y hembras, se señala que los machos emiten un pío fortísimo seguido de una secuencia ascendente relativamente corta, mientras que las hembras emiten una secuencia ascendente extremadamente prolongada, con pausas acentuadas al inicio y aceleradas al final, volviéndose muy fuerte. Además, las hembras emiten secuencias ascendentes cortas de píos fuertes e iguales, así como secuencias irregulares de píos suaves y débiles, que funcionan como lloros para llamar al macho.
    El autor también hace referencia a la distinción entre vocalizaciones simples y complejas: las simples constan de unas pocas notas del mismo tipo y se denominan llamadas, mientras que los cantos son más complejos, con más de tres notas, a menudo de diferentes tipos (Sick, 1997:163; AlborgHetti, 2018:8).
    La descripción de la canción es detallada por Schulenberg et al. (207:32), quienes la definen como una larga serie de frases sonoras que aumentan de tono y aceleran en ritmo hasta cerca del final. Al finalizar, la voz “se quiebra” y las notas se transforman en silbidos más limpios, como “Prr… prr… prr prr prr, prr, prr-prr-prr-prr’prr’pi’pi’pi?”. Por otro lado, la llamada diurna, similar en calidad a una canción, es una frase más corta de notas ascendentes, como “Prrrr, prr-prree?”.
    Varios autores, como Chebez (2015:23), Straneck (1992:2), Chebez (1990:21-22), y de la Peña (2020:28-30), describen las vocalizaciones como una sucesión de potentes ritmos ascendentes en modulaciones de frecuencia, acelerándose hacia el final hasta hacerse inaudibles, representadas por sonidos como “Frü… Frü… Frü… Friü…Frií….Fríh… Fríh…Fíh…Fhh…”. En Argentina, estas vocalizaciones son más frecuentes durante la primavera hasta el mes de diciembre, especialmente al atardecer y después de las lluvias.

    ALIMENTACIÓN

    La dieta de los tinamúes, aunque poco conocida, incluye una variedad de elementos vegetales y, ocasionalmente, invertebrados. Se ha observado que consumen semillas de frutos silvestres, granos y fragmentos vegetales que obtienen generalmente del suelo o de las plantas a su alcance. Ocasionalmente, pueden saltar para alcanzar un fruto o insecto (Cabot, 1992:118; Alborghetti, 208:8).
    Se han registrado diferentes tipos de frutos y semillas consumidos por los tinamúes, provenientes de familias como Lauraceae, Euphorbiaceae (incluyendo frutos de Mabea fistulifera), Rutaceae, Musaceae (Heliconia), Rubiaceae, Marantaceae, y Poaceae (Guadua superba) (Moojen, 1941:406; Gomes, 2020; Cabot, 1992:129; Vieira et al., 1992:66). Además, consumen insectos como coleópteros (Curculionidae), ortópteros, larvas de lepidópteros, y siguen a las hormigas legionarias (Formicidae) para capturar los insectos que huyen de ellas.
    Se presume que los tinamúes consumen regularmente invertebrados. Willis (1983) observó a un par de tinamúes pardos siguiendo un enjambre de hormigas armadas (Labidus praedator), cerca de las cuales “picoteaban presas diminutas de vez en cuando”. Esto sugiere que los tinamúes complementan su dieta vegetal con la ingesta ocasional de invertebrados que encuentran en su entorno (Cabot, 1992:118; Alborghetti, 208:8).

    REPRODUCCIÓN

    La información sobre la biología reproductiva de los tinamúes es limitada pero interesante. Según Cabot (1992:120), la incubación y el cuidado de las crías son responsabilidades exclusivas de los machos. Sin embargo, Sick (1993:98) reportó una observación excepcional de una hembra con dos crías, lo que podría indicar una situación inusual donde la hembra asumió el rol del progenitor masculino faltante.
    Se destaca que las hembras tienen un papel importante en la definición y mantenimiento de los territorios, así como en el proceso de atracción y competencia por los machos reproductores (Magalhães, 1994:17; Alborghetti, 2018:8).
    Anidan en depresiones en el suelo, generalmente al pie de un árbol. La puesta consta típicamente de 3-4 huevos, los cuales pueden tener un color rosa intenso o marrón chocolate, dependiendo de la región (Frisch & Frisch, 1964, citado en Gomes 2020). La incubación dura alrededor de 19 días en cautiverio (Cabot, 1992:129).
    En Argentina, se han localizado nidos de tinamúes en la provincia de Misiones, con posturas que varían entre 4-5 y 5-7 huevos, observadas principalmente entre los meses de agosto y noviembre (Chebez, 1990:21-22; Chebez, 2015:23; Hartet & Venturi, 1909:264; de la Peña, 2020:28-30).
    En resumen, los tinamúes presentan una biología reproductiva intrigante y diversa, con una distribución de roles entre machos y hembras y adaptaciones particulares en el proceso de nidificación y cuidado de las crías.

