
La especie Dendrocygna viduata se distribuye ampliamente por las regiones tropicales de América y África. En América se encuentra desde Costa Rica, donde probablemente está extinta, centro de Panamá (accidental) (Ridgely & Gwyne, 1989:78), hasta Argentina, incluyendo Guayanas, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay.
En África, su distribución comprende el área subsahariana, desde el sur de Mauritania y Senegal hacia el este hasta Eritrea y hacia el sur hasta Sudáfrica. También habita en Madagascar y las islas Comoras (Slud, 1964:48; Del Hoyo, 1992:576; Stotz, 1996:299; Carboneras & Kirwan, 2024).
En Sudamérica, la especie es abundante en Brasil, especialmente en el estado de Río Grande do Sul, donde ocupa marismas, campos inundados, estanques y lagos. Se ha registrado en grandes bandadas durante todo el año, incluso en concentraciones de decenas de miles de individuos (Belton, 1984:462). En Venezuela es común o localmente abundante, principalmente en marismas de agua dulce, lagunas con vegetación herbácea y campos inundados, aunque también puede encontrarse ocasionalmente en aguas salobres. Durante la estación seca se concentra en humedales favorables y se dispersa durante la estación lluviosa para reproducirse (Hilty, 2010:195).
En Perú, su presencia se ha considerado excepcional. Los registros históricos corresponden a los alrededores de Lima y al río Ucayali, aunque uno de ellos podría ser erróneo. Por ello, se consideró que la especie probablemente había desaparecido del país (Schulenberg et al., 2007:40). Sin embargo, en 2009 se observaron y fotografiaron tres individuos en el lago Tres Chimbadas, en el río Tambopata, departamento de Madre de Dios, y en febrero de 2010 se registró otro individuo cerca de Puerto Maldonado. Estos registros motivaron que su estatus cambiara de extirpada a divagante en Perú (Comité de Registros de Aves Peruanas, 2012:59).
En Chile, D. viduata se ha registrado desde 1989, aunque se considera una especie errante, es decir, que aparece ocasionalmente y no forma parte del núcleo habitual de la avifauna del país (Johow, 1989:9; Estades, 1991:10-11; Amado et al., 1991; Hinojosa & González-Acuña, 2004:42; Barros et al., 2015:81).
Los primeros registros incluyeron tres ejemplares en la desembocadura del río Quilimarí, en la Región de Coquimbo, observados por Johow (1989:9). Posteriormente, Estades (1991:10-11) registró un individuo en la costa de Antofagasta los días 24 de septiembre y 6 de octubre. Amado et al. (1991) documentaron observaciones adicionales en las regiones de Tarapacá y Antofagasta durante varios periodos entre 1989 y 1991, principalmente en primavera y verano australes. También se habían comunicado registros en el área metropolitana y en el Santuario de la Naturaleza Río Cruces.
Amado et al. (1991) señalaron que la relativa constancia del número de individuos observados en el norte de Chile podría indicar desplazamientos de una misma bandada hacia esas latitudes. Propusieron dos posibles vías de llegada: desde Perú, siguiendo la costa, o desde Argentina, cruzando la cordillera de los Andes. Asimismo, sugirieron que la sequía registrada en Brasil, Uruguay y Argentina pudo favorecer estos desplazamientos al reducir la disponibilidad de humedales.
Esta última hipótesis coincide con la propuesta de Narosky (1990:9-10), quien atribuyó los movimientos de la especie a circunstancias climáticas extraordinarias, como periodos prolongados de sequía en las provincias centrales y meridionales de Argentina.
En julio de 2004 se encontró un ejemplar muerto por disparos en una laguna situada aproximadamente a 10 km al este de Parral, en la Región del Maule. El espécimen fue conservado en la colección del Laboratorio de Zoología de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Concepción (Hinojosa & González-Acuña, 2004:42).
En Argentina presenta una distribución amplia, con citas y registros para las provincias de Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán. Habita principalmente en esteros, pantanos arbolados y ambientes asociados a humedales. Asimismo, constituye uno de los anátidos con poblaciones numerosas en el valle de inundación del río Paraná (Olrog, 1979:46; Beltzer & Mosso, 1992:37; de la Peña, 2015:112; de la Peña, 2025:102).
De manera accidental, se ha registrado en las islas Malvinas (de la Peña, 2015:112; de la Peña, 2025:102).
Según los registros de eBird, para Argentina se contabilizan 30.189 observaciones, 3.259 fotografías y 57 grabaciones, disponibles en [eBird: Dendrocygna viduata en Argentina]. (https://ebird.org/species/wfwduc1/AR).