  • Tataupá rojizo | Descripción


    © Nick Athanas. Brown Tinamou Crypturellus obsoletus obsoletus. Trilha dos Tucanos, São Paulo, Brazil. 22 de agosto de 2019. Algunos derechos reservados

    De tamaño mediano, sexos similares; la hembra es en promedio, más grande que el macho. Cabeza regular y cuello más bien corto, de cuerpo robusto con músculos pectorales bien desarrollados.
    Presenta una coloración distintiva en su plumaje. La parte superior de la cabeza y el cuello exhiben un tono ceniza oscuro uniforme, más pálido alrededor de los ojos y lados de la cabeza, mientras que la garganta se distingue por un gris claro. Cuello inferior pardo.
    Pico ligeramente curvado, de color negro azulado en la parte superior y córneo en la inferior. Las fosas nasales son ovales y están ubicadas en la parte media del pico. Iris castaño-amarillento rojizo.
    El dorso, pecho, cubiertas alares y parte posterior del cuello muestran un tono pardo rojizo, que se aclara ligeramente en el vientre.
    Alas cortas y redondeadas con primarias uniformemente más claras que el dorso y, cuando se observan contra la luz, adquieren un tono similar al acero bruñido, con mástiles muy brillantes.
    El vientre inferior y las subcaudales negras con gran ápice canela, mientras que las de las piernas muestran un matiz canela con estrías negras onduladas. Flancos y abdomen ocráceos rojizos barrados de pardo oscuro.
    La cola, muy corta y casi oculta por la supra y subcaudales, presenta un tono similar al dorso y las cubiertas alares, mientras que las subalares son color ceniza.
    Tarsos largos verde cinabrio, con el dedo pulgar colocado bastante alto y reducido casi a la uña. (Pereyra, 1950:178; Meyer de Schauensee & Phelps, 1978:5; Belton, 1984:400; Sick, 1997:163; Hilty, 2003:182-183; de la Peña, 2015:23; de la Peña, 2020:28-30; Blake, 1977 en Gomes, 2020).

  • Tataupá rojizo |Taxonomía


    La familia Tinamidae, endémica del Neotrópico, se sitúa entre las más primitivas del Nuevo Mundo y alcanza su mayor diversidad en la región tropical de América del Sur (Estevo et al., 2017:2). Esta familia se divide en dos grupos principales: el de bosque y el de campo, y ocupa una amplia variedad de ambientes, desde bosques húmedos hasta campos áridos y semiáridos (Bertelli & Goloboff, 2002:969). En su conjunto, comprende 47 especies descritas que tradicionalmente han sido asignadas a nueve géneros, si bien pocos estudios sistemáticos han evaluado su monofilia e interrelaciones (Bertelli & Porzecanski, 2004:293; Handford & Mares, 1985).
    Dentro de la familia, el género Crypturellus destaca como el más diverso, con 21 especies reconocidas en la actualidad. Sin embargo, la alta similitud entre especies y la amplia diversidad dentro de cada especie han generado desacuerdos respecto al número de especies aceptadas (Laverde & Cadena, 2014:490; Alborghetti, 2018:8).

    Subspecies y Distribución:

    • C. o. castaneus (P. L. Sclater, 1858) – Este y centro de Colombia y sur hasta este de Ecuador y norte de Perú (San Martín)-
    • C. o. ochraceiventris (Stolzmann, 1926) – Centro de Perú.
    • C. o. traylori (Blake, 1961) – Sureste de Perú.
    • C. o. punensis (C. Chubb, 1917) – Sureste de E Perú (Puno) a Norte y centro de Bolivia (La Paz hasta Santa Cruz)-
    • C. o. cerviniventris (P. L. Sclater & Salvin, 1873) – Norte de Venezuela-
    • C. o. knoxi (Phelps, Jr, 1976) – Laderas de los Andes en noroeste de Venezuela-
    • C. o. griseiventris (Salvadori, 1895) – Norte y centro de Brasil-
    • C. o. hypochraceus (Miranda-Ribeiro, 1938) – Sudoeste de Brasil-
    • C. o. obsoletus (Temminck, 1815) – Este de Brasil (Bahía hasta el sur en Rio Grande do Sul) hacia este de Paraguay, noreste de Argentina (Misiones), y este de Uruguay-

    Protónimo: Tinamus obsoletus

    Notas taxonómicas
    Los siguientes autores comentan:
    (Gómez, 2020): “La monofilia del género Crypturellus está bien respaldada por análisis de caracteres tanto morfológicos como genéticos. Pese a esto, el conocimiento acerca de la filogenia de este grupo Neotropical es muy escaso”
    (Bertelli et al., 2002:959; Bertelli & Porzecanski, 2004:293 y 298) “Crypturellus obsoletus parece ser hermana de dos especies: Crypturellus tataupa (Tataupa Tinamou) y Crypturellus parvirostris (Tinamu de pico pequeño)”
    (Laverde & Cadena (2014:490); “El análisis de las vocalizaciones de C. obsoletus es una herramienta taxonómica importante, ya que Laverde & Cadena (2014:490) enfatizan que la taxonomía tradicional de esta especie se restringe principalmente al plumaje”
    (Bertelli & Porzekanski, 2004: 293 y 298); los autores resumen en su estudio “Sistemática de tinámidos (Tinamidae): un análisis combinado preliminar de morfología y moléculas que… los datos moleculares se utilizaron previamente en la tesis de (Porzecanski, 2003) para arrojar luz sobre el momento de la diversificación dentro de la familia. Dado que algunos de los mismos nodos se recuperan en el análisis ponderado combinado, esas estimaciones también se aplican aquí. Con base en calibraciones alternativas de las distancias nucleares, se postula que las primeras divergencias dentro de Tinamidae ocurrieron a principios del Eoceno, mientras que se estima que la mayor parte de la diversificación posterior dentro de la familia ocurrió entre el Oligoceno y el Mioceno”.