Registros fuera de su distribución habitual
Además de su distribución principal, la especie presenta registros ocasionales en distintas regiones del mundo. En Sudamérica se ha observado como visitante errante en zonas templadas del sector oriental de los Andes, en Colombia y Ecuador (Fjeldså & Krabbe, 1990).
En el Caribe existen registros en Aruba y Curaçao, mientras que no se conocen registros para Bonaire según Prins et al. (2009:159). También se ha señalado su presencia errante en Cuba, La Española y Barbados (Raffaele et al., 2003:68). En América del Norte, se han documentado ocho registros en el sur de Florida desde 1998, la mayoría entre marzo y mayo (Howell et al., 2014).
En Europa, se conocen registros históricos en España: uno en El Prat de Llobregat, Barcelona, en 1914; otro en Tenerife, hacia 1967-1969; y un tercero en Mallorca, a finales de diciembre de 1973. El origen de estas aves es desconocido (de Juana & Comité de Rarezas de la Sociedad Española de Ornitología, 2002:150).
En el suroeste del océano Índico, se han registrado individuos errantes en las Seychelles, concretamente en Aldabra y Asunción, así como en las islas Comoras durante las décadas de 1860 y en 1958, 1999 y 2004 (Safford & Hawkins, 2013).
HÁBITAT
Dendrocygna viduata ocupa una amplia variedad de humedales, tanto naturales como artificiales, y muestra preferencia por ambientes de agua dulce situados en espacios abiertos. Entre sus hábitats se encuentran lagos, pantanos, marismas, ríos, deltas, llanuras inundables, embalses, estuarios y arrozales. En África también se ha registrado en instalaciones de tratamiento de aguas residuales. Puede utilizar incluso cuerpos de agua de dimensiones reducidas (del Hoyo et al., 1992; Madge & Burn, 1988; Johnsgard, 1978; Kear, 2005; BirdLife International, 2024).
Generalmente, selecciona humedales con orillas ricas en vegetación emergente y superficial, así como bancos de barro o arena que utiliza para descansar. En regiones sudamericanas con mayor cobertura forestal, también podría ocupar ambientes de agua dulce o salobre (Johnsgard, 1978; Brown et al., 1982).
Las necesidades de hábitat varían según la etapa del ciclo biológico: durante la muda posterior a la reproducción, cuando los adultos pierden temporalmente la capacidad de volar, requieren humedales permanentes con vegetación densa que les proporcione refugio. En cambio, para la reproducción pueden preferir humedales más temporales (Hockey et al., 2005; Kear, 2005; BirdLife International, 2024).
En África se ha registrado hasta aproximadamente 3.000 m de altitud, según los datos de Uganda (Carswell et al., 2005). En Benín, se ha observado una población residente de más de 100 individuos en la presa de Kakikoka, donde se ha planteado la posibilidad de reproducción. En Nigeria, la reproducción ocurre entre julio y octubre (Claffey, 1999:118).
Movimientos migratorios
La especie presenta movimientos locales y nómadas, generalmente impredecibles, relacionados con las variaciones en la disponibilidad de agua y alimento. Estos desplazamientos suelen ser inferiores a 500 km y favorecen la concentración de individuos en humedales que mantienen agua durante la estación seca (Johnsgard, 1978; Madge & Burn, 1988; BirdLife International, 2024).
Un ejemplo destacado corresponde a las llanuras inundables de Kafue, en Zambia, donde se registraron hasta 24.000 individuos en septiembre de 1971 (Dowsett et al., 2008). Los desplazamientos también se han documentado mediante recuperaciones de aves anilladas entre Zimbabue y Malaui, así como entre Zambia y Zimbabue (Dowsett-Lemaire & Dowsett, 2006; Dowsett et al., 2008). En África occidental, se registró un desplazamiento de aproximadamente 970 km entre Senegal y Malí (Tréca, 1993), mientras que la mayor distancia señalada dentro de África alcanza los 1.126 km. También existen indicios circunstanciales de movimientos entre el continente africano y Madagascar (Safford & Hawkins, 2013).
En Sudamérica, los registros ocasionales fuera de su distribución habitual, especialmente en Perú, Colombia, Ecuador y Chile, podrían estar relacionados con desplazamientos motivados por condiciones ambientales desfavorables, aunque las causas concretas no están confirmadas en todos los casos (Fjeldså & Krabbe, 1990; Narosky, 1990:9-10; Amado et al., 1991; Schulenberg et al., 2007:40; Comité de Registros de Aves Peruanas, 2012:59).